A la pregunta relativa a si las personas preferían resolver en Venezuela la situación política o la económica, 401 de los encuestados para ese momento se decantó por el tema económico, lo que no deja de ser una paradoja pues cualquiera pensaría que es el tema político el que más nos preocupa, dado que hemos creído que aquél depende de este y resulta que solo 90 personas en total, así lo consideró.
Los venezolanos venimos escuchando del liderazgo opositor que en nuestro país existe un gobierno dictatorial. En ese sentido, las acciones de este parecieren darle la razón: presos políticos como nunca antes en la historia del país, exilados, torturados, violación permanente del debido proceso e inclusive una investigación ante la Corte Penal Internacional justificarían la conclusión, mas, a pesar de la existencia de ese escenario, los venezolanos, según esa encuesta ómnibus del mes de abril del 2025 que dicha firma está realizando, prefieren la seguridad económica antes que atender el problema político.
Esa posición venezolana, ciertamente, coincide con una imagen que, en este momento, todos en el mundo y especialmente los venezolanos, estamos observando.
Donald Trump es el presidente de Estados Unidos. Está emitiendo él una serie de ordenes ejecutivas que, según su personal y el mismo, buscan mejorar la calidad de vida de los norteamericanos. En paralelo y aparentemente para alegría de sus connacionales, ha enviado él -en franca violación a los derechos humanos- sin fórmula de juicio, a El Salvador, al resort carcelario que en ese país tiene el señor Bukele, donde este recibe a nacionales de otros países distintos al suyo, que no habrían delinquido en este, para hospedarlos por el tiempo que se le pague el arriendo del espacio para ellos disponible, en absoluta violación al debido proceso, lo que está siendo judicialmente convenido en tierras norteamericanas.
Admito que el resultado venezolano a la pregunta relativa al problema que el presidente del país debería atender de manera prioritaria, me resultó sorprendente, quizás por estar convencido de la prédica opositora en el sentido que lo que más nos afecta es el actual gobierno del país, o porque no, como consecuencia de la debilidad personal que implica ser refugiado o migrante y las implicaciones que ello conlleva para quien esa situación tiene pues lleva implícita, cual es, la posibilidad de violaciones a los derechos humanos.
Esa conducta venezolana de privilegiar lo económico no es, sin embargo, nueva entre nosotros.
Durante la dictadura de Pérez Jiménez, a pesar de persecuciones, muertes, torturas y campos de concentración que durante el período trascurrido entre la caída del maestro Gallegos y hasta 1957 existieron en Venezuela y hasta que la situación económica comenzó a deteriorarse ese último año, la mayoría del país miró hacia otro lado respecto de la vulneración de los derechos humanos también, muy probablemente, porque no había conciencia respecto de estos y porque la conseja era que la política era solo tema de políticos. Eran entonces la democracia y la libertad, un valor subalterno a la calidad de vida, lo que no deja de sorprender que ocurra hoy cuando ellos están tan en boga.
Esa conclusión que deviene de las respuestas a la citada encuesta tiene, adicionalmente, un componente más peligroso en los términos venezolanos pues, según de ella pudiere deducirse que, si el señor Maduro lograre con vista a un milagro -y estos existen- revertir la situación económica nacional y darle una mejor calidad de vida a nuestros connacionales, estos se olvidarían de derechos humanos, detenidos y exilados y festejarían la bonanza en la que estaríamos, tal como pudiere ocurrir en Estados Unidos, si las medidas económicas que el señor Trump está aplicando, resultan exitosas, a pesar de las decisiones que, respecto de los migrantes, el mismo está adoptando. Así entonces, en nuestro caso venezolano, la bonanza económica implicaría lanzar a lo mas profundo del golfo de Cariaco, las llaves de nuestra libertad.
Vivir bien es, en los términos de la respuesta que a la pregunta de marras han dado los venezolanos, su mayor preocupación, independientemente de las afectaciones que a otros impacte.
Debo reconocer, en todo caso, que formo parte de quienes creen que ello es muy importante, pero también lo es que sea en democracia y libertad, tal como lo hicimos nosotros en una parte del período democrático que pudimos disfrutar entre 1958 y 1998, de allí que el reto de la dirigencia que aspira regir los destinos del país sea lograr uno, sin afectar el otro.
Gonzalo Oliveros Navarro
@barraplural
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FUENTE: >>Gonzalo Oliveros Navarro
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