RUBÈN DARÍO MÉDINA.
Destaco que voy a soportar mi análisis y conclusiones sobre la actividad del CNE en este contexto histórico, en mi observación a muchas evidencias empíricas, actuaciones y decisiones oficiales de este organismo rector que en su gran mayoría se han visto sesgadas a favorecer los grupos políticos oficiales proyectandose ante la población sin independencia ante otros poderes del estado. Además, se auscultaron y revisaron los registros de eventos y resultados electorales en los últimos 24 años en el país.
En esta dirección, no pretendo exhibirme como experto electoral mucho menos especialista en datos, no soy matemático ni opinador sesgado por una causa política en el espectro de oposición ni me podrán etiquetar como pro oficialista ya que siempre me he presentado como un cuestionador permanente de este nefasto modelo de gestión pública abrazado a mi postura contraria a la doctrina comunista asumiendo con firmeza mi vision política social demócrata. En tal sentido, y, aún con mi postura política no me podrán señalar con sesgo alguno cómo interesado en mis conclusiones sobre problemas políticos tan controversiales como el que vamos abordar ( Credibilidad o no del CNE).
Debo expresar también que no es mi intención fortalecer ni avalar la institución del CNE. Sin embargo, trataré de dar mi opinion razonada sobre mitos creados en torno a nuestro sistema electoral en pro de intentar sincerar la veracidad o no de la hasta ahora especulación mientras no se demuestre lo contrario- que en ese organismo se tejen trampas electorales-. Lo que si es verdad con suficientes evidencias que soportan el cuestionamiento de quienes han gestionado ese órgano rector de procesos electorales en todo este período del chavismo son los abusos de poder y la permisividad en que han incurrido al amparar y/ o tolerar el ventajismo que otorga la logística del estado a los grupos políticos oficiales que constituyen peculado de uso en las campañas electorales que sin dudas inciden en los resultados eleccionarios.
Abusos de poder y permisividad que también se han expresado en el saboteo y obstáculos a los grupos opositores en la actividad de recolección de firmas para promover referendos revocatorios conforme a la ley electoral y en la tolerancia al uso indiscriminado del sistema nacional de comunicación oficial en favor de los grupos políticos del chavismo.
Agreguen, lo que es de conocimiento público sobre las acciones que se han presentado en los días de jornadas electorales que involucra a grupos armados chavistas cuando acuden a los centros de votación en pro de asediar e intimidar al elector y a operadores políticos que custodian los votos con el propósito de provocar que estos actores abandonen las mesas y se retiren de la actividad electoral. No es casual que estos desmanes se desarrollan precisamente en el momento de la finalización, totalizacion y transmisión de los resultados electorales.
Otras arbitrariedades que se señalan en esas jornadas electorales son las presiones indebidas a que son sometidos los electores de oposición en los estratos bajos de la población conminándolos a orientar su voto a favorecer los grupos políticos oficiales. Estas acciones se realizan por activistas políticos pro gobierno lista en mano para infundir temores a ese segmento electoral que en gran mayoría se benefician de programas sociales(bonos/pensiones/ bolsas de alimentación). Amenazas que se expresan en señalarle a ese elector el riesgo de aplicarles la opción- perder los beneficios sociales- si su voto no se concreta en favor de sus supuestos benefactores con el impacto psicológico que les causan incidiendo en su decisión al elegir.
Es notable que ante todas estas irregularidades que terminamos de relatar nunca el árbitro se pronuncia en condenarlas muchos menos aplicando algún tipo de sanción a los responsables aún con las denuncias consignadas por los grupos opositores. Esta omisión le indica a la población que esas actividades cuestionables y desarrolladas en las jornadas electorales son una connivencia planificada por el oficialismo que involucra al órgano rector.
Otra asunto a considerar son las gestiones de los órganos del estado venezolano obligados a garantizar la pulcritud en los eventos electorales en torno a los temas demográficos ( Identificación Poblacional /Padrón Electoral ). Creemos que para construir un sistema electoral nacional eficiente se debe procurar un registro de identificación poblacional sincero y veraz. Un país democrático está obligado a construir un sistema nacional de identificación de sus pobladores porque es de vital relevancia para su gestión pública y privada. Si una nación tiene debidamente identificados a sus habitantes le permitirá tener un Padron Electoral suficientemente depurado y actualizado lo que conduce a tener con certidumbre el conocimiento de quienes y cuantos son sus electores de funcionarios que soportan su gestión pública, en consecuencia el estado democrático.
