Versión #4
1. Introducción y resumen: Escenarios, y fortalecimiento de la legitimidad política de la AN.
Ahora que el presidente Juan Guaidó ha regresado, está en el tapete la posibilidad de una asonada militar con apoyo internacional para deponer al régimen. La otra posibilidad es que no ocurra, y tengamos que reaccionar ante el nuevo intento del régimen para hacer unas elecciones amañadas con el fin de elegir una nueva Asamblea Nacional a su medida.
En cualquier escenario debemos seguir la ruta trazada, la del coraje: Primero cese de la usurpación. Luego gobierno de transición, y al final elecciones libres.
En el escenario en que no haya asonada militar este año, está claro que debemos rechazar las elecciones que el desgobierno está impulsando, con su TSJ y su CNE ilegítimos para elegir nueva
Asamblea Nacional a finales de este año.
Pero en ese escenario hay dos opciones: una es no hacer más nada de lo que ya estamos haciendo, contando con el apoyo internacional con las sanciones, etc. Pero la otra opción es organizarnos, empoderar a la ciudadanía, y elegir nuevos diputados o validar a los actuales, en nuestras propias elecciones, tipo 16J, con el basamento jurídico de los artículos 70 y 71 de la Constitución. En un proceso convocado por el Presidente Juan Guaidó, o por decisión popular según consta en el artículo 71 citado.
Nuestra propuesta es hacer mucho más de lo que se ha estado haciendo: Producir un detonante definitivo para el cese de la usurpación, en un proceso progresivo de organización y empoderamiento ciudadano, aprovechando las oportunidades y las capacidades que tenemos y que hay que activar con la levadura correcta.
Hay quienes dicen que no hay que renovar la Asamblea Nacional a finales del año, pues eso sería hacer juego al desgobierno. Aquí argumentamos que, aunque hay que rechazar a sus elecciones fraudulentas, no debemos quedarnos solo con quejas y oposición negativa, sino con construcción de nuestra alternativa, y conformar un autogobierno sólido a todos los niveles, incluyendo el de una nueva Asamblea Nacional con toda la legitimidad jurídica, y con toda la legitimidad política de una representación que realmente refleje el sentir popular, sea porque se validen los liderazgos aceptados por la ciudadanía, como el de Juan Guaidó, o porque surjan nuevos, emergentes, que reflejan el aprendizaje ciudadano en todos estos tiempos.
Muchos de los actuales diputados son rechazados por la población. Para validarse, deben reelegirse si así lo desean. Pero no pueden esperar que la ciudadanía los apoye en la calle si no los quiere como líderes. Seamos democráticos entre nosotros, para ser consecuentes con nuestras peticiones de democracia de cara al desgobierno y de cara a la comunidad internacional.
En este documento se evalúan las posibilidades de cada escenario, y se justificará la estrategia y la táctica contingente en cada caso con fundamentos jurídicos, éticos, políticos, históricos y de teoría de juegos.
2. Rescatar el poder ciudadano y darle el lugar que le corresponde como fuerza de lucha.
Nuestro planteamiento se basa en que debemos liberar, rescatar y promover el poder ciudadano, empezando desde las comunidades, facilitando la consigna que se usó en las elecciones ciudadanas del 16J: “Que el pueblo decida” en cualquiera de los escenarios planteados, como debe ser, como motivador principal de su incorporación a la lucha. Es la mejor manera que vemos para impulsar el desiderátum compartido de la estrategia del coraje: primero cese de la usurpación, luego gobierno de transición, y al final elecciones libres. Eso incluye hacer elecciones para la Asamblea Nacional a finales del año, pues se cumple su período. Pero no con el sistema del desgobierno, sino con el nuestro, con una elección tipo 16J.
De hecho, dado lo que ha pasado con el liderazgo político tan cuestionable, es imprescindible dar, incluso desde ya, un vuelco a la política venezolana, para más poder de decisión del que ha tenido al ciudadano común, primero porque se lo ha ganado, al calor de estas luchas. Y segundo porque le pertenece. El soberano debe tener, pues, todo el poder: el de su capacidad de elegir sobre todas sus materias Políticas, empezando por el nivel comunitario, y llegando al nacional. Si esto fuera así, no habría fallado la dirigencia política que no nos ha representado, y no ha tenido éxito para sacar la usurpación.
