En Venezuela desde las instituciones tradicionalmente enchufadas con el régimen hasta cualquier hijo de vecino sabe cómo es la “cosa”, y cómo va a terminar todo aquello.
Quien crea o se le ocurra decir que existe el Cartel de los Soles, o felicite a María Corina por haber recibido el Premio Nobel de la Paz puede darse por jodido.
La porquería que aquellos insisten en llamar revolución ni acepta la verdad ni reconoce la realidad. Los jalabolas que han convivido con el régimen de Caracas, guapos y apoyados por décadas seguidas, no están dispuestos a correr ni un poquito de riesgo posible, ni siquiera a la última hora de todo aquel cuento.
La Universidad Católica, en boca de su actual rector, no le pierde patada al tal “Nicolasito” por ejemplo, para retratarse a su lado y hablar de un gran dialogo nacional que “lime” las asperezas tanto nacionales como internacionales.
Pero privilegian la empobrecida conchupancia que ha mantenido el régimen por años entre la Compañía de Jesús y el chavismo de los desgraciados de los últimos días.
Es que hasta el Reino de Suecia pagó lo platos rotos, por más que, también por años, fue uno de los principalísimos cómplices de la NARCODICTADURA en todos los procesos de supuestas negociaciones que siempre, pero siempre, llevaron a Venezuela a lo mismo: ¡a la nada! Tal como lo hicieron en Colombia en el gobierno de Santos con la narcoguerrilla.
FEDECÁMARAS y sus negocios cruzados. La Polar, que ha crecido como nunca antes ningún grupo económico, haya podido crecer de manera exponencial, en medio de casi tres décadas de hambre crónica en todo el país.
Los cientos de construcciones de rascacielos para oficinas, siempre vacíos de inquilinos, que han lavado dinero sucio por camionadas para un régimen dedicado al narcotráfico.
Y la gran, la grandísima mayoría, de emprendedores muy prósperos, muy afortunados, quienes, en medio de la más absoluta peladera nacional, se han enriquecido a la sombra de un estado en el que se ha exponenciado como nunca el compadrazgo, el “cuánto hay pa’ eso” y el “vamos a hacerlo juntos, a medias”.
Es que esa es la verdadera radiografía del sistema económico en Venezuela. Solo unos cuantos, poquísimos, han amasado unas increíbles fortunas, «enllavados» con un régimen sucio y mugroso que aun, al final de sus días, aspira a tapar el cielo con una mano.
Pero lo patético no es solo el régimen. Los que dan aún más pena, porque ni tampoco ponen ni un poquito de ganas en cubrir las formas para ver si pasan el chaparrón del Día Después sin mojarse, son los enchufados, los gobierneros y los espabilaos que aún se creen que aquello va pa’ largo. ¡Increíble!
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FUENTE: >>https://venezuelaredinformativa.us/pateticos-es-poco/
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