Hoy en la mañana acompañé al maestro Borregales al terminal. En la espera que se completara el cupo de pasajeros seguimos evaluando las intervenciones en las dos conferencias, circunscribiendo todo en el marco referencial de la problemática planteada, en un mundo donde se plantea el fin de la historia y de las ideologías para darle paso al caos y la anarquía.
Sobre la base de esa condición se idealizan escenarios que se contraponen a la realidad. Se justifica el fin de las cosas en base a los anhelos, obviando los fundamentos que han sostenido históricamente a los sistemas.
La alienación pareciera tener un carácter sistémico, afianzado en el goce de hermosos espejismos. Las aspiraciones se contraponen diametralmente a los escenarios en curso y la necesidad de aferrarse a algo se convierte en un mecanismo de defensa basado en la incertidumbre, creando una dependencia emocional radicada en la esperanza.
Pero es el condicionamiento social el que hace manifestar este tipo de patología ajena a cualquier proceso de emancipación del pensamiento. Todo tiene una justificación idealizada mientras la realidad golpea incesantemente.
Todo esta dicotomía era comentada y razonada desde diversos aspectos. Sin negar los diversos flujos que empiezan a manifestarse a través de un sector de la sociedad pensante que, aunque no llega a tener ese carácter mediático o aluvional, empieza a dar lecturas y generar propuestas.
Ayer decíamos que la emancipación individual es la más urgida, deslindar del conformismo que es el agente causal de la justificación distópica. Hay rupturas silenciosas que no se están leyendo, pensamientos que se contraponen a la idea de un nuevo absolutismo.
No todo lo que uno ve puede decirse, no todo lo que uno hace se muestra. Cada quien construye con sus herramientas y conocimientos. Lo cierto es, que es esperanzador saber que hay flujos que están corriendo en paralelo a la distopía que se plantea como regla general de un nuevo fundamentalismo en una sociedad tan ecléctica como la nuestra.
El maestro Borregales se fue con el deseo de volver en un futuro inmediato, todo lo analizado tenía vertientes fructíferas. La necesidad de emanciparse de prejuicios anacrónicos no es una idea nueva. La misma presencia de Borregales es producto de esa insistencia durante décadas con Rótulo.
No estamos desafiando nada que no hallamos desafiado antes. Lo que cambian son los contextos, pues las razones históricas siguen siendo las mismas. La precariedad no es un asunto material que podamos solventar con un buen precio del petróleo. Desde esta nueva trinchera que hemos denominado "Foro Independencia" accionamos con nuestros propios insumos, somos Sujeto, no objeto.
Libardo Linarez
Director de Foro Independencia.
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FUENTE: >>Libardo Linarez
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