Por eso es imperativo elegir un nuevo liderazgo político a todos los niveles, pues el pueblo está desencantado, desanimado con la dirigencia, y exige cambios fundamentales, que tiene capacidad de producir con sus propias reservas humanas, tecnológicas, espirituales y políticas. Ya no podemos esperar a que Maduro sea depuesto militarmente para hacer eso, ni podemos seguir dependiendo de las decisiones de los partidos y liderazgos políticos tradicionales en este sentido, ni siquiera de instituciones como la actual AN cuando se le venza su período, ni de mesías externos tampoco.
Es ideal que el presidente Guaidó y Donald Trump nos ayuden, claro, pero el pueblo debe, quiere, y puede hacer su parte, que es determinante. Pero no llamándolo a marchas y cabildos en que los políticos pidan un poder y una confianza que hasta ahora el pueblo les ha dado con creces, pero que han dilapidado. Hay que activar “la calle”, pero para empoderar a la ciudadanía para que sea el protagonista principal, con todas sus inmensas capacidades, hasta ahora subyugadas interesadamente por razones le son ajenas y contrarias.
Ya basta de dejar a la ciudadanía abandonada por su cuenta y riesgo, y de permitir que los políticos en general se ocupen de promoverse a sí mismos, en vez de ocuparse de la gente sin pensar en utilizarlos como simples borregos y votantes en unas eventuales elecciones utilizando técnicas mediáticas. Su capacidad de aporte es fundamental para esta lucha, y no se ha tomado en cuenta, sino al revés. Debemos usar el poder descomunal que tiene la ciudadanía si se activa, con la máxima coordinación posible con los aliados internacionales y los militares institucionales, y con Juan Guaidó, que tiene una gran oportunidad ahora para ayudar a convocarlo junto con todos nosotros.
En este proceso planteado, en particular de cara a las elecciones de Asamblea Nacional que debemos realizar a finales del año, no podemos ni debemos impedir que el actual liderazgo opte por ser parte de lo que viene. Pero debe validarse ante el soberano: el pueblo es el que debe decidir. Es cierto que el desgobierno quiere aprovechar esa necesidad para usarla a su favor, con unas nuevas elecciones fraudulentas. Pero eso no debe ser excusa del liderazgo opositor para perpetuarse en el poder sin medirse ante los nuevos aspirantes legítimos, sean de partidos, o sean independientes. Todos los partidos, de hecho, deben renovarse, con los mismos criterios: que sean las bases las que designen la dirigencia para estos momentos, y se reivindiquen ante la gente, que con razón los cuestiona tanto.
Con frecuencia se culpa a la gente por la falta de convocatoria de calle, como para justificar la continuidad de la dirigencia actual. Eso es fundamentalmente erróneo. Es la dirigencia la que ha fallado, pues ha dilapidado el capital político que el pueblo le otorgó, con su falta de consecuencia con las decisiones como las del 16J, al optar por la cohabitación mediante elecciones y diálogo entreguista. Un banco da crédito a un inversionista si le tiene confianza. Pero si el inversionista dilapidó su capital en un crédito anterior, entonces no le dará crédito, por falta de confianza. El pueblo es el banco aquí, y los inversionistas son los líderes políticos.
Es por eso la propuesta de este proceso de activación de elección de nuevo liderazgo a todos los niveles: unos nuevos inversionistas que generen confianza, a los cuales el pueblo les dé el crédito de participar en la calle de nuevo, en la organización y auto-gobierno. Y debemos sustituir y/o revalidar todos los liderazgos, empezando por el del desgobierno, claro, pues prácticamente todas las autoridades presentes son cuestionables, con la excepción de algunos liderazgos en la AN y en el TSJ legítimo. Y absolutamente todos deben medirse ante el pueblo. Incluso sin esperar a que Maduro caiga, que sería lo ideal, por lo de la necesidad imperiosa de recuperar la confianza y la participación.
