Menu

TRADUCTOR / TRANSLATE

domingo, diciembre 18, 2022

Ronda Dominical “No hay mal que dure 100 años…”

Anoche vimos una película realizada en México, basada en un argumento que solo se ve en películas. El hijo se peleó con su padre por dinero. Exigió que le diera su parte de la herencia de inmediato porque él no quería esperar a que muriera el viejo…y de viejo. Le faltaba mucho para eso, dijo el chamo. El padre quiso aconsejarlo: “A ti no te falta nada, compras lo que quieres, gastas lo que quieres, no quisiste estudiar, te graduaste de bachiller a los 20 años, te fuiste de la universidad en el segundo semestre, te llevé a la empresa como gerente de algo que tuve que inventar para tratar de encaminarte, te puse un sueldo mayor que el mío y lo gastas en un par de rumbas. ¿Qué crees que harás, solo, por más dinero que tengas?”. El muchacho no oyó en absoluto la reprimenda, ni transó su exigencia. El padre, aun no obligado a ello, aceptó, habló con su contable personal frente al hijo, sacaron cuentas hasta la madrugada y al final le dijo al hijo: _“Esta sería tu parte si yo muriera ahorita. Es muchísimo dinero. Te recomiendo que la administres como si fuera lo único que recibirás mientras vivas. Puedes, por ejemplo, dividirla entre el número de días que crees que vas a vivir y gasta cada día esa porción. Así nunca tendrás problemas”._

El muchacho, desde luego, permitió que el sermón del viejo entrara por un oído y saliera por el otro. Preparó maletas a esa hora de la madrugada y a la mañana siguiente hizo los preparativos para marcharse a Estados Unidos. _“Gracias a Dios que el viejo me obligó a aprender inglés”,_ se decía. Y dadas las facilidades para hacerlo, por su posición y otros factores que EEUU facilita a México, el joven se embarcó en un avión y se fue ¡a Nueva York!

Tal como lo imaginó el viejo, y lo está imaginando usted, amigo lector, en solo tres años, más rápido que inmediatamente, el chamo quedó limpio y rogó a su padre le permitiera regresar a trabajar en lo que fuera. El viejo aceptó, aunque convencido de que todavía no había escarmentado. El joven se incorporó de nuevo a la gerencia de invención paterna, tuvo algunos días encarrilado pero muy pronto volvió a sus andanzas juveniles, con sus mismos amigos e idénticas parrandas. El padre le recordó que ya había recibido su herencia y que aparte de su extravagante sueldo no le daría más dinero, propósito que no pudo cumplir cuando llegó el primer tribunal a embargar el sueldo del muchacho. El padre asumió las deudas, lloró a solas en su oficina y el hijo lo siguió con la intención de despedirse, lo abrazó, no dijo nada, pero retornó a su propia oficina y desde ese día se convirtió en un excelente trabajador. Volvió a la universidad y recibió su título. Era el más excelente de los excelentes gerentes de la empresa. Al extremo de que el viejo al fin pudo tomarse el verdadero “reposo del guerrero en vida” junto a su esposa, porque supo que el chamo ahora sí había aprendido la lección, convirtiéndose en un señor y capitán de empresas.