En Venezuela este asunto es competencia de dos entidades públicas. El SAIME es responsable de mantener actualizado el sistema nacional de identificación, y el CNE encargado de mantener sincerado el Padrón Electoral. La presunción que existe en el país es que esos registros son insinceros y muy débil su permanente depuración, cuya principal razón según opiniónes calificadas es que carecen de una adecuada actualización tecnológica que generen confianza y seguridad al documento de identidad del habitante, en consecuencia del elector. Esta realidad expone al ciudadano al riesgo y vulnerabilidad de su identidad personal por la facilidad en que pueda ser falsificado su documento de identidad.
Si a este escenario de insinceridades e inseguridades en los registros de identidad personal y del Padron electoral, le agregamos las debilidades en la aplicación de técnicas y tecnologías en resguardo de la actualización permanente de estos listados de la población nos exponemos a acciones maliciosas y delictivas bajo modalidad de hackeó y de falsificación de documentos de identidad. Acciones que si se logran ejecutar con éxito pueden incidir en cualquier evento electoral si se orientan a suplantar electores muertos, electores abstencionistas crónicos, y nuevos votantes indebidamente registrados en el padrón electoral( nuevos votantes no inscritos).
Si tomamos en cuenta todas estas observaciones sobre potenciales inseguridades en los registros de electores y se comprueba que en nuestros países de LATAM no existen sistemas automáticos de incorporación de nuevos votantes y desincorporacion inmediata de fallecidos. Tecnologías y sistemas que si están vigentes en el mercado ya instaladas en otros países pero que en los nuestros carecemos aún de ellas, podemos confirmar que en nuestros sistemas electorales de la región estamos expuestos a acciones delictivas como la ya señaladas. Es necesario que en previsión de cubrir todos estos riesgos en futuros eventos electorales programados se actualicen tecnologías que apunten a sincerar y dar seguridad a esos registros.
Debo destacar en torno a estas presunciones que pueden llegar a ser válidas y que nos exponen a este riesgo delictivo las expreso no pretendiendo confirmar que hayan ocurrido en Venezuela en eventos electorales pasados. No hay ningúna evidencia que compruebe una situación irregular mediante esa modalidad. Sin embargo, ese riesgo no está distante de ser una realidad si algún grupo político interesado y con poder dentro del organismo electoral o externo al mismo se lo proponga.
Al margen de toda esta situación, que confirman la no imparcialidad y anormalidades en la gestión del CNE y a los riesgos y vulnerabilidades a lo que esta expuesto nuestro sistema electoral, encontramos en ciertos eventos electorales pasados elementos de juicios que nos permiten construir con propiedad un criterio objetivo para calificar la validez o no, aún presente en la opinión pública venezolana en torno a la creencia que en ese organismo se tejen trampas electorales a favor del chavismo. Estos criterios o conclusiones políticas deducidos de los resultados en elecciónes anteriores nos permitirá confirmar la veracidad de esa sospecha o si por el contrario nos darán argumentos concluyentes para fortalecer la tesis que esa vision en la gente y en la opinión pública se constituye en un mito.
Es veraz que los grupos opositores han estado sometidos a un constante asedio de parte del gobierno y les ponen todos los obstáculos para impedir su participación electoral, entre los que han destacado inhabilitaciones administrativas y electorales pero casi siempre terminan en concursar. Sin embargo, al final de ciertas elecciones han dejado dudas sobre la verdad de los resultados electorales o los los han negados en muchos casos sin fundamentos y sin presentar soportes irrefutables sino sobre presunciones no comprobables. Casos emblemáticos, elecciones del Estado Bolívar en 2017( Andrés Velasquez)y el reclamo presentado por Henrique Capriles, elecciones presidenciales en 2013. Estas controversias fueron presentadas en actos públicos y ante el CNE por los respectivos interesados. Aún cuando estas denuncias sobre estos resultados dejaron dudas o convencidos a un vasto sector de la opinión pública en torno a estos presuntos fraudes en ninguno de los dos casos prosperó con bases jurídicas sólidas al no exponer o no habérseles admitidos a los accionantes los soportes de su prostesta o por no estar debidamente documentados.
