Como en los viejos tiempos: Venezuela vende al mundo barato y abundante petróleo crudo y los grandes países nos devuelven refinados. ¡Esa es otra historia de nunca acabar!
La italiana EMI y la española REPSOL hacen una polla y juntan entre ellas cerca de 300 mil barriles de nafta para inyectársela a nuestras refinerías. Refinerías, dicho sea de paso, que los iraníes no dan pie con bola para echar a andar. Llevan años diciendo que van a producir los combustibles que necesita el país para medio moverse, y nada que sale gasolina que medio valga la pena.
Así pues, que los también chulos del régimen que han recibido de “regalo” un millón de hectáreas de tierras fértiles y todas las refinerías del país para ponerlas en funcionamiento en el sagrado nombre de Alá y de Mahoma, su profeta, parecen estar siendo sustituidos por los europeos. Luego de la salida de El Aissami de PDVSA, las cosas se le están complicando a los hermanos musulmanes. Y todo, pareciera, que es producto de la “mala suerte” que corren los iraníes.
Pues el caso es que cada vez es más frecuente que las máquinas de los extintos complejos refinadores del país, bajo su recuperación, exploten cuando las tratan de encender. O se les zafan a las calderas seis tuercas de sus junturas y explotan por los cielos, ocasionando pavorosos incendios que el régimen trata inútilmente de esconder.
Y es que, con el total ánimo de hablar mal de esos fulanos, todo el mundo conoce que los iraníes lo que dicen saber sobre petróleo y refinación solo consiste en lo que han pagado históricamente para que la TOTAL francesa, y el resto de sus subsidiarias, les haga el trabajo allá en Persia. Quienes han echado a andar sus refinerías y oleoductos en el Golfo, cada vez que Sadam Hussein le dada por destrozarlas a punta de cañonazos y misiles, han sido los franceses y los alemanes.
Por cierto, los mismos que aportaron “desinteresadamente” sus conocimientos y sus ciencias “ocultas” para enriquecer el uranio venezolano y convertido en combustible y en armas de destrucción masiva. Como en todo: zapatero a su zapatos. Irán al terrorismo, al financiamiento de ISIS, al control de los recursos y de los gobiernos de un bojote de países Subsaharianos. Y los italianos y españoles a los negocios sucios, como siempre.
De más está decir que ya no hay nada que burlar ni muchísimo menos que cuidar. El Departamento de Estado ha decretado el Levantamiento de la Veda en Venezuela. Y, en Venezuela, el régimen de hampones bolivarianos está loco por hacer negocios con quienes sea. No importa, y eso desde luego que lo sabe perfectamente el mundo entero: el NARCO-RÉGIMEN de Caracas, con sus nuevos y viejos cómplices, se está llevando por delante a toda una nación.
Pero, ¿qué puede importar?: ¡Business are business!
Para que lo tengamos total y completamente claro: en la fila de la fiesta petrolera venezolana están buscando colearse para recibir su pedazo de la torta y su poquito de gelatina de colores, las dignas y muy preocupadas por los DD.HH democracias de Occidente. Las mismas que hoy pretenden darnos lecciones de tolerancia y aguante a los millones de venezolanos arrinconados por Maduro y sus secuaces.
Queda ver cómo se ponen los iraníes cuando vean a los europeos tratar de meterse en el reparto de primeros. ¡Ojalá y se destrocen entre ellos!
Por eso: ¡Dios, Venezuela libre y Cese de la Ocupación!
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FUENTE: >>https://venezuelaredinformativa.us/la-pinata-petrolera-venezolana/
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