19 de enero de 2026
Por: Camila Selgado / Analista Senior de Riesgo Político, América Latina
Puntos Clave
- La consolidación del poder de Delcy Rodríguez es frágil. Su purga de leales a Maduro, si bien asegura el control a corto plazo, crea un riesgo de reacción por parte de facciones desplazadas, lideradas por la amenaza latente de Diosdado Cabello.
- El nombramiento de figuras sancionadas en puestos de seguridad clave es una señal deliberada a los actores internos y externos de que el nuevo gobierno no dudará en utilizar tácticas represivas para mantener el control, complicando el acercamiento diplomático.
- La política exterior de EE. UU. presenta un dilema estratégico para el gobierno interino: el respaldo estadounidense es vital, pero su condición de "acceso total al petróleo" podría socavar la soberanía nacional y la legitimidad interna de Rodríguez.
- El optimismo especulativo de los mercados, que provocó un alza bursátil del 130%, es insostenible y contrasta con el colapso de la economía doméstica, donde la hiperinflación y la devaluación monetaria amenazan con agudizar la crisis humanitaria.
Consolidación Frágil: Rodríguez Purga Leales a Maduro Mientras Cabello Representa una Amenaza Latente
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 ha sumido a Venezuela en una fase de profunda incertidumbre y reajuste político. El ascenso de Delcy Rodríguez como presidenta interina ha desencadenado una lucha por la consolidación del poder en un entorno de alta tensión. El análisis de sus movimientos iniciales es crucial para comprender la viabilidad de su gobierno y la estabilidad del país, que enfrenta divisiones internas significativas y la amenaza latente de facciones rivales dentro del chavismo.
Para afianzar su control, la presidenta interina Rodríguez ha ejecutado una serie de cambios estratégicos en el aparato de seguridad del Estado, diseñados para purgar a figuras leales a Maduro y asegurar la lealtad de los altos mandos a su nueva administración. Sus acciones más destacadas incluyen:
- Nombramientos Estratégicos: Designó al general Gustavo González López, promovido desde un rol en la estatal petrolera PDVSA, como nuevo director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y, simultáneamente, como comandante de la Guardia de Honor Presidencial.
- Purga de Leales a Maduro: Con este movimiento, reemplazó a figuras de peso del círculo de Maduro, como el mayor general Iván Rafael Hernández Dala y el mayor general Javier Marcano Tabata, señalando una clara ruptura con el liderazgo anterior.
- Señal de Dureza: La elección de González López, exjefe del SEBIN y sancionado internacionalmente por violaciones de derechos humanos, es una señal deliberada a los duros del régimen y a la comunidad internacional de que el gobierno no dudará en usar la represión para mantener el control.
A pesar de estos esfuerzos, Diosdado Cabello, actual ministro del Interior, representa el riesgo de desestabilización más inmediato y significativo. Su profundo control sobre sectores de las fuerzas de seguridad y, crucialmente, sobre los colectivos armados, le confiere una capacidad notable para socavar al gobierno interino.
En respuesta a la crisis, las instituciones clave del Estado han priorizado la continuidad. Tanto el ejército como el Tribunal Supremo han reconocido oficialmente a Delcy Rodríguez como líder interina, en un aparente esfuerzo por evitar un vacío de poder. Mientras tanto, la oposición, bajo el liderazgo de María Corina Machado, ha comenzado a articular una visión para el futuro del país, caracterizada por ser marcadamente "proestadounidense".
Esta frágil consolidación del poder, marcada por purgas internas y la amenaza de facciones rivales, agrava la ya precaria situación económica del país.
Colapso Doméstico vs. Euforia Especulativa en los Mercados
La incertidumbre política derivada de la captura de Maduro ha exacerbado la prolongada crisis económica de Venezuela. La situación presenta un agudo contraste: mientras la población civil enfrenta un deterioro acelerado de sus condiciones de vida, los mercados financieros han reaccionado con un optimismo especulativo ante la posibilidad de un cambio de régimen.
El impacto sobre la ciudadanía es devastador, con indicadores que reflejan un profundo deterioro de la economía doméstica y el poder adquisitivo de la ciudadanía:
- Hiperinflación: Las estimaciones sitúan la tasa de inflación en un alarmante 2.000%.
- Precios de Alimentos: La inestabilidad ha provocado que los precios de los productos básicos se disparen, agravando la inseguridad alimentaria.
- Colapso Monetario: El bolívar ha perdido prácticamente todo su valor.