Notemos que esta propuesta reafirma la estrategia del coraje, que ha demostrado ser la correcta, con tácticas adecuadas para el objetivo planteado, en el entorno de la nueva coyuntura para el año que comienza, dependiendo de los escenarios posibles mencionados. Si ocurre la asonada militar pues ahí se cumple el primer paso del cese de la usurpación. Pero si no la hay, proponemos una elección general tipo 16J a finales del año, contrapuesta a la del desgobierno, para elegir, además de una nueva Asamblea Nacional, a los alcaldes, gobernadores, y Consejos Ciudadanos legítimos. Acopiando, en el camino de preparación, saldos organizativos a todos los niveles, y detonantes progresivos de activación ciudadana sobre la base del rescate de la confianza en sí mismos y en su capacidad propia.
3. Desobediencia civil y obediencia constitucional.
Como sabemos, vivimos ante un régimen de ocupación de nuestro territorio y de secuestro de los venezolanos, no solo de usurpación. ¿Cuál es el derecho natural de cada ciudadano? Rebelarse contra eso. Esa actitud de desobediencia civil también tiene un fundamento explícito en la Constitución:
Artículo 350: El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.
Ahora bien. Debemos no solo desconocer a este régimen a nivel nacional al cual hay que sumarle el regional, municipal y comunitario, ya que en todas instancias son usurpadores, ocupadores y secuestradores del derecho ciudadano. Debemos además sustituirlos, de acuerdo también al derecho natural. Afortunadamente también esa acción de auto-empoderamiento, de autogobierno, tiene un basamento constitucional en Venezuela:
Artículo 333: Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.
La idea, pues, es hacer como Rosa Parks, activista emblemática por los derechos civiles en EEUU: ella no solo desconoció la ley que impedía a los negros sentarse en la parte delantera de los autobuses. Ella decidió sentarse adelante. No solo desobedeció el régimen injusto. Lo sustituyó con sus acciones de facto legítimas desde todo punto de vista, incluyendo el moral. En su caso, lo que hizo era ilegal. En nuestro caso, según vimos, sería ilegal no hacerlo: estamos obligados, no solo por los principios éticos y naturales, a actuar de esta manera. Por eso lo propuesto en nuestro caso es obediencia constitucional, no solo desobediencia civil tradicional.
4. La estrategia del coraje en esta coyuntura.
La pregunta ahora es si tenemos el poder para hacerlo. Se ha debatido mucho esto a nivel nacional, pues la estrategia política no depende solo de lo que quieras, sino también de lo que puedas hacer. Afortunadamente ahora hasta parte importante del Frente Amplio (FA) acepta que lo correcto es la estrategia del coraje, y no de la cohabitación: este desgobierno no sale por la vía institucional normal, de jure, sino por la fuerza, por la vía de facto con fundamento jurídico. Y tenemos las capacidades de hacerlo: la acción militar nacional e internacional, en conjunto con la fuerza de la calle, organizada para asumir el poder a todos los niveles.
La capacidad militar la teníamos desde hace tiempo, según los análisis y las propuestas que hicimos al respecto una y otra vez frente a quienes proponían erróneamente la cohabitación. Solo había que invocarla, según nos ha llegado y dijimos en nuestro anterior comunicado:
https://www.movimientolibertadores.com/doc/EmplazamientoGuaido.pdf
No es cierto, además, que se necesitaba la gira de Guaidó para tenerla disponible, como dice alguna gente del FA ahora por oportunismo político. Al revés, según el pueblo venezolano debe saber: la gira de Guaidó fue una movida de esa parte del FA para que los incluyeran en la acción militar, pues el plan era un gobierno de transición sin corruptos, según la noticia que recibimos. Y fue esa movida la que desactivó la acción militar inminente que ya estaba preparada: fue contraproducente en ese sentido. En todo caso, todo esto muestra que a estas alturas no se puede negar que la estrategia correcta era la del coraje, y no la de la cohabitación, y está claro que los corruptos de la oposición tienen responsabilidad por haber retrasado y hasta poner en peligro, su activación y efectividad.
Es también posible que la acción militar ocurra este año. Pero hemos dicho que, por razones políticas internas de los EEUU, la probabilidad de ese escenario es baja antes de la reelección de Donald Trump. El presidente de esa nación tiene prácticamente garantizada su continuación en el poder. Y el eventual fracaso de un gobierno del G4 posterior a la asonada militar, al pasar una muy corta luna de miel, por falta de gobernabilidad, confianza y solvencia, puede significar ruido político innecesario y perjudicial en el país del norte para las elecciones presidenciales que favorezcan al actual gobernante.
