Mucho tiempo me ha tomado escribir este texto, porque no sabía cómo empezar, qué decir ni si pudiera mi estilo traducir.
Se juntan en mí vivencias de razón y amor plenas de compleja armonia y de miedos y dudas, aleluyas y lágrimas pesan en mí también ...
Tal vez sea bueno empezar y seguir y seguir.
Yo venía de lejos, un tanto envuelto en las brisas del Torbes y en las caricias de Conticinio.
Llegué con mi alma sembrada de interrogantes que el seminario descubre, que en la terrena vida domina Satanás y el Paraiso donde reina Dios estaba más allá...
Era un lugar indefinible con presencias venidas como yo de más allá y quizá fuere eso lo que daba unidad a lo diverso y la nostalgia de lo dejado atrás se desplazaba por la felicidad de poseer para, por placer sin más, poder gastar.
Viví lo que nunca supe que existía, una felicidad de artificios construida.
Deporte, juegos, bares, opulencias vacías vividas sin pensar, prostitutas de lenguas extranjeras, expertas en asuntos de las diversas formas tal su nacionalidad y alguno que otro sabio que bien hablaba inglés y unas negras madamas que hacían y vendían pan.
Lucían, lo recuerdo muy bien, como las abejas negras dulces como los sueños de mamá, aquí también venida con fines específicos eso sí, la oportunidad de lograr que sus hijos llegarán más allá de cuanto
El Cacao o La Montaña de Parajá no nos podían brindar.
Creía mamá que más allá de la ignorancia vivía la libertad...
En ese mundo único del mundo no había dos, se vivía la soledad del logro individual porque ésta pesa sólo cuando hay necesidad.
Pero no se aún por qué
el mundo llegaba a cada quien, y nos traía noticias de sucesos, acontecimientos, notas de arte y de ciencias alguna que Otra vez.
Era madrugador, era Panorama.
Lo leía la mujer que quedaba en la casa y al regresar el hombre, narraba las historias que traía Panorama y, no había lugar a dudas, era verdad y más, Verdad y no había nada ni nadie que pudiera dudar.
Es la verdad.
Panorama lo dice y es verdad.
No había seres de esos bautistas, testigos de jehová, adventistas ni otros de esos que salvo lo que está escrito todo es falsedad...
Tampoco prohibiciones. Había más prostíbulos que escuelas y a los curas católicos se recurría para algún matrimonio y entierro con débiles sermones sobre el descanse en paz y ... bueno a esperar que la resurrección vendrá, notorio o notable, aún no lo se, la cuestión del juicio final nunca fue tema, y hubo razón, no había pecados capitales, y el mundo el demonio y la carne no tenían un papel principal... bien se sabía que donde mucho hay de mundo y carne se doma a Satanás.
Tampoco gaitas ni vallenato había ni se hablaba jamás de regionalismo o de zulianidad.
Y era de lógica inferencia elemental, la gente, en su mayoría, era extraña y traían de avio los cánticos y arrullos, los murmullos también que conformaban su espiritualidad.
Panorama era la voz de cuanto allí no había y cuentos y verdades se asumían y se sabía de suicidios de amor y del rayo del Catatumbo y del teatro Baralt, como de la universidad y mucho más...y hoy yo puedo demostrar que Panorama era la conciencia regional en voz universal.
Pero era mucho más, la bandera de su identidad.
Luego la tragedia se hizo dueña de mi.
La muerte de mi joven mamá en Cabimas, se extravió mi camino... en lugar de mi sueño de ser físico teórico como huyendo de mí, me vine a Maracaibo...y aquí construí mi historia real.
Entré a esta ciudad.
Al bajarme del Ferry intenté buscar refugio en la universidad, que en La Ciega tenía su casa principal.
Una modesta casa que mansión fuera para los obreros que la donaron a la universidad bajo la fe que del conocimiento su verdad los haría libres.
Y a su entrada estaba Panorama, que pronto supe que madrugaba mucho para llegar primero que todos los demás.
Este modo de existir Panorama se convirtió en su ser, estar de primero en cada lugar de aquí y del más acullá.
Panorama me resultaba como un inmenso templo donde para poder entrar era, como mínimo necesario, ser cardenal.
Conocí su casa en la calle Colón entre Ciencias y Bolívar
Y me persigné para entrar y subí por una escalera un tanto sombría que aumentaba mis miedos.
