En aquel Coro capital de Falcón de los años 50, donde estudiamos algunos años de bachillerato, la admiración por los hombres arrechos era lo que imperaba y los duelos a peinillazos eran frecuentes
Casi todos llevábamos un puñal escondido y listos para usarlo cuando fuera necesario
En ese ambiente de hombres recios se hizo popular una burla en contra del los cobardes al decirles que le sobaron el culito
Traemos esto a Meses por cuánto a nuestros dos hombres que simulan ser duros como Diosdado y Maduro vino un gringo a darles órdenes y tuvieron que liberar a unos cuantos norteamericanos que tenían secuestrados de un día para otro
Parece que les sobaron el culito y como buenos cobardes ni pío dijeron.



