No solo nosotros sabemos que parte importante del entorno de Guaidó está poblado de incapaces y corruptos. También lo sabe el equipo del presidente norteamericano, según también nos ha llegado noticia. Por eso, en caso de que la asonada militar ocurra antes de la reelección es lógico pensar que el presidente Trump exija que se excluya del gobierno de transición a los corruptos e incapaces, y es eso lo que lo hace posible de ocurrir. Eso sería una excelente noticia, por supuesto, y saludaríamos una alianza de los honestos y capaces en ese sentido para un gobierno de transición luego de la deposición el tirano. Hemos visto señales de que a Juan Guaidó le cuesta mucho deslastrarse de los corruptos, pero también sabemos que es capaz de dejarlos de lado, como ocurrió cuando se juramentó el 23E cuando ellos no querían. En ese escenario por supuesto no es necesaria la elección tipo 16J.
Esperemos que se imponga el deseo del presidente Trump y de todos los venezolanos en ese sentido, y que Juan Guaidó actúe como lo hizo el 23E, se separe de los corruptos, y se rodee de gente honesta y capaz para hacer lo que hay que hacer, pues el tiempo apremia, y la situación es totalmente inaguantable para la gran mayoría, que acogerían con gran entusiasmo una acción militar liberadora en conjunto con la ayuda humanitaria que no se ha hecho efectiva. Si no ocurre lo militara este año, la estrategia del coraje se implementa con nuestra propuesta, con la elección tipo 16J como la táctica óptima en ese escenario, según argumentamos en este documento.
5. Nuevos alcaldes y gobernadores.
En el escenario de una asonada militar humanitaria implicaría la necesidad inmediata de designar alcaldes y gobernadores, por lo que hemos dicho: los actuales también son, todos ellos, usurpadores, por las mismas razones legales que Maduro lo es (convocatoria de la ANC y el CNE y TSJ ilegítimos). Y es previsible que si cae Maduro habría avalanchas ciudadanas contra alcaldías y gobernaciones, entre otras instituciones, como las que ocurrieron el 2002 cuando cayó Chávez. Pero con mucha más fuerza, por el odio acumulado.
Las asambleas ciudadanas amplias que hemos propuesto, constituidas en cabildos abiertos, serían la respuesta adecuada para poner orden impidiendo saqueos, despojo de los bienes públicos, y linchamientos. Y para elegir autoridades interinas. Pues no sería aceptable que el nuevo gobierno designe a dedo a esos funcionarios públicos, desconociendo la representatividad de los liderazgos populares surgidos al calor de estas luchas que han costado tantas vidas, tantas penurias y tanto esfuerzo.
Las oportunidades para fundar una democracia genuina, desde las bases, no las debemos desaprovechar desde la ciudadanía, que ha sido la doliente principal de las corruptelas asociadas a la partidocracia capturada por cleptocracia del caza-rentismo: basta de política cupular, pues es hora de la democracia popular.
Pero nuestra nueva estrategia es tratar, en lo posible, de nombrar los nuevos alcaldes y gobernadores interinos desde ya, aún en el escenario en que no haya asonada militar, usando asambleas populares debidamente convocadas, con amplitud y resguardo de la seguridad populares, usando el artículo 70 de la Constitución, sin esperar la caída de Maduro. La razón es que el pueblo está desasistido. Y han estado surgiendo líderes a todos los niveles que han asumido, de hecho, funciones de auto-gobierno ante los vacíos de gobierno, la somalización galopante, y el secuestro y la opresión llevadas a cabo por las autoridades ilegítimas. Como ejemplo tenemos las vacunas de los guardias nacionales y las policías, los impuestos arbitrarios, la discriminación y chantaje político, etc.
Sin embargo, hay que tener sumo cuidado en esta materia en el escenario en que el régimen siga desgobernando, pues no podemos confrontar una fuerza fáctica superior localmente sin tener superioridad en ese sentido. Y el régimen puede perseguir a los electos sin nosotros estar preparados para defenderlos. Sería suicida en algunos lugares hacer eso, y no lo recomendamos. Lo que sí debemos hacer es afianzar el trabajo que se está haciendo a nivel local para auto-gobierno, llenando el vacío del desgobierno, sin usar, por ejemplo, el nombre de alcalde o gobernador.
