Sabemos que no son muchos pero son tozudos y están armados.
Por eso el movimiento que encarna Juan Guaido debe manejarse con mucho aplomo.
Entender que ese 90 % es muy valioso y que su ansiedad por la premura del desenlace es producto del inmenso sacrificio que compromete hasta la vida. Pasar hambre no admite disquisiciones políticos filosóficas, ni argumentaciones estratégicas o tácticas de aguante.
Pensemos también lo que ha significado el éxito de cuatro millones de compatriotas, que también desde afuera están empujando para verlo en fuga.
Es razonable la presión para comprender que debe acelerarse el llamado a los militares, dentro del país los más responsables de la tranca a la ruta que a no dudar es la vía constitucional para lograr el cambio, reforzándose con el pedido a las naciones que reconocen a Guaido de no quedarse en declaraciones de buena voluntad; se les agradece pero no basta por es tal el grado de ensañamiento, contra el ser humano, conciudadanos venezolanos, que entre la inmovilidad por falta de combustible, no conseguir alimentos porque no los hay o porque son de precios prohibitivos para los pobres. -90 %- la casi absoluta escases de medicinas e insumos hospitalarios, y ese descaro de ocultar que estamos al borde de la desesperación, todo en el pais y en algunas comunidades que han buscado mejor vida en el exterior sin lograrlo, todo acumulado en el grito ahogado que seguramente les retumba en la conciencia de quienes sabemos son los sostenes, cómplices y encubridores del más despreciables gobierno que ha tenido Venezuela.
Ese grito que es estrofa en nuestro himno nacional y que a todos nos toca debe tener la altisonancia que sale del corazón: abajo cadenas muera la opresión... fuera Maduro!!!

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