La nacionalidad es exógena a cada uno de nosotros. Nos la impone unas normas jurídicas, bien atribuyéndonos la misma a través de los padres, o por el lugar de nacimiento o por ambas, de allí que cuando nacemos, ninguno de nosotros, por sí mismo, la tiene.
Somos entonces -en el fondo- extranjeros cuando nacemos cualquiera sea el país, inclusive el que finalmente sea el nuestro.
A pesar de esa circunstancia, resulta natural que veamos al extranjero como extraño, sin pensar que nos estamos viendo al espejo. Que somos dos distintos y a la vez, uno solo.
Si reflexionáremos en profundidad, esa eventual dicotomía pudiéremos concluir que no hay motivo racional para tratar de excluir de nuestras vidas a quien no tiene nuestra nacionalidad, dado que lo
estaríamos haciendo con nosotros mismos.
Las separaciones derivadas de la nacionalidad son producto de decisiones políticas, de absolutamente más nada. De niños, no distinguimos entre uno u otro; somos simplemente eso –niños- con intereses similares o contrapuestos, lo que en ningún caso nos hace enemigos.
Al ser una condición impuesta por la legislación de cada nación, ésta tan solo privilegia para el nacional el ejercicio de los derechos políticos derivados de la ciudadanía, estando obligadas la generalidad de aquellas -por tratados universales- a garantizar los derechos humanos de todos.
Resulta interesante observar lo que ha ocurrido con los países que facilitan la integración de no nacionales a sus economías, lo cual conlleva a pensar que lo fundamental no es, entonces, la nacionalidad sino lo que cada persona independientemente de aquella puede aportarle a la tierra en la cual se radica.
Quizás sería un paso absolutamente revolucionario el que un país –cualquiera del globo terráqueo- tan solo por experimentar, considerare a cualquier persona que en él se radique, como su ciudadano, sin las limitaciones derivadas de la nacionalidad. En todo caso, mientras eso ocurre, los extranjeros estamos claros que, donde somos recibidos, tenemos las naturales limitaciones derivadas de la nacionalidad y con base a las mismas debemos actuar.
Gonzalo Oliveros Navarro
@barraplural
Publicado en GacetaRegional
Medio de comunicación impreso y digital del Nororiente Colombiano, lunes 17 de agosto de 2020.
FUENTE: R/S/W
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