6. Autogobierno y unidad ciudadana desde la base. No a la división desde los partidos.
Los ciudadanos debemos sistematizar el nombramiento y/o promoción de esos líderes legítimos a todos los niveles, empezando por el comunitario, con los Concejos Ciudadanos, que deben ser los sustitutos de los Consejos Comunales. Donde no se pueda, por ejemplo por razones de seguridad, debemos fortalecer y renovar las asociaciones de vecinos, con el propósito de que asuman más poder político del que les permite las simples asociaciones civiles, tendiendo a la conformación de esos Consejos Ciudadanos. Dar la lucha incluso desde los condominios cuando se pueda y sea necesario. En una lucha asimétrica y desigual, pues en esto debemos luchar no solo contra el “chavismo rojo”, sino también contra el azul, que no quiere democracia, poder ciudadano, sino partidocracia y cleptocracia.
Por eso debemos en ese mismo sentido, con organización Política (con P mayúscula, no partidista) fortalecer las iniciativas naturales que han surgido para resolver los temas de hambre, agua, luz, gas, gasolina, transporte, tierras, minería ilegal, tráfico de drogas, seguridad, orden público, educación de menores, etc. Esa resolución de problemas ha surgido de los propios ciudadanos que se organizan para tal efecto. Sociedad civil, que incluye organizaciones ciudadanas que tienen tiempo en eso, independientes de la coyuntura trágica que vivimos, como las iglesias de distintas denominaciones, entre ellas la católica y las evangélicas y otras organizaciones realmente altruistas como ONG que no usan la coyuntura en su favor egoísta buscando financiamiento para ellos, sino para servir a la gente.
Los líderes de esas iniciativas, y de la lucha de la resistencia civil a todos los niveles y espacios, deben ser los nuevos líderes institucionales en los Consejos Comunitarios, las alcaldías, las gobernaciones, y la Asamblea Nacional. Los primeros no necesitan nombramientos “oficiales”, “de arriba”. Sino de abajo, como consecuencia de su trabajo y su liderazgo natural, reconocido por sus pares, y en asambleas ciudadanas que tienen también fundamento legal y constitucional. Y no deben esperar una asonada militar que deponga a Maduro para empezar a trabajar. Por supuesto que en cada lugar hay que tener las consideraciones pertinentes en relación al tema de seguridad: en algunos sitios se podrá nombrar al alcalde interino, por ejemplo. En otros, el peligro a su seguridad impedirá hacerlo. Pero puede continuar con sus tareas de liderazgo ciudadano sin llamarse alcalde interino, aunque d e facto lo sea, en muchos sentidos.
Por cierto que se ha observado, como hemos estado proponiendo, que en esto no hay colores políticos, o lo hay de manera muy disminuida. Pues la necesidad es común. Y la unidad de los objetivos ciudadanos, populares, genera la unidad natural desde la base. Que está uniendo a gente de distintas ideologías, incluyendo chavistas del pueblo llano. Esa es la unidad que debemos proteger y promover. Teniendo cuidado de minimizar la división que viene de arriba, de las pugnas de partidos entre sí, que se disputan el favor popular. Si el pueblo se une y se fortalece, los partidos van a tener que servirlo, y no podrán dividirlo.
Y es la clave para la propuesta que estamos haciendo: Que el pueblo decida. Pero no en elecciones del teatro de títeres, de “oposición” y del desgobierno. Pero tampoco de la acción de partidos y coaliciones políticas que lo que quieren es promoverse a sí mismos, que andan en campaña de auto-promoción mediática y en redes sociales, pensando en elecciones eventuales, incluso si de palabra dicen que no creen en elecciones.
7. Elecciones parciales (sin incluir presidenciales) tipo 16J hacia finales del año con una alianza política amplia.
Como se ve, lo que estamos proponiendo e impulsando son elecciones para auto-gobierno. Que implican empoderamiento de la gente, de los ciudadanos, del pueblo unido por sus intereses. Sin las divisiones que vienen de arriba, de los partidos y líderes que lo que quieren es apoyo popular para ellos, para su empoderamiento, que implica, sobre todo en estos momentos, quitar poder a la gente, aunque sea porque se centra en asuntos que les son ajenos, o que no privilegian lo que deben privilegiar: la solución de sus problemas concretos en la coyuntura de la ocupación y el secuestro de sus vidas y sus derechos ciudadanos más elementales.
