Periodista
La Pandemia ha dado para todo. De hecho, a mi me obligó, literalmente, a curucutear en mi biblioteca en busca de esos libros que amas y que los vuelves a leer con el mismo entusiasmo de la primera vez.
En esas andanzas, pasaron por mi mano "El Amor en Los Tiempos del Cólera"; "El Lobo Estepario; " El Mono Desnudo" y ¡pácata! me brincó como un susto -también literal- una muy reconocida novela de Stephen King; agárrense allí: "Cementerio de Mascotas". ¡Dios santo con dios miomio!
Seguramente la vieron por TV, en alguna de las dos adaptaciones realizadas por la industria del entretenimiento. Palabras más, palabras menos, se trata de un cementerio de mascotas que algunos arijunas, mestizos, blancos de orilla o como quiera que se les llame, instalaron en suelo sagrado de uno de los pueblos originarios de la América del Norte.
¡Pa' que fue eso! Haciéndoles el cuento corto; resulta que, a uno de los personajes principales de la novela, se le muere el hijo y como al tipo le habían dicho, que todo lo muerto que allí se enterraba, resucitada, fue y enterró a su muchacho en el Cementerio de Mascotas. ¡Ay chamo! El niño renació, pero modo remarditico y diabólico.
Así fue el Renacer de Maracaibo.
Cuando el hoy alcalde de la Ciudad de Udón, Willy Casanova, firmó el Decreto 00036 en el 2018 para dizque intervenir el Mercado Las Pulgas, lo hizo con esta rimbombante declaración: "No vamos a aceptar que las mafias, que por años se instalaron en el mercado Las Pulgas, sigan actuando y atacando impunemente al pueblo zuliano. (…) No aceptaremos que tomen otros espacios», advirtió el burgomaestre marabino.
Y resaltó que el objetivo era " arrancar de raíz a las mafias del bachaqueo del efectivo, la especulación y todas aquellas actividades relacionadas al paramilitarismo dentro de estos espacios y de cualquier otro de la capital zuliana, por lo que subrayó que las autoridades actuarán, de ser necesario, con todo el rigor de la ley para que no continúen realizando sus actividades ilícitas en el municipio". ¡Ajooo! y ¿entonces? ¿qué pasó?
Que las mafias del bachaqueo de divisa estadounidense se organizaron mejor y ahora están asistidas bajo la égida municipal; que el desorden sanitario persiste aun en tiempos pandémicos; que la desatención al público consumidor es la norma y condición en los espacios del atribulado mercado que por fuera se ve todo muy bonito, pero por dentro el monstruo sigue rugiendo. Como es en estos tiempos de "renaceres", donde todo sigue maquillado.
Si, debo decirlo, a estos carajos de la Alcaldía de Maracaibo, nos les hizo falta leer a Stephen King. Obnubilados como están por el estatus que les confería tener dólares en el bolsillo cuando el frijol chino se cocinaba sabroso en nuestras mesas, ni bolas le pararon a las parroquias dónde bulle vibrante el Chavismo Profundo: El señor Dólar los sacó de la perspectiva comunera y chavista.
Así que hermanas y hermanos, ellos solitos se bastaron, pues lejos de un Renacer, convirtieron a mi ciudad en una maléfica reencarnación de la sórdida época de Un Nuevo Tiempo, pero ahora empaquetada de rojo rojito, con olores que buscan imitar el Chanel Number Three.

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