A Usted Indigno: NICOLÁS MADURO MOROS.Despreciable señor:
Quiero expresarle, en nombre del pueblo Venezolano, el dolor que sentimos y los problemas que padecemos, todos, por su maldita maña de apoderarse de lo ajeno.
Ignoro si a esta hora planea enviar drogas junto a sus sobrinos y miembros del régimen, como la rata de Diosdado Cabello, Tareck El Aissami y Rafael Ramírez, o algún desfalco a la salud, la educación, las obras públicas o las pensiones, si vende pedazos de patria a guerrilleros o comunistas inescrupulosos, si planea en secreto aumentarse la pensión o el sueldo, o las dos cosas, a cambio de favores burocráticos, si conspira con otros corruptos para deshacerse de un funcionario como el fiscal Danilo Anderson o como Robert Serra que por cómplices se convirtieron en funcionarios incómodos para sus fechorías, o si se desplaza por la ciudad en una camioneta blindada escoltada por varios hombres pagados con mis impuestos. Donde quiera esté, le hago llegar este sentimiento colectivo de rabia hacia lo que usted asquerosamente representa.
Sé que en sus adentros justifica el ser hampón con frases como: "No volverán, o la de Chávez vive la patria sigue", "Patria, Socialismo Viviremos", "Rodilla en Tierra", o, "el de Nuestro Comandante Supremo". Frases que suelen hacer carrera en un país de ignorantes y ventajosos como usted, donde pasar por la administración pública sin amasar una fortuna, mal habida, es sinónimo de pusilanimidad.
Pero se equivoca delincuente. No es la vida la que le brinda las oportunidades de ser famoso y rico. Son los que usted llama escuálidos o opositores o mejor dichos los que votaron por usted, los Venezolanos de bien, confiados en que era honesto, quienes le brindaron, con sus votos y el fraude del C.N.E, ese privilegio y esa oportunidad de ser importante y obtener dinero honradamente. Pero otra cosa es que usted la a desperdiciado canjeando su nombre y su moral que nada vale por dinero, porque el poder lo enceguece y la ambición lo carcome.
El día de su elección, con lluvia o con sol, miles de ciudadanos se levantaros, tomaros un transporte y acudieron a hacer fila en una urna para depositar un voto de fe a nombre de una mejor patria. Siempre con la esperanza de que quien resultara ganador tuviera conciencia y supiera gestionar bienestar para la población. Y siempre se equivocaron gracias a los poquitos que votaron por usted y la ayudita que le dio el C.N.E.
Por esa razón usted esta hay claro una vez ganador como todo farsante cambio el término de la lucha y se dedico a gestionar bienestar para su familia, sus amigos y compinches más cercanos. Cuando usted no capta nuestros votos de conciencia, los compra. Se va por los barrios pobres arrodillando miserables a punta de dadivas, promesas de empleo y vivienda y casi siempre con dinero en efectivo.
Qué hipócrita es usted y todo este régimen. Todas estas vidas desperdiciadas en el mal camino al que usted los abocó y todos estos muertos, pagan sus juergas, sus viajes en avión privado y lujosos cruceros, sus cocteles, los perfumes con los que se impregna de falsa simpatía, la ropa de marca que le compra a sus hijos, a su cónyuge Celia Flores y a su amante Piedad Córdoba. Todos estos crímenes y todo este dolor que padecen las familias arrasadas por la violencia son culpa suya señor corrupto. Culpa directa. Pagará por ellos.
Por eso, cuando viaje, cuando esté sentado con los suyos en los cómodos sillones de primera clase del avión de los castros, asómese por la ventanilla de la nave y observe el verde, la riqueza y esos caudalosos ríos serpenteando por entre la inmensa grandeza de nuestro país, ese país que usted destruye con su maldad y su podredumbre mental. Siéntase Buitre, siéntase escoria humana al saberse depredador de esa grandeza.

Recuerde que esos dólares que lleva en el bolsillo para gastarlos en casinos, lujosos hoteles y grandes banquetes, le pertenecen a todo el pueblo Venezolano, y que usted los tiene comiendo basura. Esos miserables que se paran en los semáforos con sus familias por violentos y corruptos ambiciosos como usted. Es el dinero de los pobres, los que votan por usted, los que lo llevan a lugares de privilegio con la esperanza de que usted les solucione los problemas. Esos pobres que desayunan con agua y un pan. Esos pobres que sufren mirando comerciales y vitrinas con carros, ropas, zapatos y casas que nunca podrán comprar. Esos pobres que no salen a pasear más allá de los parques de la ciudad o pueblitos cercanos porque la gente como usted los mira despectivamente y con desconfianza. Esos pobres que empeñan sus cositas al 120% anual o al 10% diario, para suplir una urgencia en sus casas. Esos pobres que atraviesan la ciudad apretujados en un bus, o que caminan decenas de cuadras para llevar solicitudes de trabajo con la esperanza de un empleo. Hojas de vida que cuando llegan a su despacho son lanzadas a la cesta de la basura o apiladas en un inmenso archivador con comentarios como este: "Este es escuálido", "dígale que estoy en una reunión" Porque así termina burlándose de esos pobres que usted luego maldice cuando cometen algún desmán.
Usted sabe que aquí en la tierra se salva de la cárcel comprando jueces, sobornando fiscales y hasta matando testigos pero no crea que uno se puede pasar por la vida cometiendo crímenes sin pagarlos. En algún lugar habrá alguien esperándolo para enjuiciarlo. Ya no con jueces sobornables que consideren su investidura ni bajo leyes politizadas y laxas, ni inmunidad y menos impunidad. Se trata del Juicio de Dios, ese del que nadie escapa porque su ley es una sola. El que la hace la paga. Y lo que usted ha hecho, no sólo no ayudar a los pobres como es su deber, sino quitarles lo que les pertenece, que cosa tan cruel y despiadada, se paga triple.
Para despedirme, reprimiendo un nudo de insultos de grueso calibre en la garganta, le quiero decir, en nombre de la gente decente de mi país, que es usted el Cáncer de la sociedad, el SIDA de la administración pública, la Sífilis del erario, la vergüenza de su familia, aunque no se lo digan, la escoria humana de este planeta, un bollo perfumado, un ser excremental. Relea este último párrafo para que nunca se sienta menos. Es usted un buitre carroñero que le sacará las tripas a su propia madre cuando no tenga con qué pagarse los gustos a los que la democracia boba que vivimos lo tiene acostumbrado.
Si después de leer esto siente deseos de morirse, cosa que descarto porque no goza ya de una pizca de conciencia, no pierda el impulso. Seres como usted no son dignos de habitar este reino, este paraíso que usted mismo quiere convertir en muladar.
Ah y por favor, no siga heredando sus malas costumbres a sus hijos y sobrinos. Ya los ve uno traficando con drogas y por las ciudades en sus carros lujosos sobornando policías, conduciendo ebrios y pisoteando a los humildes con su cultura traqueta de intimidación y opulencia. Son sus hijos, su propia sangre. Los últimos a los que un padre debería enseñar tan terribles prácticas.
Atte.- Carlos Cangrejo…
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