Gracias a esta pandemia mundial por COVID-19, se dio un salto como sociedad, cursamos una transformación en el mundo del 2.0, quedamos más inmersos en una atmósfera digital.
Las actividades de las personas se detuvieron durante meses; a muchos les costó adecuarse, los que aún tenían resistencia se han encontrado en una plataforma virtual. "Un avance que podría ser un bien para la humanidad, la cual gracias a la tecnología, ha podido hacer malabares para sostener su organización y operatividad".
Ahora si algunos aún no lo logran por otros motivos de accesibilidad técnica o financiera, en general podemos decir que somos una sociedad hiperconectada, con los riesgos y ventajas que ello implica. Esto tendrá su repercusión política y en los próximos procesos electorales veremos más acentuada la cyber interacción y algunos tendrán a mano sus propias big data.
La tecnología nos ofrece muchas maneras de usar e interpretar datos, sin embargo, pareciera que seguimos pensando de forma análoga, cuando la sociedad está hiperconectada. "Las campañas de las cuales seremos testigos en este momento histórico requieren de una nueva perspectiva: el poder está cambiando de manos y de forma".
El uso de la big data y la inteligencia artificial les da elementos a los gerentes y líderes políticos otras herramientas para alcanzar los objetivos más importantes de la actividad política entre ellos las campañas electorales; en opinión del consultor Aníbal Sánchez.
Comprendan, la ciudadanía se ha empoderado con la accesibilidad a la tecnología y las redes sociales, desde sus smartphones, los ciudadanos vigilan, denuncian, critican, opinan y participan sobre los temas que les interesan.
Este empoderamiento pareciera hacer corto circuito con gobiernos, partidos y políticos, porque a ellos no les interesa escuchar a la población ni entender que los ciudadanos poseen la capacidad de comunicar.
Cuantos colegas consultores no repiten el “saber escuchar a la ciudadanía” es clave en la política, estos preceptos dejaron de ser sueños o temas de película de ciencia ficción, estar al alcance del grupo en el poder y debería están al alcance de todos, solo dependerá de la creatividad, el profesionalismo y la convicción.
En estos tiempos muchos hablan de algoritmos, estamos interconectados e informados dentro de burbujas, no hay una forma orgánica en la que le puedas comunicar en una campaña a todos el mismo mensaje, nos encontramos por la misma razón de ser una sociedad hiperconectada en burbujas distintas.
Al dejar que los algoritmos decidan por nosotros, utilizamos menos nuestra memoria, dando paso al efecto Google, cedemos nuestra capacidad de memorizar eventos al recordatorio de un calendario o una red social.
La comprensión, y uso disciplinado de esta big data podría lograr ser la diferencia al momento de alcanzar objetivos, en estos días hemos recordado el tema a partir de la planificación de un plan de vacunación, esta herramienta digital es capaz de manejar datos de identificación, epidemiológicos, contacto y geoestratificación, entre otros.
La big data es la recopilación de grandes volúmenes de datos, desde diversas fuentes hasta su posterior procesamiento, con el fin de recogerlos, almacenarlos, buscarlos, compartirlos, analizarlos, visualizarlos, procesarlos y entenderlos.
En el ámbito técnico de la consultoría política tenemos una tarea pendiente, o inconclusa pues las campañas clásicas han dejado de funcionar, se necesita conquistar a "un electorado", que interactúa en varias audiencias.
Cada una con sus usos, intereses, preferencias y preocupaciones distintas. El reto, cómo presentar un candidato que conecte con cada una de estas audiencias? De ahí surge un nuevo campo el de la "tecnopolítica", algo que va más allá del manejo de redes o contenidos.
Una vez que se desarrollen las estrategias para llegar a cada audiencia, el reto operativo está en implementarlas, monitorizarlas y evaluarlas "por lo que lleva su tarea de seguimiento”
Las audiencias son entes vivos dinámicos que se transforman, por lo que los políticos requieren de equipos a la orden, el que desarrolle la capacidad de reaccionar y resolver la demanda y preocupación ciudadana con empatía y precisión, avanzarán a los siguientes niveles.
Los que se queden en el paradigma tradicional de solo leer o escuchar a su burbuja, y a su círculo rojo o de poder, vivirán la consecuencia de la obsolescencia. En la era poscovid-19, los políticos deberán funcionar como las aplicaciones: actualizarse de manera permanente, con el fin de adaptarse rápidamente a los cambios, como lo dice Alberto Rentería en su libro sobre uso de la big data.
El uso de las redes sociales se incrementó, así como el tiempo que las personas pasan viendo televisión, y el que dedican a escuchar música. Los políticos tienen un reto: saber qué pasa al menos en esas 8 horas con 23 minutos que están en la web, y en esas tres horas con 25 minutos en redes sociales. "Deben saber qué está sucediendo, que están pensando y diciendo los usuarios y deben identificar dónde lo están diciendo".


FUENTE: https://www.caraotadigital.net/opinion-1/la-big-data-cambia-la-forma-y-las-campanas-politicas
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