Parafraseando a la siempre mal recordada Tibisay Lucena, desaparecida ex presidente del Consejo Nacional Electoral venezolano, CNE, lo que sucedió en Venezuela desde el 3 de enero del presente año 2026, definitivamente es irreversible. Muchos de los factores políticos venezolanos siguen insistiendo en hacer política, “ceteris paribus”, como dirían los economistas, como “si todo lo demás permaneciera constante”, cuando en realidad ha cambiado, sin sacarse el “chip” en la cabeza de que Chávez se murió y Maduro está preso en los EEUU.
Tibisay Lucena, o Tiby, como la llamábamos desde la oposición, fue autora de la terrible frase “resultados electorales irreversibles” del último boletín en todas las elecciones manipuladas del CNE. ¿Y cómo no iban a ser “irreversibles”, si ya el resultado estaba cantado antes de ir a votar?
Pero nuestra oposición oficial reunida en la MUD y los partidos cooptados, cohabitantes naturales del régimen en todas las elecciones desde el año 2004, nunca puso en tela de juicio el sistema electoral venezolano, convirtiéndose en su principal aval ante el mundo, hasta que por desacuerdos con la tiranía, la misma compañía Smarmatic, proveedora de los sistemas tecnológicos, reveló la cruda realidad a los ojos de todos: los resultados electorales publicados por el CNE desde el año 2004 (primer año de la implementación de los sistemas de Smartmatic para el Referendo Revocatorio de Hugo Chavez Frías) podían ser perfectamente modificados:
“Las relaciones entre Smartmatic y el CNE se rompieron en agosto de 2017. Esto, luego de que representantes de la firma denunciaran que «hubo manipulación del dato de participación» en el proceso comicial del 30 de julio de ese año, en el que se eligió a los miembros de la cuestionada Asamblea Nacional Constituyente. “Estimamos que la diferencia entre la participación real y la anunciada por las autoridades es de al menos un millón de votos”, afirmó en esa ocasión, Antonio Mugica, director ejecutivo de la compañía en una conferencia de prensa desde Londres” (ver Transparencia Venezuela, Las 3 revelaciones de la demanda de Smartmatic contra el Estado venezolano en el CIADI, en https://transparenciave.org/las-3-revelaciones-de-la-demanda-de-smartmatic-contra-el-estado-venezolano-en-el-ciadi/).
Ya con esta sola declaración se comprobaban las múltiples denuncias realizadas públicamente por técnicos electorales venezolanos, dejando claro ante el mundo que ninguna elección realizada con los sistemas de Smartmatic en Venezuela era confiable, siendo cada proceso electoral automatizado desde el 2004 una trampa montada a los venezolanos.
Pero, aunque la querella de Smartmatic ante el CIADI en contra de su antiguo socio fue una pelea entre bandas criminales, reveló también ante el mundo que el actual sistema de contar votos en Venezuela sigue siendo un fraude para los venezolanos: “La demanda señala que Ex-Clé realizó ingeniería inversa del sistema de votación implementado en Venezuela para eliminar todas las salvaguardas antifraude” (ver artículo citado de Transparencia Venezuela). Y ese sistema no ha cambiado en nada hasta el día de hoy, a pesar de que Venezuela es ahora un Estado bajo la tutela de EEUU.
¿A qué viene todo esto a colación? Por la “tendencia irreversible” de la situación política venezolana, con un régimen en retirada y una realidad futura todavía por definir. En ese contexto, ¿cómo y en cuál momento podrían celebrarse elecciones en este país? Todo esto sin contar con el limbo político y jurídico en el que se encuentran todavía las elecciones del 28 de julio de 2024.