En el caso de Andrés Velasquez, la elección del candidato oficial fue por muy escaso margen y según opinión del Grupo político reclamante( Causa R), no le fue admitida una o varias actas electorales que presuntamente comprobaban su triunfo. Esa acción constituyó según mi opinión más una decisión de abuso de poder del árbitro que un manejo irregular del sistema electoral, es decir, el presunto fraude de haber sido comprobable con la admisión de las actas electorales presentadas no lo válido el sistema electoral sino un acto no imparcial del árbitro al no admitir esos alegatos.
En el tema de Capriles en 2013. Ellos mismos los de su propio partido y su comando electoral sembraron dudas en el reclamo de los resultados a su favor al admitir algunos voceros de su campaña que no tenían todas las actas completas por fallas en su gerencia de organización electoral el día de esos comicios. El argumento que aún sostiene Capriles de no haber radicalizado la protesta al no reconocer el triunfo de su contendor, lo hizo según su versión, para evitar un derramamiento de sangre. Esa postura aunque se exhibe sensata no se parece a la verdad. Lo cierto fue que jurídicamente no presentaron las pruebas. Este reclamo encajó perfectamente en un principio que siempre esgrimen los juristas “ Hay una justicia verdadera y una justicia procesal”. Capriles al parecer en su demanda falló en la procesal.
En la misma dirección de intentar fortalecer las tesis de no imparcialidad, falta de autonomía y abusos de poder del CNE y la negacion a que mediante el sistema de automatización
tuercen resultados electorales, encontramos dos eventos pasados que comprueban esas conclusiones:
El caso de Juan Carlos Guanipa. No hay dudas que este dirigente ganó la Gobernación del Zulia en 2017. Esa rectoría electoral lo ha debido proclamar porque allí no hubo conforme a esa elección que ellos arbitraron ninguna irregularidad, en consecuencia no han debido repetir ese proceso y ratificarlo cómo gobernador electo. Esa decisión los exhibió ante el país como un órgano apéndice del gobierno y no como rectores electorales autónomos tal cual lo contempla la ley electoral y la constitución de la República.
Esta apreciación también es válida para la reciente elección del gobernador de Barinas. Fue evidente la presión indebida del gobierno ante los rectores electorales para impedir el inminente triunfo de Adolfo Superlano en ese estado a quien terminaron inhabilitando aún cuando ya lo habían admitido como candidato en ese proceso de elección en diciembre del 2021. Esa directiva del CNE cedió a esa petición del gobierno al repetir el evento con nuevos candidatos en enero del 2022, algo insólito e imposible que ocurra en una verdadera democracia.
No obstante, esta anormalidad amparada por el CNE, demostró y confirmó que la sospecha de arreglos o trampas electorales de ser veraz no se estructuran por la vía de las máquinas o el sistema de totalizacion de votos. No luce lógico ni racional conforme a la conclusión de esta última actividad electoral de Barinas que en la automatización de los comicios se incuben y tuerzan resultados electorales a favor del chavismo, más si apreciamos el manifiesto interés que puso el gobierno en ganar esa elección al movilizar toda la logística del estado a favor de su nuevo candidato y no lograr su propósito al imponerse el opositor por un margen de 50 mil votos. Esos números nos permite inferir que en el sistema automático electoral históricamente no ha habido manipulacion a favor de los grupos oficiales.
Estos resultados comprueban una vez más que aún con un CNE no imparcial, la avasallante logística del estado en beneficio de grupos políticos oficiales, y las diferentes irregularidades que ocurren en la fase pre electoral y el día de la elección que ya hemos mencionado, si la oposición se cohesiona con gerencia organizativa e intervienen todos sus factores, el elector los apreciará realmente unidos. En consecuencia, estos electores se motivarán acudir a los comicios lo que hará al chavismo realmente vencible.