Todo este proceso de elecciones locales debe desembocar en una elección parcial (general excepto presidencial) hacia finales del año en el escenario en que no haya asonada militar. Tipo 16J, con énfasis en que se trata de un proceso pacífico, ciudadano, como ocurrió el 16 de Julio del 2017. La idea es que todo este proceso sea una jornada de activación y empoderamiento ciudadano organizado. Que permite pensar en la elección tipo 16J como un detonante final contra el régimen, por el acopio de detonantes parciales que se van activando progresiva y exponencialmente hacia el final. La confianza que se genera en este proceso, es la fe que mueve montañas: con cada grano de arena que se va activando, se va a construir la montaña que hará la diferencia definitiva para el rescate del país. Y no solo para su rescate, pues este saldo organizativo será la base de la reconstrucción: política, económica y social. Una verdadera nueva república.
En cada comunidad, ciudad y región, debe irse constituyendo un sistema de consejos ciudadanos electorales. Encargados de las mesas de votación también a nivel nacional cuando se haga la votación tipo 16 hacia finales del año, en paralelo a las del desgobierno.
Indudablemente esto requiere una alianza política más amplia que la que hemos propuesto, la del coraje. De hecho, la mayoría de los militantes del Frente Amplio y de sus partidos son gente honesta, trabajadora, honorable. Que se queja también de las corruptelas y el cogollerismo incluso en sus partidos. Una alianza de Juan Guaidó con los del coraje puede acordar este tipo de elecciones, como se hizo con la MUD el 16J. Pero esta vez para reconocer el resultado.
Es claro que si de aquí van a salir las nuevas autoridades en todo el país, no podemos ni debemos excluir a nadie de ese proceso eleccionario, pues si no, no sería legítimo ni democrático, ni efectivo como se quiere. Se debe llamar también al chavismo a participar, con sus candidatos a cada nivel.
El tipo de preguntas que se deben incluir en la elección tipo 16J son:
(1) ¿Desea Usted el cese de la usurpación y de la ocupación y el secuestro a que están sometidos los venezolanos por parte del régimen de Nicolás Maduro y del gobierno cubano?
(2) ¿Quiere Usted que se invoque el Artículo 187.11 de la Constitución para una ayuda militar extranjera, en conjunto con la ayuda humanitaria?
(3) ¿Por quién vota entre estos candidatos a gobernador del estado?
(4) ¿Por quién vota entre estos candidatos a alcalde del municipio?
(5) ¿Por quién vota entre estos candidatos a diputado de su circunscripción?
(6) ¿Por quién vota entre estos candidatos Consejeros del Consejo Ciudadano de su comunidad?
Es de hacer notar que los alcaldes, gobernadores, consejeros, elegidos previamente a la elección nacional tipo 16J pueden participar como candidatos para reelegirse o relegitimarse. A pesar de que habrá una lista de candidatos para facilitar el conteo, habrá disponible un campo en blanco al final de las listas para que cada ciudadano pueda postular sus candidatos propios si no ve reflejada en la lista propuesta su preferencia política.
La primera pregunta, del cese de la usurpación, ha sido propuesta por la ANCO, y no es redundante, sino enteramente legítima y necesaria. Pues, a pesar de que el pueblo se ha manifestado positivamente en ese sentido, lo ha hecho a través de encuestas, y de la AN. En este último caso, esto ha sido solo de manera parcial e intermitente, pues si bien es cierto que el Estatuto de Transición establece que el primer paso es el cese de la usurpación, con frecuencia se ha escogido, de hecho, que lo primero son las elecciones. Es hora de que el soberano decida directamente sobre esta materia, sin que los caza-renta puedan interceptarla y manipularla a través de sus manipulaciones en la AN o el CNE del desgobierno, de cara también a la comunidad internacional, pues así quedará evidenciada la voluntad soberana de la ciudadanía, a través de un proceso electoral pacífico y democrático, constitucional y vinculante, de conformidad con lo establecido con el Artículo 70 de la Constitución.
Si se impide por el régimen la realización de la consulta o no se acatan por el mismo los resultados en su contra, se legitima la intervención humanitaria al quedar en evidencia que hemos utilizado la última herramienta constitucional que nos queda y no ha sido posible desalojar la tiranía.
