Por Omar González Moreno
Desde mi experiencia en la Embajada Argentina en Caracas, donde hace casi un año estoy recluido junto a otros asilados que logramos escapar de las garras de los verdugos de la dictadura de Maduro, puedo afirmar que nuestra situación se asemeja bastante a la que sufrieron los presos en los campos de concentración nazi.
De ese largo periodo, nueve meses compartimos esa brutal represión con el Ing. Fernando Martínez Mottola, exministro de comunicaciones y expresidente de la CANTV, quien ayer falleció por un derrame cerebral.
Sin duda alguna, otra víctima del despiadado régimen de Nicolás Maduro y sus cómplices.
La decisión del dictador Nicolás Maduro de convertir esta embajada Argentina en una fortaleza inexpugnable, bajo la bandera de Brasil, no solo es un acto de represión política intolerable, sino también un intento de despojarnos a quienes buscamos refugio en esta sede diplomática de todo vestigio de nuestra dignidad y derechos humanos básicos.
Aquí, vivimos en condiciones infrahumanas: sin electricidad, sin agua, sin otros servicios básicos para cualquier ser humano.
La escasez de recursos es una constante que agrava día a día nuestro asilo, bajo la insólita indiferencia del cuerpo diplomático y de los organismos internacionales.
La vigilancia es asfixiante; estamos rodeados por policías fuertemente armados, francotiradores apostados en los tejados, drones que sobrevuelan constantemente la sede diplomática, sofisticados sistemas de interferencia telefónica e Internet; creando un ambiente de terror y control absoluto.
Incluso utilizan manadas de perros de las razas rottweiler y pastores alemanes para intimidarnos aún más.
Esta situación no solo es insostenible, sino también inaceptable en un mundo que supuestamente valora los derechos humanos y que acordó, después de la segunda guerra mundial, no permitir jamas que se repitieran las aberrantes y sádicas prácticas de tiranos desquiciados como Adolfo Hitler, esta vez tropicalizados en la persona de Nicolás Maduro y muchos de sus cómplices.
Por esa indolencia diplomática cómplice, hoy nos duele profundamente despedir al querido compañero de lucha Fernando Martínez Mottola que ha partido de este mundo.
Su vida, marcada por la valentía y la resistencia, se vio apagada por el desgaste físico y mental que soportó durante nueve meses asilado en este campo de concentración en que han convertido la embajada Argentina en Caracas.
Recordaremos sus largas conversaciones, sus anécdotas y la manera en que ilustraba nuestras vidas con su elocuencia.
En estos momentos de tristeza, honramos su memoria compartiendo los aprendizajes que nos dejó y manteniendo vivo el legado.
Queda en nosotros el deber de seguir adelante, recordando que la amistad, aunque se desdibuje con la muerte, siempre perdura en nuestros corazones.
Con cariño y gratitud por el tiempo compartido, Fernando Martinez Mottola siempre vivirá en nuestra memoria.
Por lo pronto, nos encontramos en un limbo, atrapados entre la búsqueda de libertad y la brutalidad de un régimen que desoye nuestras voces y el silencio ensordecedor de los diplomáticos y de los costosos y a veces inútiles organismos internacionales creados precisamente para evitar casos como éstos.
Por eso reiteramos nuestro llamado a la comunidad internacional para que no cierre los ojos ante estos crímenes atroces y para que se tomen medidas urgentes en defensa de la dignidad y la vida de los perseguidos políticos quienes permanecen en las inmundas cárceles del régimen de Maduro y en la embajada Argentina en Caracas, trasmutada en un tenebroso campo de concentración.
Déjanos saber tu opinión en los comentarios más abajo y no olvides suscribirte para recibir más contenido sobre noticias
FUENTE: >>Omar González Moreno
Si quieres recibir en tu celular esta y otras noticias de Venezuela y el mundo, descarga Telegram, ingresa al link Https://t.me/NoticiaSigatokaVenezuela.
REDES: Twitter: @SigatokaNegra1 ; Instagram: @sigatokanegra ; Canal Telegram: @NoticiaSigatokaVenezuela ; Email: sigatoka.negra@yandex.com ; Tumblr: sigatokanegra