Si es verdad que un vasto segmento del electorado cree en la premisa que en ese organismo rector de elecciones se cuecen resultados a favor del oficialismo mediante manejos irregulares de máquinas electorales y los sistemas de totalizacion de votos en cada elección. Visión que ha sido fuertemente influenciada por una amplia difusión mediática soportada en posturas y declaraciones de grupos políticos de oposición y en la percepción lógica y sensata en la gente reforzada por variados estudios de opinión que no entienden cómo un grupo político que tiene según los más benévolos cálculos el 80 % de rechazo en la población, como consecuencia de una nefasta gestión en lo económico, social, la gente muriéndose y huyendo del hambre y la miseria, pueda ganar eventos electorales con la eficacia y contundencia que lo hace.
Pareciera que la lógica y la racionalidad andan extraviadas, pero debe haber alguna justificación técnica, social y política que aún los mejores especialistas ( sociólogos, politólogos, técnicos electorales), y políticos con experiencia no han podido descifrar con la certidumbre y contundencia que amerita.
En los intentos de dar respuesta a este tema de justicar los triunfos electorales chavistas se presentan distintas
aristas, posturas y tesis que también incorporan variables de gran peso, en lo estratégico, en la dispersion e incoherencias y en innumerables errores en los que se ha conducido el accionar político del bloque opositor.
También es veraz como ya hemos relatado que hay innumerables vicios y abusos del estado en todos estos procesos eleccionarios, no sólo del árbitro electoral sino que involucran al sistema judicial en toda la actividad pre y pos electoral y en la designación de los rectores. No obstante, hasta ahora no hay un informe técnico del manejo irregular del sistema electoral con contundencia y rigidez que demuestre lo cuestionable de los triunfo del bloque oficial imputable a la automatización.
Ante tantos asuntos a considerar para cuestionar o no la actividad del principal órgano rector de elecciones en Venezuela en este contexto histórico( chavista),y fortalecer la tesis que en el proceso automatizado de elección no se organizan resultados irregulares a favor del chavismo, nos tropezamos según evidencias electorales que si hubo arternabilidad democratica en la mayoría de las entidades de la geografía nacional a excepción de elecciones para la presidencia de la República que han sido siempre una hegemonía por los triunfos electorales del del grupo oficial( Chávez/Maduro). Hubo alternabilidad Democrática en los estados Nueva Esparta,Caracas, Miranda, Zulia, Tachira, Anzoátegui,Merida,Barinas,Cojedes. Hegemonía chavista en los estados Falcón, Lara,Guarico, Apure, Sucre, Carabobo, Trujillo, Yaracuy, Delta Amacuro, Bolívar, La Guaira, Aragua, Municipio Libertador en caracas. Hegemonía de la oposición en municipios metropolitanos de estratos electorales de clase media: El Hatillo, Chacao, Baruta. Estos resultados históricos nos indican que no hay lógica en las posturas en quienes sostienen un manejo irregular de la automatización electoral en pro de favorecer los partidos del chavismo.
Destaco además que cuando la oposición ha ganado en eventos electorales de cobertura nacional distintas a elecciones presidenciales, (Referéndum de aprobación de reforma Constitucional contra Chávez 2007), ( Elección Parlamentaria 2015), estos resultados el CNE los reconoció. El referendo constitucional del 2007 gana la oposición por muy escaso margen, menos de 1 % y el evento del 2015 con amplio margen.
En ambos triunfos los contrincantes oficialistas lo aceptaron, a excepción de una maniobra para evitar la 2/3 partes de la mayoría de oposición en el parlamento amparándose en una decisión judicial del TSJ que deja sin efecto la proclamación de los diputados del estado Amazonas electos en 2015. Decisión que no tuvo que ver con el proceso en el marco del sistema electoral pero que el CNE difirió la nueva elección parlamentaria en esa entidad dandole largas de manera intencional, apareciendo nuevamente como un ente sin independencia ante el gobierno ratificando su no imparcialidad.
Si valoramos la importancia de esos dos eventos electorales por lo que significaba para la evolución del proceso político chavista conforme a su proyecto y en cuenta del control que tenian para el momento y que aún mantienen del CNE y el presunto manejo irregular de esos procesos cómo es la sospecha de la población, y con esos resultados adversos no luce lógico aceptar esa versión que allí en ese ente público se han estructurado trampas automáticas para favorecer el grupo oficial.
