Por supuesto, que existe.
Es el nuevo venezolano que ya no te saluda y te mira la cara sin antes haber mirado lo que llevas en la bolsa, el venezolano que en vez de preguntarte como está tu familia, el trabajo o tu salud, te pregunta: ¿dónde compraste esto o aquello?, el venezolano que amanece preocupado pensando cuando irán a vender la fulana bolsa de comida y cuanto le costara, el venezolano que tiembla de miedo cada vez que se le acerca una moto porque piensa que lo van atracar y por último, el más raro de todos, el que se postra a la puerta de un supermecado esperando a que llegue un camión con una supuesta mercancía, que no saben si llegará, y hacen que uno se pregunte:
¿Por qué diablo están haciendo cola?.
Si hay algo que se le puede reconocer a esta revolución, es que fue capaz de crear un "hombre nuevo".
La revolución resulto ser una especie de laboratorio de especímenes muy originales, pues, ningún otro gobierno en el mundo había logrado hasta ahora crear un bicho tan raro, parecido o semejante, a lo que hoy es: "El nuevo hombre" Venezolano.
El “Dios-Chávez” siempre tuvo una vocación adánica inconfundible, fue capaz de borrar la historia y comenzarla de nuevo. Y si pudo comenzar de nuevo, ¿por qué no podía comenzar con un nuevo tipo de ser humano? Lo que nunca aclaró, fue si este nuevo ser humano sería mejor o peor que el anterior.
Por otra parte, La nueva sociedad tiene características muy interesantes. Por lo pronto, digamos que es deicida, es decir, quiere acabar con su creador, o mejor dicho, con el hijo unigénito, el ungido de su creador (El Burrito Colombiano). Además de todo eso, también resulto ser devota del “Dios-Dólar”, pues no hay revolucionario que rechace un fajo de dólares por un saco de billetes de 100 Bs. La nueva sociedad es también aventurera, todos quieren irse, todos desean estar en cualquier otra parte que no sea Venezuela; donde puedan comprar papel sanitario y pasta de dientes sin hacer cola.
A pesar de las características que ha impreso la revolución en el hombre nuevo, el nuevo espécimen criado en la revolución no es del todo distinto, sus impulsos naturales siguen siendo mismos. La revolución habrá destruido a la sociedad, robándole sus sueños, quitándole la ilusión de la vida, sumiéndolas en el nihilismo, pero nunca habrá logrado cambiar la naturaleza humana. El nuevo hombre venezolano a lo igual que anterior, necesita comer, dormir, estar tranquilo, quiere sentirse seguro de tener asistencia médica cuando la necesite, que sus hijos vayan a la escuela y que tengan oportunidades de trabajo en el futuro, etc....
Por su lado, la revolución exige la práctica del masoquismo: El hombre nuevo tiene que gozar con su tragedia, y mientras más personal sea, más excitante debe ser todavía. En la revolución, la satisfacción es obligatoria, la felicidad es un decreto, hasta tiene su propio ministerio. De modo, que si usted pierde un familiar por causa de la delicuencia, o ve a su negocio arruinarse por falta de materia prima, no tiene por qué molestarse ante la justa causa revolucionaria que lo llevo a la ruina y acabo con el esfuerzo de muchos años de trabajo, tampoco debe lamentarse por la pérdida un ser querido, usted tiene que ser feliz, de lo contrario, usted será acusado de cometer el más grave de todos los crímenes lesa revolución, "Traición a la Patria”.
Como pueden ver, el éxito del socialismo esta en destrozar un país entero y volverlo cenizas, por no decir otra cosa, y de ese modo, volver a comenzar de nuevo como lo exige su ideología. Esto le permite al "camarada revolucionario", expresar sus más profundos resentimientos, rencores raciales y sociales; y cualquier otra forma de frustración que le dicte su conducta a la hora de pontificar en política.
En ese sentido, y dadas las condiciones que anteceden al Chavista Bolivariano, es más que evidente, que el jamás entenderá, que no es el Estado sino los particulares los que generan riqueza; que la riqueza de un país se ha hecho o se puede hacer mediante el ahorro, el esfuerzo, a través de las inversiones nacionales y extranjeras, creando y desarrollando empresas en el marco de una economía de mercado; que los monopolios públicos y privados son fuentes de abusos , que las excesivas regulaciones, los controles de cambios, de importación y exportación, las barreras arancelarias y los subsidios, son los generadores de una casta parasitaria de privilegiados (Los Enchufados) y por supuesto, de corrupción.
"La Gocha Anticomunista".
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