Tampoco sé si creía en algo más.
No sé qué tanta ilusión tenía, ni sé qué esperaba de la vida y de las personas, porque nunca me lo cuestionaba, creo que la vida de los niños es así.
Recuerdo no haber necesitado mucho para que la vida me pareciera increíblemente mágica.
No recuerdo cuándo dejé de hacer cartas o cuándo dejé de colocar una bota en el árbol para que apareciera llena.
Sólo sé que el recuerdo de todo eso, me endulza la vida.
Era una época en la que los sueños se cumplían y que la gente podía tener momentos felices.

