Todo el planeta Tierra sabe que el chavismo no es un movimiento ni político, ni social, ni de la izquierda progresista, ni que ocho cuartos. El chavismo-madurismo es un aparato de delincuencia nacional e internacional dedicado al crimen organizado, a la sombra perpetua de un régimen político que ha secuestrado a Venezuela desde hace casi treinta años. ¡Eso es así!
Por eso, desmantelar el rompecabezas del tráfico de drogas desde las entrañas de las fuerzas armadas en Venezuela o de los mecanismos para la extracción y envío de uranio con fines militares y de terror con destino al régimen fundamentalista de Irán, por ejemplo, son tareas que se buscan resolver en la Venezuela de después del 3 de enero a muy bajo costo.
Desmontar la tela de araña de corrupción y blanqueo de fondos para que hayan usado aquellos hampones las “misiones” es poner el dedo en la llaga. ¡Es, finalmente, tocar el biyuyo!
La gran mayoría de las “misiones” de aquel régimen solo han sido organizaciones, legitimadas por el estado para ocultar o disfrazar muchas de las actividades dedicadas al delito dentro y fuera de la Venezuela fallida.
Su eliminación, así como la captura de los personajes por años dedicados a su uso como lavadora del dinero de la corrupción, los desfalcos a la nación y el tráfico de drogas es tan importante como la captura de Maduro y de alias Cilita.
Muchas, muchísimas de las llamadas misiones de aquel régimen cumplen la función de ocultar los desastres financieros, la total falta de controles, y tienen como único propósito llenar los bolsillos de quienes han manejado al país por casi tres décadas a punta de elecciones falseadas. Ojo pelao: ¡Tanto públicos como privados!
La banca venezolana que no pretenda ahora mirar para otro lado. Ella, como los diputados de la Asamblea Nacional, los partidos políticos de juguete del régimen y los supuestos líderes de la democracia electoral, lo mismo que los enchufados de FEDECAMARAS que se han llenado los bolsillos con las marramuncias que las misiones tan, pero tan bien, han tratado de ocultar, son culpables de robo, latrocinio y complicidad para acabar con nuestro país.
¡Allá, en Venezuela, pegados al régimen, no hay santos! Alguien tendrá que explicarle al pueblo de a pie, a Juan Bimba, cómo resultó ser aquello de que el régimen de Miraflores tanto cacareó que hacía por el bien de los millones de necesitados que ellos mismos han creado en Venezuela a través de los enormes guisos que se han llevado a cabo usando a las “misiones de la patria”.
¿Cómo logró el régimen de Caracas engañar a la Venezuela muerta de hambre sobre las misiones, que fueron creadas y operadas “supuestamente” para satisfacer necesidades colectivas; cuando solo fueron gigantescas lavadoras de fondos y recursos que nunca nadie se atrevió a auditar? Como cuando los tahúres y tramposos de oficio reparten las cartas en una mesa de juego. Muchas para ellos mismos, y marcadas; y solo unas pocas, poquísimas, para el resto de los jugadores. ¿Cómo es que era aquello? ¡El que reparte siempre se queda con la mejor parte!
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FUENTE: >>https://venezuelaredinformativa.us/las-misiones-superaron-a-aquellas-partidas-secretas/
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