Venezuela atraviesa una encrucijada demográfica y económica que la actual estructura de seguridad social no solo es incapaz de resolver, sino que la agrava. La reciente *Ley de Protección de las Pensiones de Seguridad Social (2024)*, que impone una contribución especial a las empresas (fijada inicialmente en un 9%), se presenta bajo una narrativa de solidaridad, pero no es más que un nuevo impuesto al capital que profundiza el ciclo de empobrecimiento.
*La Falacia del Sistema de Reparto*
El sistema actual se basa en el modelo de "reparto", donde los trabajadores activos financian a los jubilados. Este sistema es inherentemente inestable porque no se basa en la acumulación de capital real, sino en una transferencia forzosa de rentas. En una economía donde la base de trabajadores formales se reduce y la moneda pierde su función de reserva de valor, el sistema de reparto se convierte en un esquema piramidal destinado al colapso.
La nueva ley de pensiones, al cargar un costo adicional a las empresas, genera lo que se ha dado en llamar *"mala inversión"*. En lugar de que esos recursos se destinen a mejorar la productividad o los salarios actuales, se desvían hacia un fondo administrado por el Estado, cuya opacidad y falta de relación con el mercado impiden el cálculo económico racional.
*El Retiro como Acumulación de Capital, no como Dádiva*
Para que un trabajador venezolano garantice una vejez con bienestar, el retiro debe dejar de ser una "concesión" del Estado y convertirse en un *ejercicio de propiedad privada*. La ciencia económica racional enseña que el bienestar futuro solo es posible mediante el ahorro presente que financia bienes de capital.
Un cambio estructural real hacia un retiro digno requiere:
1. *Sistemas de Capitalización Individual:* Sustituir el fondo común por cuentas de propiedad privada donde cada trabajador sea dueño de su ahorro. Esto devuelve la soberanía al individuo y protege su esfuerzo de la discrecionalidad política.
2. *Moneda Dura y Ahorro Real:* El ahorro para el retiro es imposible bajo un banco central que financia el déficit emitiendo moneda sin respaldo. Un sistema de pensiones exige una moneda que mantenga su poder adquisitivo en el tiempo (patrón oro o competencia de monedas), permitiendo que el interés compuesto trabaje a favor del ahorrista.
3. *Libertad de Inversión:* Los fondos de pensiones no deben ser cautivos de la deuda pública. Deben poder invertirse en mercados globales y sectores productivos, permitiendo que el trabajador participe de la rentabilidad del capital mundial.
*Conclusión: Romper la Dependencia*
Como bien señala la *ENCOVI de la UCAB*, la vulnerabilidad de nuestros ancianos es el resultado de la destrucción del ahorro. La solución no es más impuestos a la producción para repartir migajas indexadas, sino permitir que el venezolano vuelva a ser dueño de su futuro.
Una verdadera reforma no busca "proteger" las pensiones con decretos, sino liberar el mercado laboral y financiero para que el ahorro voluntario y la capitalización individual transformen el retiro de un acto de supervivencia en un periodo de merecido bienestar. El capital, y no el decreto, es el único que puede sacarnos del laberinto.
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FUENTE: >>Econ. Jose Gregorio Santeliz C
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