Yo quería escribir en Panorama, era como un rito de iniciación pero, a coro entre escribidores, escribanos y algunos otros de mejor oficio me decían, a viva voz o susurraban, que era un imposible me dejaran entrar.
Y tanto y menos yo un libre pensador que en panfletos o en medios de algún periódico universitario escribía sin pudor...que necesario es para no provocar la ira del señor, del amo, del pastor...
Subí, observé y más miedo me dio.
Pregunté por el poeta Hesnor, era su director.
Se me apagó la voz, sabía de él por poeta y por haber oído con él a Mozart bajo la dirección de un escocés de esos que bebía él ...pero, no me atreví a pedir que me abriera el portón...y, además, me decían, es un símbolo de portada pero, al fin, no tenía decisión.
El poeta no está.
Ya dispuesto al regreso con mi desilusión y mi papel se apareció un señor, un tanto medio gordo y un poquito panzón.
A su interrogación dije que me traía al periódico mis deseos de escribir ... Me observó y con generosidad me pidió que lo escrito se lo entregara a él.
Y añadió que hablaría con Hesnor, el director.
El sábado siguiente en la página 5 aparecí yo, Y el señor en cuestión fue y es un ser superior, José Semprún, que a la sazón era jefe de redacción según supe después y más era, lo que es, un magnífico escritor a quien no gustaba escribir.
24 años siguieron desde ese inicio y cada semana sin interrupción y sin haber recibido alguna observación y muy menos una sugerencia de qué escribir del cómo, su objeto, su intención, salía yo haora en la selecta 4.
Una y única vez escuché a Don Esteban, sin decirme quien era, me tendió su mano y me dijo, "lo leo" y se sonrió.
Escribí textos de teoría política, de ética, de estética, ensayos, cuentos...alguna vez dos páginas centrales que copaban su espacio en su totalidad, entrevistas, un encarte de muchas páginas sobre quien era yo, qué hacía...
Y de mi gestión como secretario de cultura cada acto, obra, que se hiciera allí era Panorama su espacio que llegaba del Zulia a cada rincón y al resto de Venezuela entera cuanto se hacía aquí...
sean ejemplos, El Encuentro de Arte y Música Sacra tuvo su primer templo y su teatro en Panorama.
En la ceación de la FEDA más que un aliado, de frente luchador y cuando la asaltaron un gran defensor.
Trascendente por su significación, es de recordar que cuando Simón creó el Festival y Academia del Nuevo Mundo, sus trece años consecutivos Panorama hacía de cada acto, concierto, conferencia más que su promoción, dio lecciones para su más alta comprensión.
Oportuno justo e imprescindible es reconocer que el conjunto de medios, diarios, radio, tv,...del mismo modo actuaron, no en competencia sino por su amor a lo bello y lo bueno que al Zulia aportaba el FANM, y lo mejor, que crece el bien cuando en conjunto se hace, y es mejor.
Y Panorama era así no por abstracción del nombre o por cosas y asuntos del Poder sino porque entre sus mayúsculas y sus minúsculas, en el sentido que Victor Hugo dio a esta relación de correlatividad, cada uno sabía y hacía lo que bien sabía hacer bien y más que bien muy bien mucho mejor. Así era cada quien.
Alexis Ramón Blanco sabio crítico en la palabra lograba traducir cuanto el concierto es o la exposición y su público de receptor, por su conocimiento deviniese en autor.
Cuanto he dicho poco es de cuanto justicia y gratitud Panorama es, empero algo mas debo añadir.
Panorama es creador en gran parte esencial en la formación de la consciencia de la identidad, digo mejor de la particularidad del Zulia donde etnias y culturas diversas se juntan y de lo dispar hacen su unidad.
Una nota final quiero dejar, me duele no haber acompañado a Don Esteban a despedirse de su amada ciudad. Pero me conforta la última vez que hablamos sobre la vida espiritual de esta ciudad y ser ejemplo a todas las demás. .
Le pedí que fuese suya la decisión de convertir el espacio muy amplio de su salón inmenso del nuevo edificio en un teatro que conjugara la más avanzada tecnología dialógica con el arte en unidad.
Ponderó mis ficciones y otra vez se sonrió.
Mi tiempo está limitado con su término, y me exhorto, habla- esta única vez en segunda persona- con Patricia y eso hago hoy.
Americo Gollo Chávez
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FUENTE: >>Americo Gollo Chávez
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