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domingo, noviembre 20, 2016

Simpatía por el diablo Por: Cnel (GN) Antonio Semprun


Hace algunos años antes de que la desgracia ocasionada por un pequeño grupo de delincuentes mostrara los estragos que hoy vivimos, los venezolanos decíamos “Venezuela no es Cuba y los venezolanos no somos como los cubanos”,  fuimos pitonisos de nuestro futuro, acertamos, hoy Venezuela  irónicamente es más pobre que Cuba y los venezolanos en los últimos diecisiete años vivimos una tragedia más grande que la que han vivido los cubanos durante cincuenta y seis años de dictadura.


Este turbulento panorama hizo que Venezuela habite el mundo, en cada país que lo conforma se encuentra un venezolano que ha tenido que huir de ella por diferentes razones, en esa huida dejaron sus familias y sus tesoros, pero no dejaron ni su amor ni su interés por el país más hermoso del  mundo al que sueñan regresar, la partida obligada no los convierte en titanes del teclado, ni en empantuflados que escriben desde la “comodidad de sus casas”, quienes así lo expresan no conocen la dureza del exilio, desde donde pueden luchan con lo que disponen para terminar con la pesadilla que hoy vivimos, en los logros obtenidos el esfuerzo hecho desde el exterior ha aportado una cuota importante.


La distancia no puso una venda en los ojos de quienes estamos afuera, desde la barrera se ven mejor los toros,  por eso la critica siempre es constructiva y no nos deja mentir cuando decimos que el
“arduo” trabajo de la otrora Coordinadora Democrática hoy trasformada en MUD, ha sido tan efectivo que niños y ancianos venezolanos están muriendo de hambre, que las cárceles se llenan cada día más de presos políticos, que las morgues son los únicos lugares del país donde no hay desabastecimiento por el contrario se acaparan cadáveres que explotan porque no hay formol, ni electricidad para conservarlos en las cavas.


La dictadura en su temor por perder el poder que le brinda impunidad no solo ha pagado  mercenarios que se movilizan en motos armados hasta los dientes azotando y atemorizando al pueblo venezolano, también negocia con mercenarios que visten  lujos trajes  que tienen como premisa que se debe estar bien con Dios y con el diablo, y que los venezolanos pueden seguir esperando.

En Venezuela hemos llegado al llegadero,  desde el cristal que la miremos hay muerte, miseria, escasez, hambre, humillación, e irrespeto en todas sus formas, estamos viviendo en un país donde los que se fueron para siempre con la tristeza de no haber podido ver de nuevo la libertad tienen que hacer su ultima cola en las funerarias que no se dan abasto para velar tanto difunto, lo que habla con crudeza del índice de muertes en las que el actor intelectual y material es la dictadura de Nicolás Maduro y su cortejo.

Es hora de que entendamos la naturaleza del juego que desde hace años se ha venido dando entre caimanes del mismo caño para no seguir  creyendo en quienes gritan y amenazan en vano, quitémonos las gríngolas, volvamos a levantarnos, la victoria dependerá de que tengamos muchos consejeros y de que trabajemos unidos, a esta altura del partido nos quedan dos caminos, seguir esperando que el “infatigable trabajo de la MUD” de frutos muy a pesar de que no se le piden “peras al olmo”, o reaccionamos para evitar ser comida para ratas, a buen entendedor pocas palabras, y en caso de que las pocas palabras no sean suficientes, entonces, LA CALLE ES LA SALIDA, hay que demostrarle a quienes sienten simpatía por el diablo, que la libertad se logra "a Dios rogando y con el mazo dando".

Cnel (GN) Antonio Semprun
@antoniosemprun

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