El arte de organizar la convivencia humana ha sido, desde el origen de las tribus, un ejercicio constante de negociación, conflicto y búsqueda de equilibrio.
Se trata de la manera en que los individuos deciden quién administra los recursos comunes, qué reglas rigen la vida en comunidad y cómo se distribuyen las responsabilidades y los privilegios dentro de una sociedad.
En este entramado de intereses diversos, siempre surgen figuras que aspiran a encauzar la voluntad colectiva.
Algunos lo hacen mediante la elocuencia y el convencimiento, prometiendo futuros prósperos y ordenados, mientras que otros imponen su visión desde estructuras de poder sólidamente arraigadas.
Cada decisión sobre la distribución del presupuesto de una nación, la creación de leyes o la gestión de los servicios públicos


