Jesús Seguías
1. El viejo orden político mundial está desapareciendo aceleradamente. Aun no ha surgido el nuevo orden político. Por tanto estamos ante un verdadero desorden político mundial que tiene a las naciones al vaivén de un columpio a veces mortal y no sabemos por cuánto tiempo . Es inevitable recordar hoy al visionario Peter Drucker cuando escribió “La Sociedad Post Capitalista”.
2. Todos los partidos políticos están en caos, y algunos (otrora poderosos) ya están desapareciendo. Los políticos en vez de ser líderes de los cambios, son reacios al cambio. ¿Qué necesidad tienen los ciudadanos de hoy pertenecer a algún partido político? Ninguna. Nadie hace nada si no recibe algún beneficio a cambio, aunque sea holístico, o existencial. Y los partidos no están respondiendo a las necesidades de la sociedad. El divorcio es descomunal.
3. Los partidos de hoy jamas lograrán consolidarse si no terminan de entender que están frente a un nuevo ciudadano, un nuevo elector, una nueva sociedad: la sociedad red conformada por personas más educadas y empoderadas.
4. La vieja relación utilitaria, donde los dirigentes utilizaban a los electores y luego se burlaban de ellos, ya dejó de funcionar. Ahora todos, electores y dirigentes, se utilizan mutuamente de manera cínica en una danza de reparto de recursos materiales y mentiras autocomplacientes que no conduce a ninguna parte. La política ya no es la política.
5. Los caudillos (o los aspirantes a serlo) son objeto de burlas por parte de los ciudadanos, quienes les “profesan” una lealtad que dura mientras los electores reciban algún beneficio. Cuando la vanidad por el poder es el motor que impulsa a algunos actores políticos, el liderazgo colectivo se viene abajo, y esa es la razón del caos.
6. En el presente siglo el único liderazgo competente y perdurable es el liderazgo colectivo conformado por una relación absolutamente equitativa, respetuosa y democrática. Y eso es una especie en extinción.
7. Los electores y ciudadanos de hoy exigen resultados tangibles, exigen participación en la toma de decisiones que los implica o afectan, necesitan sentirse involucrados de alguna manera, y mientras no haya involucramiento de los electores en la toma de decisiones nunca habrá compromisos sólidos ni interés en la política.
8. Mientras tanto, las redes sociales se convierten en un poderoso canal comunicacional horizontal para que la gente se desahogue y exprese su manera de pensar. Las asambleas partidistas donde se iba a escuchar a unos líderes pero sin la posibilidad que los asistentes pudieran expresar críticas o sugerencias (porque hasta los podían echar a la calle por ser “aliados del enemigo”) no tienen ninguna utilidad.
9. Casi todos los partidos quedaron reducidos a simples plataformas electorales con el poder de postular candidatos en las elecciones. Y cuando algún aspirante no logra que lo postulen, entonces brinca a otro partido, pues el motor no es la política sino la simple vanidad por el poder, o alcanzar un simple puesto público que les permita “figurar”, sin dejar de lado a aquellos que sólo buscan robar el dinero de los ciudadanos.
10. En fin. El partido ya no es el partido. Y la política ya no es la política. Todo es un verdadero desorden y caos ante la resistencia a los cambios. Trump, Chávez, Bukele, Milei y María Corina son ejemplos del hastío de los ciudadanos. Y pensar que el cambio es gratis.
@JesusSeguias
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FUENTE: >>R/S/W
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