La radiografía de la crisis es sencilla: el gobierno no sirve y es autoritario. Que si es por culpa de Chávez, que si son brutos, o que si es con premeditación y alevosía es un asunto de enfoques, pero lo que si es cierto desde la perspectiva de los que viven de su trabajo o están excluidos del sistema, es que este gobierno fracasó porque hoy el pueblo sufre más que ayer. Si a esto le sumamos una conducción política opositora menos capaz que el gobierno, entonces tenemos presente una profunda ausencia de liderazgos para resolver los problemas de la gente.
Si esta radiografía es así, entonces las acciones deben ser en consecuencia.
- El autoritarismo no se confronta con flores, pero tampoco con balas, sino con inteligencia.
- El desprendimiento de intereses grupales o personales debe ser la base fundamental de cualquier
acción táctica, y actuar en nombre de la gente, sin colores, sin siglas, con objetivos comunes, que aunque sean pocos sean claros.
- La organización es imprescindible, deponer las banderas temporalmente en nombre de un objetivo superior.
- Debe movilizarse de manera certera, con objetivos claros.
- La presión debe ser en torno a más democracia, nunca a menos y el restablecimiento del Estado de Derecho.
- El objetivo debe ser la reacción de las instituciones que queden, siempre habrá gente dispuesta a rectificar, y hacia ellos debe efectuarse el llamado.
- Todo debe ser público, sin negociaciones debajo de la mesa.
- Debe ser la gente quien conduzca, pero con orientación política clara de quienes tienen la capacidad y la vocería para generar credibilidad.
- Se debe ser constante y permanente.
- Todo con y por el pueblo, nada sin ellos ni a sus espaldas.
El siguiente paso es permitir democráticamente que el pueblo decida el nuevo proyecto.
Las crisis son extraordinarias oportunidades, pero el caos es el cultivo de una dictadura. Los tiempos sociales generalmente son tan acelerados, que los tiempos políticos no los pueden alcanzar, pero lo seguro es que será inevitable una nivelación temporal para poder garantizar evitar el caos y aprovechar la crisis en favor de las mayorías. El resto es poder acompasar los tiempos y articular las fuerzas antes de que llegue el caos, y lamento decir que los tiempos son muy breves ya que el desbordamiento está en camino.
La respuesta es política y social en un primer orden, cualquier otra propuesta económica hoy, caería en el vacío de los intereses mafiosos del madurismo que ya no tiene ni vergüenza.
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