Pregúntate:
*¿A quién beneficia que tú seas un fanático?*
A los políticos, a las religiones, en otras palabras; a todo aquel que intenta controlar tu vida.
hora pregúntate:
*¿SOY UN CIUDADANO O UN FANÁTICO?*
El político parásito necesita al fanático para justificar su condición de corrupto.
El político parásito odia al ciudadano, porque éste exige resultados, supervisa la gestión sin hacer excepción de persona o el color político.
El ciudadano no es un fanático de nadie, respalda las ideas y los planes que producen los resultados



