En ese referéndum estaba en juego
el liderazgo de Chávez y su proyecto político que para ellos era punto de honor ganar esa elección en su propuesta de reforma constitucional para consolidar su régimen tal como lo tenían proyectado y aún con una derrota por mínima diferencia reconocen el triunfo de la oposición. Esto nos confirma que allí no se conformaban arreglos electorales y eran el resultado veraz con las mismas máquinas,el mismo software y el mismo padrón electoral con los cuales se venían haciendo elecciones en Venezuela al menos en la primera década del régimen chavista.
Sobre el triunfo parlamentario de la oposición en 2015 tenemos otra visión, ya que fue demasiado contundente y sorpresivo para ambos polos, allí en esa elección ejecutada 8 años posteriores a la derrota infligida al chavismo en 2007, tampoco se observan indicios de manejos o intentos de voltear una elección a favor del oficialismo y menos con la solidez como gana la oposición. Se cae nuevamente la tesis de manejo anormal alguno del sistema electoral.
Ambos episodios de elecciones se producen en dos momentos distantes 2007 y 20015, uno frena la principal aspiración de Hugo Chávez de convertir el país en un estado comunista con la reforma constituciónal. Propuesta que le fue negada por escaso margen pero legítimo y reconocido su resultado y, 8 años después, la gente mediante voto les quita al chavismo el total control parlamentario y se lo entrega sin dudas a la oposición. Mayoría contundente que constituye un elemento importante que dará origen a un nuevo escenario político que conduce acentúar la crisis del país porque esa mayoría parlamentaria induce al chavismo a un juego político que va a desdibujar el poder legislativo con el invento de convocar una “Asamblea Nacional Constituyente” a su manera y como base legislativa del grupo oficial. Es evidente que ese nuevo escenario político los limitó en su tenaz intento de seguir intentando el desarrollo e instaurar el estado comunal.
Esa estrategia fue ejecutada con la anuencia del CNE y consigue con éxito desvirtuar la función parlamentaria que era el propósito perseguido por el chavismo. Sin dudas, que esta participación de este órgano público en este episodio estratégico del chavismo - admitir y arbitrar la convocatoria de la constituyente- ratificó una vez más su carácter no imparcial.
Conclusiónes :
- Es irrefutable la no imparcialidad que ha demostrado el CNE, en múltiples eventos electorales a favor de los grupos políticos oficialistas durante todas sus gestiones en el marco histórico del chavismo.
- No hay indicios sobre bases firmes, reales, tecnicas y políticas. ni evidencia empírica que demuestren que en el sistema electoral automátizado haya sesgos sobre resultados electorales en pro de favorecer uno que otro grupo político, bien sea del oficialismo o de la oposición hasta que no se demuestre lo contrario.
- se confirma que hay eventos electorales en el periodo de entronización chavista incluido elección presidencial, referendos, elecciones locales o regionales que vistos sus resultados nos indiquen mediante un razonamiento político y técnico que en ese sistema electoral automatizado haya manejos irregulares, lo que si hay es un abusivo uso de poder y connivencia política entre el poder ejecutivo, el poder electoral, el partido del gobierno y el sistema judicial ( TSJ) para favorecer en muchos casos ventajismos y crear artificios jurídicos que han favorecido las opciones electorales del chavismo.
- No hay dudas de la estricta necesidad de incorporar nuevas tecnologías que garanticen la actualización del sistema nacional de identificación de la población en correspondencia con la depuración del Padron electoral nacional.
- Es muy evidente que en las gestiones del CNE en este periodo de hegemonía chavista se han permitido de forma descarada el peculado de uso y arbitrariedades en las campañas y eventos electorales que han incidido en resultados a favor de los grupos políticos oficiales.
- Existen elementos de juicios conforme a resultados electorales pasados que nos conducen a valorar con propiedad que el chavismo realmente es vencible si los factores de oposición se cohesionan en sus propósitos estratégicos electorales con gerencia organizativa y direcciónan su acción a convencer a la población a su favor presentandose unidos y en pro del país.
- Confirmadas las insinceridades, inseguridad, y necesidad de depuración de nuestro sistema nacional de identidad de la población, en consecuencia de nuestro Padron electoral,es notable, que nos encontramos expuestos a riesgos de acciones maliciosas y delictivas que pueden incidir en resultados electorales.
RDM.
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FUENTE: >>R/S/W
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