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viernes, diciembre 02, 2016

El síndrome de "Esto es el Colmo" y el diálogo apaciguador

El Síndrome de Estocolmo fue incorporado a la literatura científica a raíz del asalto a un Banco, con toma de rehenes, que tuvo lugar en aquella ciudad en 1973. Durante el proceso judicial que siguió al asalto los rehenes se opusieron a testificar en contra de los acusados, alegando haber estado más temerosos de la policía que de los asaltantes. Muchos otros ejemplos, aún más dramáticos, siguieron a este asalto, los cuales revelaban la curiosa relación emocional que se establece entre bandidos y rehenes. 

Recuerdan a Patty Hearst? 
Lo que tenemos hoy en Venezuela es algo que tiene cierto parecido con aquello. En este país, las víctimas del régimen que ha manejado el poder durante los últimos 17 años, no cesan de repetir: “esto es el colmo”, cada vez que el régimen les quita la luz, el agua, el dinero, la comida, las medicinas, la libertad, la posibilidad de viajar y el derecho a votar. Exclaman “esto es el colmo” cuando ven que Rafael Ramírez malgastó o permitió que se robaran $11000 millones de dinero nuestro cuando estaba en PDVSA, o cuando ven cómo los “revolucionarios” dan rumbosas fiestas donde canta Oscar De León y corre la champaña, mientras todos los venezolanos, tanto los seguidores del chavismo
como las mayorías que no lo son, pasan hambre y tienen necesidades insatisfechas. 

“Esto es el colmo” dicen, cuando ven que el inepto y rastrero Nicolás Maduro se va a La Habana a pedirle instrucciones a Raúl o a enterrar a Fidel , o cuando el traidor Padrino López reafirma la lealtad de la Fuerza Armada al payaso en violación de la Constitución. “Esto es el colmo”, exclaman, cuando ven que los sobrinos narcotraficantes de Cilia Flores portaban pasaportes diplomáticos y viajaban en jets privados, mientras los venezolanos no tienen pasaporte y no pueden viajar, aunque sea en clase turista. 

Sin embargo, en relación con este síndrome de “esto es el colmo” funciona hoy un mecanismo adormecedor y apaciguador que nos llega desde Ecuador (UNASUR), Washington (Departamento de Estado) y Roma (Vaticano) , el cual recomienda a los que exhiben el síndrome a "no perder la esperanza”. Les dicen: “Olviden las marchas, cuidado con el derramamiento de sangre, siéntense a dialogar con el régimen, como seres civilizados”.

Ha sido difícil negarse a ese llamado de la razón, de la fe y de la civilización, sin lucir intransigentes. Por ello, ha sido acogido por importantes líderes de nuestra oposición: Borges, Rosales, Falcón, entre otros, quienes ven en una negociación con el régimen la posibilidad de llegar eventualmente al poder en el país, una vez que el régimen haya implosionado, como en efecto parece estar ocurriendo. 

El “pequeño problema” con esa implosión es que se está tomando su tiempo, mientras el régimen roba, destruye, abusa, aprisiona, exilia, confisca y se burla. Por ello, el diálogo, en el cual están involucrados algunos de estos líderes y unos “facilitadores” insensibles al sufrimiento de la población, ha venido a ser una farsa que está costando más vidas y más sufrimiento . 

Venezuela es un estado fallido bajo un régimen forajido con el cual no debería haber diálogo posible. Si ello no es reconocido por la oposición, si se insiste en un diálogo inmoral, los potenciales aliados internacionales de la oposición se quedarán sin incentivos para ayudar. Venezuela está perdiendo su última oportunidad de redención moral sentada en una mesa de negociación con el régimen forajido

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