- Salario Mínimo: El ingreso mensual legal equivale a aproximadamente 50 centavos de dólar, un nivel insuficiente para cubrir las necesidades más básicas.
En marcado contraste, las acciones venezolanas se dispararon un 130% tras la noticia, impulsadas por la esperanza de una futura recuperación. No obstante, este optimismo de los mercados es especulativo y probablemente de corta duración, dado que no se sustenta en mejoras económicas fundamentales. El país se enfrenta a una posible recesión y la ausencia de datos económicos oficiales impide una evaluación precisa.
Como una posible vía de alivio, se están llevando a cabo negociaciones para la venta de petróleo a Estados Unidos, lo que podría inyectar divisas urgentemente. Sin embargo, este alivio potencial aún no se ha materializado ni ha tenido impacto alguno en la vida cotidiana de la población.
Esta delicada situación económica, donde la supervivencia diaria es un desafío, se desarrolla en un contexto de alta tensión en materia de seguridad y derechos humanos.
Derechos Humanos: Entre Gestos de Apertura y Represión Persistente
El panorama de los derechos humanos en la Venezuela post-Maduro presenta una marcada dualidad. Por un lado, el nuevo gobierno ha realizado gestos de apertura, como la liberación de algunos presos políticos. Por otro, la estructura de represión sigue en gran medida intacta y la creciente militarización genera una profunda preocupación en la comunidad internacional.
El nivel de alerta en la capital, Caracas, es extremadamente alto. Un reciente incidente de fuego antiaéreo cerca del palacio presidencial, posteriormente atribuido a una confusión con drones policiales, refleja el estado de nerviosismo que impera en los cuerpos de seguridad del Estado. En cuanto a la situación de los presos políticos, los avances son limitados y los desafíos persisten.
Avances Notificados | Desafíos Persistentes |
Un grupo de derechos humanos confirmó la liberación de 139 presos políticos desde enero. | Cientos de detenciones arbitrarias por motivos políticos continúan en todo el país. |
Ante este escenario, los principales organismos internacionales han emitido claras demandas al gobierno interino para garantizar el respeto a los derechos fundamentales:
- Amnistía Internacional: Ha exigido el cese inmediato de la represión, la liberación de todas las víctimas de detenciones arbitrarias y el cierre de los procesos criminales utilizados con fines discriminatorios, advirtiendo sobre el riesgo de revictimización.
- Naciones Unidas (ONU): Ha instado a las nuevas autoridades a respetar el derecho internacional, mostrando una especial preocupación por la creciente militarización de la seguridad interna.
Esta compleja dinámica interna de seguridad y derechos humanos está intrínsecamente ligada al posicionamiento y las presiones ejercidas por los actores internacionales clave.
El Tablero Geopolítico: El Dilema Estratégico de Rodríguez Frente a EE. UU.
El cambio de régimen en Venezuela ha reconfigurado drásticamente el tablero geopolítico regional, atrayendo la intervención directa de potencias mundiales con intereses contrapuestos. La transición de poder es observada de cerca por Washington, Moscú y Pekín, cada uno calculando su posición frente al nuevo gobierno de Caracas.
Estados Unidos ha tomado la iniciativa diplomática de manera contundente. La visita a Caracas del director de la CIA, John Ratcliffe, para reunirse con Delcy Rodríguez, constituye el primer contacto de alto nivel desde la captura de Maduro. La posición de la administración Trump es inequívoca y transaccional: su respaldo está condicionado a la obtención de lo que la administración describe como "acceso total a las reservas petroleras venezolanas", un término que probablemente implica concesiones prioritarias y condiciones de inversión altamente favorables para las empresas estadounidenses.
La respuesta de otros actores globales ha sido más cauta, reflejando sus prioridades estratégicas actuales:
- Rusia: Ha adoptado una postura de "moderación diplomática". Con su atención centrada en el conflicto en Ucrania, Moscú parece haber relegado la situación en Venezuela a un segundo plano.
- China: Por su parte, ha reafirmado su "apoyo histórico" al país, aunque sin especificar el alcance de dicho respaldo al nuevo gobierno interino.
En definitiva, el futuro inmediato de Venezuela se define por el dilema estratégico que enfrenta Delcy Rodríguez. Debe realizar un difícil acto de equilibrio entre apaciguar a las poderosas facciones internas, como la liderada por Cabello, y al mismo tiempo satisfacer las demandas transaccionales y no negociables de Estados Unidos. El fracaso en cualquiera de estos frentes probablemente conducirá al colapso de su gobierno interino.
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