La historia económica de Venezuela suele narrarse como una sucesión de gobiernos y de crisis y auges petroleros. Sin embargo, la verdadera cronología venezolana es la de una progresiva asfixia del sistema de precios y la paulatina sustitución de la acción humana libre por la planificación burocrática. Al analizar las transiciones del país, queda en evidencia que el colapso actual no es una anomalía, sino la conclusión lógica de décadas de intervención.
*El Siglo XIX: El destello del liberalismo conservador*
Tras la independencia, Venezuela experimentó un período de relativa cordura económica. Entre 1830 y 1846, bajo la influencia de figuras como José Antonio Páez y los llamados "conservadores", el país intentó establecer un Estado liberal.
Bajo el mando de Antonio Guzmán Blanco, Venezuela entró en una fase de "alargamiento de los procesos productivos". Se fomentó la inversión extranjera para crear infraestructura (ferrocarriles, telégrafos, puertos).
Según Eugen von Böhm-Bawerk, el crecimiento depende del ahorro previo y la creación de bienes de capital. El Liberalismo Amarillo facilitó la entrada de este capital, permitiendo que Venezuela pasara de una economía de subsistencia a una integrada en el mercado mundial (café y cacao).
En 1879, Guzmán Blanco creó el Bolívar. A diferencia del siglo XXI, este sistema se basaba en el Patrón Oro/Plata.
Esta fue la época de mayor "rectitud monetaria". Al no existir un Banco Central con monopolio de emisión discrecional, la moneda mantenía su valor. Esto permitía el cálculo económico a largo plazo, atrayendo a inversionistas europeos que no temían la inflación, pues el Estado no podía imprimir dinero de la nada.
*El Pecado Original: Concesiones y Monopolios (Crony Capitalism)*
Aquí es donde el Liberalismo Amarillo se desvía y cae en el mercantilismo. Guzmán Blanco no estableció un mercado de libre competencia pura, sino un sistema de concesiones estatales.
El Estado otorgaba derechos exclusivos para ferrocarriles o explotación de minas a cambio de lealtad política o beneficios personales.
Esto impidió el surgimiento de un verdadero "orden espontáneo". En lugar de ganar dinero satisfaciendo a los consumidores (soberanía del consumidor), los empresarios ganaban dinero "cazando rentas" del Estado. Este es el antecesor genético del rentismo petrolero.
El Liberalismo Amarillo sacó a Venezuela del caos de la post– independencia, pero lo hizo mediante un *"Cesarismo Económico"*. El error fue no entender que el progreso no proviene de los decretos del "Ilustre Americano", sino de la libertad irrestricta de los individuos para intercambiar bienes y servicios.
La transición de finales del siglo XIX hacia el siglo XX (con la llegada de los Andinos al poder) solo profundizó el control centralista que, tras el hallazgo del petróleo, se convertiría en el Leviatán que hoy conocemos.
*El Surgimiento del Estado Empresario (1920-1970)*
La transición hacia el petróleo cambió la estructura de incentivos de la sociedad. Si bien el país vivió un crecimiento asombroso, este auge fue artificial. El Estado comenzó a centralizar la renta, generando lo que Ludwig von Mises llamaba "el dogma del intervencionismo".
Durante este período, se fundó el Banco Central de Venezuela (1939). Al comenzar a monopolizar la emisión de dinero y centralizar las divisas, el Estado empezó a enviar señales falsas al mercado. El capital dejó de fluir hacia donde los consumidores lo demandaban y empezó a dirigirse hacia donde el planificador estatal deseaba (la industrialización por sustitución de importaciones), sembrando las semillas de la ineficiencia futura.
*La Institucionalización del Rentismo (1970-1998)*
La nacionalización del petróleo en 1976 marcó el punto de no retorno. Este fue el momento en que se destruyó el cálculo económico. Al eliminar la propiedad privada en el sector más productivo, el Estado perdió la capacidad de saber si estaba creando o destruyendo valor.
El resultado fueron los ciclos de "auge y caída" (boom and bust):
*Auge*: Gasto público masivo financiado por la renta y la expansión del crédito.
*Caída*: Devaluaciones (Viernes Negro, 1983) e inflación, consecuencias inevitables de haber ignorado la escasez real de recursos.
*El Siglo XXI: El socialismo y la aniquilación del mercado*
La transición definitiva hacia el llamado "Socialismo del Siglo XXI" no fue más que la radicalización de los errores previos.
Al imponer controles de precios y de cambio, el gobierno venezolano cegó al sistema económico. Sin precios libres, los empresarios no podían coordinar la producción, lo que derivó en la escasez crónica. La hiperinflación fue el resultado final de utilizar el Banco Central como una imprenta para financiar el déficit estatal, destruyendo la función del dinero como depósito de valor y unidad de cuenta.
*La lección de la historia*
Venezuela ha pasado de ser una promesa liberal a un caso de estudio sobre el fracaso de la ingeniería social. La transición necesaria hoy no es técnica, sino institucional: recuperar el orden espontáneo del mercado.
Como bien señaló Mises, el mercado es un proceso, no un lugar. Para que Venezuela prospere, debe cesar el "movimiento" coercitivo del Estado y permitir que el movimiento de la acción humana individual vuelva a ser el motor de la economía.
Déjanos saber tu opinión en los comentarios más abajo y no olvides suscribirte para recibir más contenido sobre noticias
FUENTE: >>R/S/W
Si quieres recibir en tu celular esta y otras noticias de Venezuela y el mundo, descarga Telegram, ingresa al link Https://t.me/NoticiaSigatokaVenezuela.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR EMITIR TU OPINIÓN
Todos los contenidos publicados en este sitio web son propiedad de sus respectivos autores. Al utilizar este sitio web afirmas tu aceptación sobre las Condiciones de uso, la Política de privacidad, uso de cookies y el Deslinde de responsabilidades legales.