Eso somos más de siete millones de venezolanos. Técnicamente personas que salieron de su país, independientemente del motivo que lo originó y pasan más de un año fuera de sus fronteras. Esa es la definición que nos contextualiza.
Los venezolanos, sobre todo en los últimos 5 o 6 años, hemos salido en cifras que no dudo en calificar de alarmantes y lo son porque no lo motivó un conflicto armado como el sirio o el ucraniano. Lo originó una política pública tendente a hacerle imposible la subsistencia a quien adentro de las fronteras residiera bien como consecuencia de decisiones económicas o políticas.
Ese venezolano que por el mundo se encuentra tiene ahora, en el fondo de su alma, dos países, el situado al norte del sur, de donde partió y aquél que le recibió y facilitó su integración. Así sus afectos que en condiciones normales eran dirigidos en exclusividad a su país natal, poco a poco los comparte con el que le recibió, originando por consecuencia mayor vinculación a este en la medida que se adapte al mismo y no pueda retornar al propio.
Colombia es entonces para más de dos millones y medio de venezolanos que aquí hemos llegado, nuestro nuevo país. Compartimos con los naturales del mismo sus alegrías y tristezas, sus ventajas y dificultades. A ellos les enseñamos nuestras costumbres y tradiciones en tanto que aprendemos las propias, haciéndolas ya nuestras.
Al país que a cada uno de nosotros acogió, le ofrecemos lo mejor de nosotros en búsqueda de la integración que nos es tan necesaria, sin renunciar -cuando menos en nuestro caso personal- a la posibilidad de retornar a la tierra que nos vio nacer a los fines de ayudarla en su recuperación.
Migrar, antes lo he escrito, es asunto serio. Atrás quedan elementos que nos vinculan al lugar de origen pero si las circunstancias nos impiden permanecer en el, no queda de otra que afrontar la aventura que significa abandonarlo, a veces, con riesgo de vida.
Para el liderazgo político que en ocasiones aboga por la libertad de los presos políticos, bueno sería que fijaren también su atención en los que migraron quienes, obviamente no están privados de libertad, pero si tienen, nadie lo dude, la carencia de la cercanía familiar que permaneció en el país y que por las circunstancias de su salida, probablemente estén impedidos de retornar mientras se mantengan inalterables las condiciones que motivaron su salida.
Quiera Dios que las cifras de migrantes venezolanos en diciembre del 2023 sea mucho menor que la de hoy. Ello sería para muchos que afuera están y para quienes en el país quedaron, muestra de un cambio interno para bien.
Gonzalo Oliveros Navarro*
Director Ejecutivo*
Fundación2Paises*
@barraplural*
@fundacion2pais1*
Deja tu opinión en la caja de comentarios
FUENTE: >>Gonzalo Oliveros Navarro
Si quieres recibir en tu celular esta y otras noticias de Venezuela y el mundo, descarga Telegram, ingresa al link Https://t.me/NoticiaSigatokaVenezuela.
REDES: Twitter: @SigatokaNegra1 ; Instagram: @sigatokanegra ; Canal Telegram: @NoticiaSigatokaVenezuela ; Email: sigatoka.negra@yandex.com ; Tumblr: sigatokanegra

No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR EMITIR TU OPINIÓN
Todos los contenidos publicados en este sitio web son propiedad de sus respectivos autores. Al utilizar este sitio web afirmas tu aceptación sobre las Condiciones de uso, la Política de privacidad, uso de cookies y el Deslinde de responsabilidades legales.