Esa es la que existe, quizás en Venezuela y seguramente en algunos círculos internacionales, respecto de lo que ocurrió en nuestra tierra, la última semana.
Para algunos, se ha vulnerado la soberanía del país, para otros, la actuacion norteamericana conllevó el inicio de la restitución de derechos humanos vulnerados. Observése así que hay una dualidad de opiniones sobre un mismo hecho, con distintas implicaciones.
Técnicamente, es lo cierto que se vulneró la soberanía. Un Estado intervino sin consentimiento en otro. Sin embargo, en el específico caso venezolano una pregunta no puede obviarse:¿era Venezuela soberana?. Dependiendo de la respuesta podrá concluirse si en efecto estamos en presencia de una vulneración a principios fundamentales de derecho internacional público o no.
El problema de escribir es que algo queda, tal como lo decía Kotepa Delgado y me lo recordó un buen amigo, desterrado, recientemente.
En barras como esta, más de una vez, con ocasión de la celebración de la independencia venezolana, sostuve que nada había que celebrar pues no éramos independientes, dado que esa condición la habíamos perdido cuando el señor Chavez nos entregó al castrismo, al extremo de que identificación, registros, notarias y ahora también sabemos, la más cercana seguridad personal del señor Maduro, estaban en manos de nacionales de ese país, a lo que se suma que en organismos públicos -y para mi vergüenza lo viví en Puerto la Cruz, Anzoategui, en la sede de Pdvsa Gas- había tres retratos, en su recepción, el de Bolivar, el de Chávez y el de Fidel Castro. Ello, guste o no, es la prueba de que soberanos, no éramos. Así, para quienes sustentan su disconformidad en la actuación norteamericana bajo el supuesto de pretendida soberanía, sepan que, en el caso venezolano, carecen de sustento práctico para ellos.
Por lo que se refiere a los derechos humanos, consciente estoy que la acción armada del pasado 3 de enero no tuvo como objetivo fundamental la restitución de los mismos.
Sostengo esa opinión en el hecho que, en su primera declaración respecto de los hechos acaecidos al norte del sur, el señor presidente Trump no mencionó ni una sola vez la palabra democracia, pero también observo que, gracias a esa actuación, las puertas de las cárceles se han comenzado a abrir y gente que estuvo presa -no privada de libertad, como eufemísticamente se les llama ahora, presa, así de simple y crudo- en franca violacion a sus derechos humanos, ha comenzado a salir de ellas, aspirando uno que lo hagan todos los que allí se encuentran bien por pensar distinto, por haber defendido a los ciudadanos o simplemente, por haber ejercido un derecho que la Constitución de 1999 les daba.
El derecho internacional público es derecho de gentes, no derecho de gobernantes.
No puede interpretarse que está instituido para proteger a estos últimos, cómo es la lectura que algunos le dan cuando reclaman por lo ocurrido en Caracas, llamándolo por cierto -erróneamente- secuestro cuando que, en los términos de la ley venezolana denominada Ley contra el secuestro y la extorsión, los tres elementos concurrentes que configuraron el tipo penal del mismo, no se cumplen. Si observo, sin embargo que esos que hoy reclaman soberania, nunca dijeron nada, absolutamente nada, por la intervención cubana en nuestro pais que mas de uno de nosotros reclamó hasta con vehemencia, ni cuando se vulneraban, a ojos de todo el mundo los derechos humanos de la poblacion venezolana, incluyendo debido proceso y derechos políticos. Un minimo de coherencia, en tal supuesto seria recomendable.
Cierro con este: a pesar de lo que algunos piensen, seguimos sin ser soberanos. Pasará un buen tiempo para que ello ocurra. Cuando menos, como consuelo, diré que las cárceles comenzaron a abrir sus puertas y quienes en las mismas se encontraban desde ayer, empezaron a dormir en sus hogares.
Bajo esos parámetros, si la presión internacional es necesaria para que se abran plenamente y para que a nuestra tierra puedan regresar desterrados y exilados, me apena decirlo, bienvenida, fue la consecuencia, por una parte, de nuestra torpeza y por la otra, de la nula actuación de una comunidad internacional que prefirió que privaren otros intereses distintos a los del pueblo venezolano, ese que debería ser el último destinatario de sus desvelos en nuestra situación.
Gonzalo Oliveros Navarro
@barraplural
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FUENTE: >>Gonzalo Oliveros Navarro
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