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domingo, septiembre 13, 2020

Barra Plural Palabras huecas.

Domingo 13 de septiembre de 2020.

Uno abre la Constitución venezolana y con eso se encuentra, no por cierto, como consecuencia de que éllas tengan –intrínsecamente- esa característica sino en vista de la actuación de quienes han gerenciado desde el alto poder los asuntos públicos nacionales, así como de quienes conforme al 328 del mismo instrumento obligados estaban a hacerla cumplir.

Ya desde el mismo artículo 1 esa situación se patentiza.

Reza el único aparte de éste que  nuestra Nación tiene como derechos irrenunciables –leyó bien, irrenunciables- la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación.

Si no fuere tan lamentable, en lugar de ganas de llorar luego de leerlo, lo que a uno esa repaso le
produce es furia.

Si observa con detenimiento la Exposición de Motivos del texto constitucional se percatará que respecto de éllos, los señores constituyentes nada dijeron. De hecho, cuando inician la misma –ya uno no sabe si sin querer queriendo- saltaron de describir el objetivo buscado con el encabezamiento del artículo 1 al que pretendían con el 2, omitiendo específicamente toda mención concerniente a las materias de esta barra que están en el referido aparte.

  Independencia, soberanía, integridad territorial, autodeterminación, todos loables objetivos, ninguno cumplido por decisión de los dos últimos personajes que han ocupado el Palacio de Miraflores y omisión explícita de otros. Nunca como en estos últimos veinte años, Venezuela perdió todos éllos. Nuestras decisiones no las tomamos nosotros, ahora otros deciden lo que debemos hacer o les consultamos, en penosa demostración de minusvalía.

Nunca como ahora el territorio nacional ha estado en manos de terceros, institucionalmente y en la práctica, privándonos así de esos cuatro objetivos.

 Extranjeros que nada aportan al país, que controlan sus decisiones políticas, que persiguen y matan a los venezolanos para sojuzgar parte del territorio y expoliar  las riquezas naturales con las que el Creador dotó al país, individuos, grupos delictivos y hasta países que actúan a sus anchas, con la venia pasiva –y a veces activa- de la representación del  estado, eso es lo que hoy –penosamente-observamos.

La acción de las personas que nos han colocado en esa posición de minusvalía a los venezolanos –y al país entero- no solo la historia la habrá de juzgar. Ella, a veces laxa es en sus juicios. Nos corresponde a todos los que por esa tierra de gracia algún afecto tenemos, hacer uno diariamente y recordar siempre- en cualquier instancia- lo que acordamos que seríamos y en lo que el accionar de algunos nos convirtió, para vergüenza de todos.
 
Esa Constitución que buena parte de los venezolanos tratamos de defender
 -puesto que es el único instrumento que garantiza una línea de actuación- en algún momento será reivindicada y quienes la vulneraron habrán de responder como lo que fueron, traidores a élla y al país que les confió –en mala hora- su destino.

 Gonzalo Oliveros Navarro
@barraplural


FUENTE: R/S/W

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