Desde la visión espiritual y no religiosa:
"Comienza San Agustín su obra De gratia et libero árbitro describiendo el estado de la cuestión con estás palabras; <<Porque hay algunos que tanto ponderan y defienden la libertad que osan negar y pretenden hacer caso omiso de la divina gracia, pero porque hay otros que al defender la gracia de Dios niegan la libertad, me determiné a dirigir este escrito a vuestra caridad, hermano Valentín, y a los demás que sirven conmigo a Dios, impulsado por la mutua caridad. Cuéntenme que hay disensiones entre vosotros en torno a este problema>> (cita de la Obras completas de San Agustín).
La importancia del libre albedrío para una comunidad espiritual que aspira a la perfección se cae de su peso. Si no existe el libre albedrío, no hay pecado, no hay mérito, no hay corona. Agustín no tiene dificultad en demostrar la existencia del libre albedrío. Cómo la doctrina de la gracia, así también la del libre albedrío es claramente bíblica. Por eso dice: <<Nos reveló el Señor por sus santas escrituras que el hombre posee un libre albedrío. Cómo, pues, nos lo ha revelado, es lo recuerdo no con palabras humanas, sino divinas>>.
Basa su demostración fundamental en que los preceptos divinos de nada servirían al hombre si no tuviera libertad para cumplirlos. "Dará a cada uno según sus obras"(Mt 16,27). Tomen, pues, mis hermanos buena nota de esta doctrina, y así recibirán el premio de las buenas obras>>.
Pero, ¿Puede, el hombre vanaglorianse de sus buenas obras? ¿Puede el hombre obrar el bien por sus propias fuerzas? Oigamos a San Agustín: <<Pero es de temer que todos estos testimonios a favor del libre albedrío y cualesquiera otros, que por cierto son muchísimos, se interpreten en forma tal que para dar cuenta a la vida piadosa a través de la caridad y la santa convivencia, a la que se ha prometido la recompensa eterna, no se deja lugar alguno al auxilio y al gracia de Dios, y que el hombre miserable se gloríe en sí y no el Señor por lo que él piensa que son sus buenas obras>>.
Finalmente desde mi perspectiva y mí humilde opinión como lo hiciera Agustín respecto al libre albedrío, aduce ahora testimonios de la Escritura para demostrar que nada bueno podemos hacer sin la gracia: <<Por tanto, carísimos, cómo para bien vivir y obrar con rectitud demostramos el libre albedrío en el hombre por los citados testimonios de las santas Escrituras, qué sin la gracia de Dios nada bueno podemos hacer>>
Digo y reafirmo que la cooperación entre la gracia de Dios y la voluntad del hombre como dice el Apóstol San Pablo:<<No yo sino la gracia de Dios conmigo>>(1Cor 15,10).
Reflexión final mis amados Connacionales: "No sólo yo, sino Dios conmigo; y por ello, ni la gracia de Dios sola ni él solo, sino la gracia de Dios con él>>.
La observancia de los preceptos divinos es un don de Dios que ayuda al libre albedrío con la influencia de la gracia eficaz: <<Dios es el que obra en vosotros el querer y el obrar según su beneplácito>>
(Flp 2,13), << Sin duda que nosotros obramos cuando obramos; pero él hace que obremos al dar fuerzas eficacisimas a la voluntad>>
Ama a tú prójimo y sirvele para que tengas bendiciones hasta que sobre abunden tú y tú descendencia Amén
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FUENTE: >>Ing. José Contreras
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