¡QUE IRONÍA!
(1ra Edición de La Obra Soledad, sin Rencor.)
Cuando en Venezuela se gastan millones de bolívares en construir plazas de toros, en donde se tortura a un inocente animal hasta hacerlo llorar de dolor, mugir de angustia y arremeter con rabia por la impotencia ante un “hombre valiente” armado y jactancioso, sediento del aplauso y del dinero que le produce su atrocidad ante un público ciego por la embriaguez y sediento de sangre, no importándole de quien fuere esa sangre, si del pobre animal o del mismo “hombre valiente” y lo escribo ente comillas porque creo que sería más valiente si se enfrentara con las mismas armas a un tigre de Bengala o a una sencilla vaca cerrera que no tiene la mala costumbre del toro, de cerrar los ojos al envestir a su atacante.
Cuando en Venezuela se gastan millones de bolívares construyendo edificaciones como la existente en Bailadores, Estado Mérida, para que también los embriagados asistentes contemplen como se destrozan y sacan los ojos dos inocentes animales que su mayor pecado ha sido el de pisar a sus compañeras gallinas para perpetuar su especie.
Cuando en Venezuela se gastan millones de bolívares en Ferias como las de La Chinita en Maracaibo, las del Sol en Mérida y las de San Sebastián en San Cristóbal, arreglando calles, pintando postes, creando las alusivas vallas, parando las actividades productivas, educacionales y hasta asistenciales por tres o cuatro días para en definitiva dejar en estas ciudades en el peor estado de suciedad y destrozos con las consabidas desgracias familiares por la cantidad de personas heridas y muertas, también por el exceso de la ingesta alcohólica, todo esto en provecho de las empresas vendedoras de licores y de las siempre presentes funerarias.
En Venezuela que se le niega el presupuesto en casi todos (por no decir en todos) los estados para la construcción de nuevas escuelas para nuestros niños y ambulatorios para nuestros humildes enfermos.
En Venezuela que se les niega el derecho adquirido con la honra de su trabajo a nuestros pobres ancianos, de sus pensiones de vejez, pues ya no importan, ya dieron de sus vidas lo que iban a dar.
En Venezuela, en donde en los hospitales nuestros enfermos se mueren de mengua por la falta de medicamentos e instrumentos más elementales.
En Venezuela, en donde las madres más pobres tienen que alimentar a sus recién nacidos con teteros de harina de maíz para hacer arepas por la carestía de la leche en polvo para su sana alimentación.
¡Qué ironía! ¡Qué altruismo!
Pedro Eliécer Gutiérrez L.
La Posada, 13.06.99
"*El respeto a la vida es fundamento de cualquier otro derecho, incluidos los de la libertad.*
Juan Pablo II.
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FUENTE: >>Pedro Eliécer Gutiérrez L.
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