Todos los factores políticos, incluyendo a María Corina Machado (MCM), han presionado públicamente para la celebración de nuevas elecciones al gobierno de los EEUU a la brevedad posible. Y la respuesta ha sido la misma desde el 4 de enero, día posterior de la extracción de Nicolás Maduro Moros y su esposa a los EEUU: “Rubio dice que hablar de elecciones en Venezuela "es prematuro en este momento" (ver El Nacional, en https://elnacional.com.py/mundo/rubio-dice-hablar-elecciones-venezuela-es-prematuro-momento-n98704).
Pero de repente, aparece en el discurso del Estado de la Unión de 2026, en el Congreso de los EEUU, el excandidato presidencial y exvicepresidente del CNE, Enrique Márquez, recientemente liberado por el régimen luego de su encarcelamiento el 8 de enero de 2025, 2 días antes de la supuesta toma de posesión de Edmundo González Urrutia el 10 de enero en Venezuela, bajo una acusación por parte del Ministro del Interior, Diosdado Cabello, de estar involucrado en un golpe de Estado en Venezuela: “Cabello dijo que Márquez fue arrestado porque “forma parte de un complot” con el cual —aseguró— también estarían relacionados un ciudadano estadounidense del FBI y el yerno del líder opositor Edmundo González Urrutia, ambos detenidos recientemente” (ver CNN en Español, en https://cnnespanol.cnn.com/2025/01/09/venezuela/diosdado-cabello-acusa-enrique-marquez-intento-golpe-orix).
Es difícil hacer una especulación acerca de la presencia de Márquez en el Congreso y posteriormente en una reunión con funcionarios de la administración de Trump en la Casa Blanca. Pero también es difícil no relacionar su aparición con su condición de exvicepresidente del CNE y excandidato presidencial, único en solicitar formalmente ante el TSJ del régimen “que ordenara la apertura de las cajas electorales en resguardo del Plan República, en donde se encontraban los votos del 28 de julio para hacer un conteo manual y corroborar los resultados de los comicios” y se pudiera contar “voto a voto” la expresión popular (ver Crónica Uno, 14-08-2024, Enrique Márquez pide “conteo voto a voto” para verificar resultados del 28J, en https://cronica.uno/enrique-marquez-pide-conteo-voto-a-voto-para-verificar-resultados-del-28j/).
Esta exigencia -y muchas otras más- ya las habíamos solicitado, una década atrás, miembros de la sociedad civil, al CNE y a los partidos políticos agrupados en el Comando Simón Bolívar (de los cuales Marquez fue parte y posteriormente destacado miembro de la MUD como Primer Vicepresidente de la Asamblea Nacional de 2015), en una Carta abierta a la sociedad democrática venezolana en ocasión a las elecciones presidenciales del 14 de abril de 2013, y concurrieron sin condiciones a esas elecciones, desatendiendo todas nuestras recomendaciones (ver Declaración de Caracas, 20-03-2013, Carta Abierta en ocasión al 14 de abril, en https://declaraciondecaracas.blogspot.com/2013/03/ante-las-elecciones-del-14-de-abril.html).
No es extraño que una conversación acerca de la posibilidad de elecciones en el país y la situación del sistema electoral venezolano haya tenido lugar en la Casa Blanca con Enrique Márquez. Este personaje ha sido un miembro destacado de la cohabitante opositora principal del régimen, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), tarjeta que acompañó a Edmundo González Urrutia (EGU) a las elecciones del 28 de julio, y al parecer, de acuerdo a la percepción de los EEUU, podría jugar un papel de intermediario en el balance régimen-oposición que pretenden los EEUU para ese supuesto proceso electoral que se daría al término de las fases de “Estabilización” y “Recuperación” del plan de Trump-Rubio, donde el CNE es factor fundamental.
Es muy importante destacar que, en esa solicitud de elecciones de los factores políticos, incluida MCM, nadie le ha explicado a los venezolanos qué ha pasado con los votos emitidos por EGU en las elecciones del 28J-2024, y que, en lugar de pedir nuevas elecciones, deberían estar solicitando el cumplimiento del verdadero resultado expresado en las actas depositadas en el Banco Central de Panamá. Los primeros que han enterrado ese resultado -y al mismo presidente electo- a los ojos de la opinión pública han sido precisamente los mismos que ahora le exigen nuevas elecciones en Venezuela a los EEUU desde la oposición política.
