Todo enfoque que se precie del estudio del significado e implicaciones del término “poder”, finaliza reconociéndose como un concepto complejo. Aunque la complejidad que envuelve al concepto de “poder”, se pasea por ámbitos del conocimiento relacionados con disciplinas tan indagadoras como la política, la sociología, la psicología y la filosofía, particularmente. No obstante, existen otros ámbitos de investigación que buscan examinar sus implicaciones. Por ejemplo, aquellos que trabajan la gerencia, la organización y el liderazgo, entre otros igualmente examinadores del alcance del “poder”.
Por la brevedad que exige el periodismo de opinión, esta disertación buscará enfocar el problema del poder como conspiración, en la perspectiva de la filosofía. Por cuanto su acepción más significativa, la consideró Marx a profundidad, en su obra El Capital. El anašlisis marxista, da cuenta de la capacidad del concepto de poder manejado el cual con el auxilio de la hermenéutica trabajada, visibiliza las razones del poder para afectar libertades. Especialmente, las relacionadas con los medios de producción.
Asimismo, el análisis de Max Weber, en su obra Economía y Sociedad, induce al estudio del poder como conspiración, toda vez que al indagar los tipos de autoridad que, a su juicio demandan mayor atención, hace a Weber adentrarse en el estudio de la relación que se plantea entre poder y legitimidad. Un tema cuyo abordaje justifica examinar al poder como conspiración. Por supuesto, con base en implicaciones filosóficas contemporáneas que revelan el problema que esconde bajo toda confrontación política. Ello aviva a calificar al poder como maquinación, conjuración o conspiración.
Razones del problema
No ha sido secreto alguno que el poder (convencional), proviene de la política. Justamente, es lo que hace interesante considerar hasta dónde adquiere sentido y razón admitir que el poder, entendido como recurso político, económico, social y cultural, valiéndose de las coyunturas, le resulta fácil actuar como causa de conspiración.
Pero ¿por qué de “conspiración”? ¿Y casi nunca, de “fidelidad”? Precisamente, por la intromisión de la política. Sobre todo, cuando el ejercicio de la política ocurre bajo la opacidad que acompaña toda circunstancia de condicionada y ventajosa perspectiva.
En la perspectiva filosófica, hablar del poder como conspiración, incita a inducir el problema que refiere que, en medio de toda situación de desigualdad, se detecta el poder como recurso de manipulación. Incluso de violencia, dada la relación asimétrica que define la situación de dominación presente. Particularmente, como caracterización del problema de confabulación que aviva el ejercicio político en los predios de la realidad conflictiva que -generalmente- se produce.
Obvias complicaciones
Tan crítica situación, evidencia la condición de “dualidad” que se da cuando es advertido el problema suscitado al reconocer la brecha cierta que se da entre el poder con pretensiones de dominio (poder autocrático) y el poder con intención de empoderamiento. Es decir, con capacidad para desarrollar la autonomía necesaria dirigida a coadyuvar en la transformación política, social y económica en el contexto institucional.
Vale esta alusión, para situar al lector en la comprensión del concepto de poder. Más, cuando dicho término ha sido bastante manido por la jerga filosófica, política, social, cultural, administrativa y económica. Especialmente, por cuanto su noción y sentido se han transfigurado tanto, que “poder” se volvió un concepto polifónico. Por ejemplo, el concepto que admite el diccionario de la RAE, (2001) lo presenta como “dominio, imperio, facultad y jurisdicción que alguien tiene para mandar o ejecutar algo”. Mientras que la teoría política, en atención a lo que explica el Diccionario de Política, por Bobbio, Matteucci y Pasquino (1993), lo designa como “(…) la capacidad o posibilidad de obrar para determinar la conducta del hombre”.
Primeras inferencias
Así se tiene que no habría “poder”, si no hay otro (ser humano u organización) que resulte “supuestamente” convencido a comportarse según las indicaciones (necias o razonadas) de quien ordena. Y justamente, en medio de tan asimétricarelación, se incurre en permitir una situación de desigualdad, la cual -casi siempre- es vista como confabulación. Acá pudiera replicarse la frase que convino el crítico de literatura y reconocido novelista inglés, George Orwell en su novela Rebelión en la granja (1945): “el poder no es un medio, sino un fin en si mismo”.
No hay duda de que el poder está asociado con potestad, prepotencia, mando, dominio. Pero sobre todo, con superioridad, razón por la cual hace a su ejercicio esencialmente amoral.
Aún así, la gente se desvive por obtenerlo, detentarlo y ostentarlo. Dicha situación hace ver que cuando no se tiene el poder necesario para el manejo y dominio de las circunstancias, no solamente provoca impotencia en la persona. De igual modo, incita debilidad y hace que el individuo se sienta consternado. Incluso, degradado y aniquilado.
Es una controversia seria, un conflicto grave, dado el carácter de rivalidad que el poder adquiere cuando finalmente adopta un comportamiento permanentemente desigual contra el otro o individuo débil. A decir de la epistemología, el poder se convierte en un ruin juego en el que se enfrentan roles sociales y razones políticas. Tal confrontación termina en la determinación que asuma quien juegue mejor. Bien, por ser más decidido, más pícaro, más estratega o más desvergonzado.
Al cierre
Para hacer más expedito el cierre de esta disertación, vale terminar redefiniendo -de modo sencillo- el poder como la capacidad o facultad para realizar algo respecto a otro. Aunque el problema seguirá siendo cómo resolver, dónde, cuándo y para qué hacerlo. Pues es natural pensar que el resultado de la acción calculada, sólo beneficiará al “mejor preparado en estrategia, disposición y fuerza”.
De manera que, al referir la anterior consideración, condicionada -naturalmente-por las circunstancias, podrá concluirse la determinística frase que inspiró el anterior contenido. O sea, no habrá duda en asentir, que indistintamente de la situación donde el poder se maneja a instancias de las necesidades e intereses -casi siempre oscurecidas-, se tendrá el poder como conspiración.
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FUENTE: >>https://www.analitica.com/opinion/el-poder-como-conspiracion/
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