La parálisis del crédito en Venezuela ha dejado a la industria nacional operando con las uñas. Ante esta realidad, surge una pregunta recurrente en los foros económicos: ¿Es posible reducir el encaje legal para estimular la formación de capital sin desatar una nueva tormenta inflacionaria? La respuesta no se encuentra en simples ajustes técnicos, sino en una reforma estructural que entienda la diferencia entre la expansión crediticia artificial y el crédito basado en el ahorro real.
*El encaje como muro de contención*
Primeramente debemos entender que el encaje legal en Venezuela ha dejado de ser una medida de prudencia bancaria para convertirse en un instrumento de represión financiera. El Estado, al incurrir en déficits financiados con emisión monetaria, utiliza el encaje como un torniquete para evitar que esa masa de bolívares (la Base Monetaria) se multiplique en la economía y presione el tipo de cambio.
En este escenario, el burócrata se enfrenta a un dilema de incentivos: si baja el encaje, arriesga la estabilidad cambiaria de corto plazo; si lo mantiene, condena a la industria a la descapitalización. El resultado ha sido la inacción.
*El error de la expansión artificial*
La solución no es simplemente bajar el encaje para que los bancos creen dinero de la nada mediante el sistema de reserva fraccionaria.
Como advirtieron Mises y Hayek, cuando el crédito se expande sin un respaldo de ahorro previo, las tasas de interés se coordinan artificialmente a la baja, induciendo a los empresarios a proyectos que la sociedad no puede costear en términos reales. Este es el origen de los ciclos económicos de auge y caída.
Para reactivar el crédito industrial de largo plazo sin generar inflación, debemos transitar hacia un modelo donde el crédito provenga exclusivamente de la preferencia temporal de los ahorradores.
*La propuesta: 100% de reserva y ahorro genuino*
Una reforma valiente propondría una distinción jurídica clara en la naturaleza de los depósitos:
*1. Depósitos a la vista (Disponibilidad inmediata)*: Deberían estar sujetos a un encaje del 100%. Esto protege el derecho de propiedad de los depositantes y evita que ese dinero sea multiplicado por la banca, eliminando la causa raíz de la inestabilidad monetaria.
*2. Depósitos a plazo (Ahorro para inversión)*: Para estos fondos, el encaje debería ser mínimo o nulo. Aquí es donde ocurre la verdadera magia del capital: el ahorrador renuncia al consumo presente a cambio de un rendimiento futuro, y la banca canaliza ese ahorro real hacia la industria.
Al reducir el encaje solo para los depósitos a plazo, se estimula la formación de capital de largo plazo sin aumentar la oferta monetaria total. El crédito deja de ser una ficción contable y se convierte en una transferencia de recursos reales.
*Conclusión: Disciplina fiscal o asfixia bancaria*
Sin embargo, ninguna reforma bancaria será exitosa si no se aborda el problema de fondo que señala el _Public Choice_: el incentivo de los políticos para monetizar el déficit.
Mientras el Banco Central actúe como el financista de última instancia del gasto público, el encaje seguirá siendo necesario como un mal menor para frenar la inflación.
La reactivación del crédito en Venezuela requiere, por tanto, una doble vía: disciplina fiscal absoluta para dejar de emitir moneda sin respaldo y una reforma financiera que privilegie el ahorro de largo plazo sobre la liquidez transaccional. Solo así pasaremos de una economía de supervivencia a una economía de formación de capital y crecimiento genuino.
Déjanos saber tu opinión en los comentarios más abajo y no olvides suscribirte para recibir más contenido sobre noticias
FUENTE: >>Econ. Jose Gregorio Santeliz C
Si quieres recibir en tu celular esta y otras noticias de Venezuela y el mundo, descarga Telegram, ingresa al link Https://t.me/NoticiaSigatokaVenezuela.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR EMITIR TU OPINIÓN
Todos los contenidos publicados en este sitio web son propiedad de sus respectivos autores. Al utilizar este sitio web afirmas tu aceptación sobre las Condiciones de uso, la Política de privacidad, uso de cookies y el Deslinde de responsabilidades legales.