Los medios se han dedicado a especular que Márquez sería “el candidato de Trump” en unas venideras elecciones en Venezuela, olvidándose de que difícilmente los EEUU suelten el tutelaje impuesto al país, hasta asegurar que se hayan suprimido a fondo de las Fuerzas Armadas cualquier desviación castro-chavista-madurista, y se haya desmontado todo el aparato político y económico que impida que los intereses norteamericanos se encuentren a pleno resguardo, incluida su seguridad nacional.
En el actual estado de cosas político del país, unas elecciones en Venezuela podrían tomar lo que resta del período presidencial de Donald Trump. Si los EEUU desean entender si es “confiable” o no el sistema electoral en Venezuela, a mi parecer, Márquez sería el último a quien debieran preguntarle, al haber acompañado y aceptado ese sistema de contar votos, incluso como rector “opositor” en el CNE, en todas las elecciones venezolanas desde 2004. EEUU tiene los medios para averiguar quiénes han sido los verdaderos impulsadores de elecciones auténticas en este país, denunciando el sistema electoral del régimen desde el mismo momento de su implementación.
El régimen perdió una guerra no declarada con los EEUU, y lo que queda de él y la soberanía del país se encuentran bajo la tutela y las órdenes de los norteamericanos por la vía de la fuerza. El regreso de esa soberanía —lo hemos expresado innumerables veces por este medio— debería ser a través de la convocatoria inmediata a una Asamblea Nacional Constituyente Originaria, no unas elecciones; y que se le entregue a la genuina representación del pueblo venezolano, a través de un sistema electoral limpio, la posibilidad de designar un Gobierno de Transición, refundar el Estado y generar un nuevo texto constitucional que le dé inicio a un nuevo periodo político de la Nación. Las elecciones tendrían lugar luego bajo los términos de una nueva Constitución, con la reconstrucción en la Asamblea Nacional Constituyente del tejido de los partidos políticos destruidos en 27 años de tiranía castro-chavista-madurista.
Todo lo que mencionó Marco Rubio, secretario de Estado de los EEUU, en su intervención en la Conferencia de jefes de Gobierno de CARICOM, se inserta en un espacio que solo le corresponde al Constituyente en Venezuela: “Ese país necesita recuperarse de muchas cosas, incluidas fracturas internas profundas, pero también algunas disfunciones que existían en sus sistemas económicos. Les digo todo esto porque, en última instancia, creemos que una Venezuela próspera y libre, gobernada por un gobierno legítimo que tenga en mente los intereses de su pueblo, también podría ser un socio y un activo extraordinario para muchos de los países aquí representados hoy en en términos de necesidades energéticas y similares, y también una fuente menos de inestabilidad en la región” (ver Secretario de Estado Marco Rubio en la 50a Reunión Ordinaria de la Conferencia de Jefes de Gobierno de CARICOM, en https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesperson/2026/02/secretary-of-state-marco-rubio-at-the-50th-regular-meeting-of-the-conference-of-caricom-heads-of-government/).
Solo resta esperar que los factores políticos entiendan que la situación después del 3 de enero es de tendencia irreversible y que, en lugar de trabajar activamente en contra de ella, colaboren para que pueda ser superada a la brevedad posible. Es tiempo de que comiencen a pensar en el país, en el bienestar colectivo de los venezolanos, de un pueblo arrasado sin haber pasado por una guerra, dejando pausadas sus propias ambiciones. Pero eso en Venezuela, lamentablemente, eso es como arar en el mar, como decía El Libertador…
Caracas, 27 de Febrero de 2026
Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana
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FUENTE: >>https://ticsddhh.blogspot.com/2026/02/venezuela-tendencia-irreversible.html
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