Por: Aderci Parra
Venezuela clama por una ruptura definitiva con la tiranía encarnada en Delcy Rodríguez y el régimen que usurpa Miraflores.
Esta transformación debe erigirse sobre el liderazgo ético e ineludible de María Corina Machado, respaldado por la confluencia de todos los factores políticos que hemos forjado en trincheras comunes, culminando en un proceso electoral de absoluta transparencia que restaure la soberanía popular, no es un mero relevo: es la refundación de la República mediante el sufragio libre y verificable.
El país se alza en movilización inexorable, demandando la concreción inmediata de la transición.
Las tres fases delineadas por la administración Trump deben colimarse en la erradicación total del poder de Delcy Rodríguez, materializándose en elecciones nacionales que infundan estabilidad política, económica y social.
Esta es la hoja de ruta pragmática: convocar comicios supervisados internacionalmente para reconstruir las instituciones democráticas, desmantelar la corrupción sistémica y reactivar la economía mediante incentivos a la inversión privada, la protección de la propiedad y la reinserción en mercados globales.
Contrarrestar el dilatorio del "rodrigato", apoyado en sus ventajas narcoestatales, exige un pacto nacional que active el respaldo logístico, financiero y militar de Estados Unidos, con confianza absoluta en la dirigencia opositora alineada tras Machado.
Solo así se acelera el fin del interinato ilegítimo y se impone un cronograma electoral inapelable antes de 2027.
Urge extirpar los rezagos del madurismo: la usurpación de Delcy Rodríguez viola el artículo 233 de la Constitución, que exige la vacancia inmediata por incumplimiento.
Venezuela debe retornar al orden constitucional restaurando la separación de poderes con un Tribunal Supremo independiente y una Asamblea Nacional legítima, la subordinación estrictamente civil del mando militar, el pleno ejercicio de libertades fundamentales, el derecho inviolable a la propiedad, y garantías de seguridad personal y jurídica.
En el plano pragmático, esto implica: (1) una auditoría integral de PDVSA para transparentar ingresos y atraer inversión extranjera; (2) reformas fiscales que eliminen controles cambiarios y promuevan la dolarización formal; (3) un plan de seguridad fronteriza en Apure y otras regiones críticas, integrando inteligencia aliada; y (4) programas de repatriación masiva con incentivos laborales para revertir la diáspora.
Bajo el pacto de gobernabilidad de unidad nacional, liderado presidencialmente por María Corina Machado, convergerán ideas visionarias, proyectos estructurales y talentos competentes para orquestar una transición de salvación digna. Este pacto no es abstracto: es un contrato vinculante que priorice la justicia transicional, juzgando crímenes de lesa humanidad ante la CPI, la descentralización federal efectiva y la integración geopolítica con democracias del hemisferio.
El mundo político-económico, en su visión democrática, avalará sin reservas este pacto, que trasciende los 27 años de devastación del "socialismo del siglo XXI", una catástrofe humanitaria irrogada para siempre.
Hoy, unidos tras el gran proyecto de María Corina Machado, forjamos la reconquista de la soberanía, la democracia y la libertad, con resultados tangibles: estabilidad en 24 meses, crecimiento del PIB por encima del 5% anual y el retorno de millones de venezolanos, esta es nuestra hora irrevocable.
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FUENTE: >>Aderci Parra
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