8. Alianza del coraje. Pero con Moral, Luces, y sobre todo Amor.
El Movimiento Libertadores, que es una especie de CNE fáctico (ideó e implementó la elección del 16J con ayuda de la MUD, que luego traicionó las decisiones), está tratando de promover la decisión ciudadana más allá de votaciones en elecciones convencionales e institucionales, ya que prácticamente no existe institucionalidad. Y está llamando a una alianza de quienes quieren un cambio hacia la institucionalidad republicana, realmente democrática, que hemos llamado provisoriamente proyecto del Pacto Republicano. Esta alianza sería más restrictiva que la mencionada, y debe terminar de conformarse y fortalecerse, para ir unida en este proceso eleccionario que debe comenzar ya, como hemos dicho.
Hemos dejado claro que esta alianza no puede incluir a los partidos y políticos percibidos como corruptos por la población, que hasta ahora han optado por la cohabitación. Algunos de ellos están jugando la estrategia del coraje en este momento, pero de manera oportunista, empañando y retrasando las acciones tácticas de esa estrategia, como la asonada militar con apoyo internacional.
Estamos actuando como un CNE fáctico, pero para el Pacto Republicano no podemos incluir a los partidos y dirigentes que no son realmente democráticos, por estar capturados por el sistema caza-renta y ser sus agentes en la política. Así como en la Alemania posterior a la segunda guerra se vetó al nazismo, estamos vetando, políticamente hablando, al caza-rentismo del liderazgo para el proceso político de reconstrucción del país.
Ahora bien. Sabemos que entre los del coraje se filtran estilos negativos para lo que está planteado en este momento. Queremos partidos que no estén actuando como si hubiera elecciones tradicionales, promoviéndose a sí mismos. Que no les pidan el poder, el apoyo, a la gente. Sino partidos y líderes políticos que promuevan el poder ciudadano. Y deben optar a ser electos en los Consejos Ciudadanos, en las alcaldías, gobernaciones y diputaciones: deben validarse como líderes ante la gente, luego de tomar la decisión de dar la opción de decidir a la gente. Entonces, si la gente los identifica como representativos de sus intereses, los elegirá, y no porque hacen manipulación mediática, y buscan protagonismo por su opocisionismo a la oposición, por ejemplo, o su participación indirecta en el teatro de títeres, a partir de fijación de posiciones frente a Guaidó, o el acontecer nacional.
Un partido de la alianza del coraje debe tener como objetivo en este momento la unidad popular de la base, como hemos descrito. Debe promover que el pueblo decida. Que haya elecciones. Pero de ese tipo: capacidad ciudadana de tomar decisiones, y facilitar el entorno adecuado para que esa toma de decisiones sea efectiva. En fin, que se dé el poder que le pertenece al ciudadano: su poder de elegir, de tomar decisiones de tipo Político que lo afectan, empezando por el nivel comunitario.
Eso implica Amor por parte de los políticos: Altruismo, no egoísmo. En situaciones normales, es lógico que un partido o liderazgo político se promueva como candidato de representación. Pero nuestra realidad exige que su trabajo no sea para promoverse a sí mismo, sino a los ciudadanos. Se requiere, pues, Moral y Luces: ética y preparación en los partidos. Dentro de la estrategia del coraje. Pero también Amor: desprendimiento, y hasta heroísmo, como lo ha demostrado el pueblo venezolano en estas luchas de resistencia y desobediencia civil, rebelión ciudadana, en que ha habido muertos, encarcelados y hambrunas.
En este momento, pues, hay que sistematizar el aspecto de obediencia constitucional: auto-gobierno. Con fortalecimiento de la unidad popular, ciudadana. Que ponga a los partidos a servir al pueblo, no para servirse de él.
9. Sobre la necesidad de elección de candidatos a diputados y elección de la AN.
La gran mayoría de los venezolanos quieren una nueva AN. Pero es claro que el desgobierno quiere secuestrar de nuevo la elección, como dijimos, y probablemente nombre un CNE desde el tribunal supremo de injusticia. Algunos analistas han dicho que hay que optar por el mal menor: rechazar a la AN comprada de Luis Parra, pero quedarse con la AN de que lidera el G4 sin cambios para el próximo año, en ese escenario en que no haya asonada militar este año.