*Desiderátum.*
Ninguno. Ya lo habíamos advertido al inicio. Esto sucede solo en películas, en especial mejicanas. La vida real es distinta, aunque vivamos aferrados siempre al clavo caliente de esperar que suceda el milagro. Tal vez, porque jamás en este país, habíamos vivido algo semejante, siempre estamos dispuestos a hacer como el viejo y llorar, pero nunca rendirnos. Seguimos creyendo que, en algún momento, quienes conducen este cadalso ambulante que dice llamarse gobierno, habrán de percatarse del error que cometen y corregirán el rumbo. Sé, que usted, amigo lector, sabe que este no es un melodrama mejicano, sino una *realidad venezolana,* muy triste, muy deplorable, muy injusta y casi irreversible. Suscribo todo ello, y no obstante, sigo encendiendo la vela de la esperanza por el país. Por un país que no podrá soportar *dos años más* para la ”recuperación económica” que 80 % de país, no solo *no* ve, sino que tampoco siente que le reste las carencias que lo empobrecen al extremo. Dos años, 24 meses, 730 días, son mucho tiempo para que el cuerpo lo resista en las mismas estoicas condiciones soportadas, en especial en el último par de años. Es decir, en los dos años previos a este final del 2022. El refrán dice que _“no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”._ Y aunque “solo” llevamos 23 años de este mal llamado gobierno revolucionario, el cuerpo, podría no resistir dos años más para sumar el cuarto de siglo. Lo que preocupa es lo que haría el cuerpo para evadir esa sanción que no merece. Cómo reaccionará el cuerpo para quitarse de encima a quienes lo han lacerado tan salvajemente. Y por ello, preferimos pensar que el joven de la película se encarna en nosotros y hace posible que el gobierno comprenda que tiene a 80% de los venezolanos viviendo en condiciones poco humanas, muchos; e infrahumanos, no pocos. Eso también es una *flagrante violación* de los códices de la *Corte Penal Internacional,* que existe dicha violación y alguien deberá tomar debida nota. Porque si fuéramos uno de esos países cuyos nombres jamás recordamos, por lados del África olvidada, con cientos de millones de habitantes, en donde no hay nada de dónde extraer cómo vivir, sería distinto. Pero nosotros supuestamente nadamos en petróleo, oro, hierro, las mejores tierras, agua y pocos cristianos a quienes alimentar. No se justifica entonces el cuadro de *decrepitud* que ostenta Venezuela en el escenario comparativo internacional. Nuestra “recuperación económica” solo existe en discursos, en cuadros estadísticos forjados y en políticos y economistas “absorbidos” por el alacranato gubernamental.

*Mañana.*
Pese a todo, insisto, hay posibilidad de iniciar un proceso de recuperación. Sé, que en el *alto pesuvismo,* hay gente preocupada, más que por perder el gobierno, porque este le sea arrebatado con espíritu retaliativo. Y por ello, creo, aún, que ese alguien reaccionará y permitirá que el 2023 sea un año de algunas transformaciones, _in crescendo,_ que a la vuelta de la esquina nos permitan reencontrarnos con ese bienestar que nos pertenece por ser venezolanos y que se nos ha arrebatado impunemente…por ahora.

Creo, de verdad, con firmeza de alma, que el chamo que retornó de Nueva York, está en Venezuela, casi por entrar al despacho de su padre (el país), confundir sus lágrimas con las de todos y reemprender el camino que jamás debimos dejar: el de la productividad. Y no es que yo crea que los gobiernos adecos, copeyanos y chiriperos hayan sido productivos, nunca lo fueron, pero al menos permitían que *otros produjeran,* lo que no es el caso desde hace 23 años.

No nos amilanemos, porque se siente el rugido, bien del desastre, o de la recomposición. Apuesto por lo segundo.

José Angel Borrego.

Deja tu opinión en la caja de comentarios

FUENTE: >>R/S/W

Si quieres recibir en tu celular esta y otras noticias de Venezuela y el mundo, descarga Telegram, ingresa al link Https://t.me/NoticiaSigatokaVenezuela.

REDES: Twitter: @SigatokaNegra1 ; Instagram: @sigatokanegra ; Canal Telegram: @NoticiaSigatokaVenezuela ; Email: sigatoka.negra@yandex.com ; Tumblr: sigatokanegra

No hay comentarios:

Publicar un comentario

GRACIAS POR EMITIR TU OPINIÓN

Todos los contenidos publicados en este sitio web son propiedad de sus respectivos autores. Al utilizar este sitio web afirmas tu aceptación sobre las Condiciones de uso, la Política de privacidad, uso de cookies y el Deslinde de responsabilidades legales.

Responsabilidad

Noticias Sigatoka Venezuela, no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, ni de los comentarios emitidos por nuestros lectores, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.