Nuestra posición es que en ese escenario los del coraje, incluyendo en esto al presidente Juan Guaidó, debemos promover la elección general mencionada, tipo 16J, en que se validen los diputados del nuevo liderazgo que está surgiendo por lo descrito arriba. La AN legítima electa de esa manera no va a ser reconocida por el desgobierno, claro. ¿Pero eso nos importa? De todas maneras, esta que tenemos no lo es. Y debemos pasar ya, los del coraje a la etapa del autogobierno. Estimamos que el presidente Juan Guaidó, y la mayoría del FA, estaría de acuerdo con esta elección, en los términos descritos, y como detonante del cese definitivo de la usurpación, a todos los niveles.
De hecho, las fuerzas democráticas y honestas dentro del FA estarían dispuestos a medirse en una contienda electoral legítima como esta, con nuestro propio Consejo Electoral legítimo, nombrado con notables completamente independientes y preparados, como lo dice la Constitución, que sean los garantes de ese proceso eleccionario legítimo, y que puede estructurarse a partir de los Consejos Electorales Ciudadanos descritos antes. Estamos seguros que contaría con el apoyo de la comunidad internacional si se hace como Dios manda. La necesidad de una alianza en ese sentido es clara, como cuando se hizo alianza con la MUD para realizar la Consulta del 16J.
Lo que sí no es aceptable, es que la gente, que quiere cambiar a la mayoría de los diputados que hoy tenemos en la AN, incluso de Guaidó, no tenga poder de decisión. Hagamos este proceso, según proponemos, y que el pueblo decida, de nuevo. Eso lograría lo deseado: reactivar la confianza necesaria, que se perdió y hay que recuperar, y el crédito necesario: la participación popular, componente esencial para deponer al tirano, y para reconstruir el país.
En el ínterin, en asambleas de ciudadanos en cada pueblo, ciudad y región, debemos ir eligiendo a los candidatos y precandidatos a diputados. Con el Movimiento Libertadores (que no puede tener candidatos, por su naturaleza de CNE fáctico) y los partidos y otras organizaciones del coraje (que sí pueden tener candidatos), promoviendo candidatos idóneos, lo mismo que el FA y todo el resto de partidos, incluyendo los del chavismo.
10. Resumen y conclusión
Estamos en un período de franca resistencia, desobediencia civil, rebelión ciudadana. Pero debemos dar un paso decisivo hacia el auto-gobierno, que es el resultado de la obediencia constitucional, según el artículo 333 citado. Solo así recuperaremos la confianza y la consecuente participación de la sociedad civil en el proceso de cese de usurpación y recuperación del país.
Estamos seguros de que lo que viene tiene que ver con lo que se inició con la Decisión Ciudadana del 16J de 2017, en que se originó la estrategia del coraje por mandato ciudadano. A pesar de las traiciones y también de las equivocaciones de gente bien intencionada que propuso cohabitar con un régimen delincuencial, sádico, insaciable, entreguista y genocida, estamos a punto de recuperar el impulso que ese evento marcó como hito para lo que vendría después, con la siembra de tantos mártires y esfuerzos ciudadanos que implicaron hambre y sufrimiento sin parangón en nuestro país y América Latina.
Y estamos en los albores de eventos mundiales en materia de restauración republicana, en que los ciudadanos, que deben ser el soberano, el dueño de la república, asuman su propiedad, ejerciendo su poder político completo en un proceso que podemos catalogar como constituyente originario en el que ese soberano es el principal protagonista. Que implique que los partidos, la fuerza armada, las policías, todo el estado, y hasta el mercado, le sirvan, en su entorno armónico con la naturaleza, y no se sirvan de él. Y se empiece así a curar de raíz el peor de nuestros males: el caza-rentismo y sus negocios delincuenciales relacionados, con las implicaciones geopolíticas que esto ha tenido, recuperando la soberanía perdida.
Aprovechemos esto que está ocurriendo en este sentido, y promovamos a cabalidad ese poder, el séptimo poder, podríamos llamarlo, por ser el poder originario y originante de lo que viene. En Venezuela y el mundo.
Todos somos libertadores: tú puedes y debes ser un mesías desde tu entorno.
La primavera está cerca.
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