1. Introducción
El Tribunal Supremo de Injusticia acaba de juramentar a un CNE ilegítimo. ¿Qué hacer ante este gran despropósito del desgobierno en alianza con la crema y nata de la corrupción opositora? Aquí reafirmamos nuestra propuesta de un plebiscito tipo 16J como nuestra mejor opción, que es enteramente posible si usamos un CNE legítimo nombrado por la AN.
De entrada, consideramos que, a pesar de lo que demasiada gente cree, la acción del desgobierno es muy positiva para nosotros. Primero, porque es una acción desesperada de un jugador acorralado, un auto-gol del desgobierno: ya no hay excusa posible de legitimidad en el entorno internacional, desarma a los flautistas de Hamelín internos (los analistas que abogan siempre por las elecciones, la cohabitación) y producirá una abstención que batirá todos los records de la historia. Segundo, porque va a generar una reacción en contra en la que salimos ganando, cualquiera que sea el escenario en que se juegue y nuestra táctica respectiva: permite un par de goles de nuestro lado. Hay que activarnos para aprovechar la ocasión, y aquí hablamos con algún detalle del asunto.
En particular, la reacción en contra se va a producir porque esta movida del desgobierno hay que interpretarla como un último intento de convertir a Venezuela, ya sin tapujos, en una “democracia delincuencial”, una “democracia tipo Cuba” empeorada, en que hay elecciones y no cambia nada. Un “safe heaven” (un paraíso) para las mafias delincuenciales de la droga, el terrorismo, la guerrilla, la subversión de occidente. Naturalmente ni EEUU, ni la gran mayoría de los venezolanos, incluyendo a los militares patriotas, y los partidos políticos que quieren el país y han sido maltratados adicionalmente con esto, no vamos a aceptar eso. Y no es cuestión de querer. Es cuestión de poder. Y para eso nos estamos organizando, y por eso la propuesta, aprovechando la debilidad del desgobierno, y el inmenso potencial a nuestro favor producido por un tiro por la culata que producirá esta jugada hacia adelante de la rata acorralada y desesperada. Esa esa es la perspectiva correcta.
El hecho se enmarca en nuestro análisis más reciente:
https://www.movimientolibertadores.com/doc/AfianzarlarutadelcorajeVF.pdf
La salida óptima, tanto para nosotros los del coraje, que representamos el sentir de la gran mayoría de los venezolanos, como para Juan Guaidó, es una elección tipo 16J, con un CNE nombrado por la AN que garantice las condiciones mínimas de amplitud y democracia, sabiendo que no podemos aspirar a la perfección, en particular con el padrón electoral, y con los recursos del CNE gatopardiano. Sería una elección manual, con veeduría y apoyo político internacional, como la Consulta del 16J.
De hecho, las elecciones que proponemos también pueden verse como unas “primarias” de la oposición. Por un lado, es una elección legítima en lo jurídico, pues viene de las instituciones legítimamente establecidas, en el país, e internacionalmente. Segundo, que el resultado genera una nueva representación política popular, con legitimidad de origen, adicional a la jurídico-institucional. Tercero, que permite al pueblo venezolano insurgir como un jugador determinante para designar líderes políticos que realmente representen sus intereses y su voluntad en la lucha contra el desgobierno.
De hecho, sabemos el gran descontento que hay entre la población sobre el papel que ha jugado la actual AN desde su elección, cuando ganamos las dos terceras partes del parlamento frente al desgobierno. Y la división en la dirigencia opositora sobre si cohabitar o jugar coraje. La corrupción rampante se ha manifestado a tal grado en una parte importante de la dirigencia opositora, que la gente sabe que no la representa como contendiente y/o interlocutor válido cuando confronta al enemigo principal: los caza-renta radicales representados por el desgobierno.
La ciudadanía, pues, quiere recuperar su derecho a designar sus representantes, y su voluntad sobre la estrategia a seguir frente al desgobierno. Si la oposición es democrática, no puede negar ese derecho fundamental al pueblo venezolano. El lapso de la AN se vence ahora. El pueblo quiere decidir su destino, y exige a los políticos una elección legítima para concretar su voluntad al respecto. Pero no con la elección írrita que está convocando el desgobierno, sino una legítima, convocada por el CNE legítimo nombrado por la AN, y por las fuerzas opositoras unidas ahora sí, enfrentando con esto el despropósito del desgobierno.
En lo que viene hablaremos con toda la candidez del mundo, pues estas cosas, aunque muestran nuestras verdaderas intenciones y nuestra estrategia frente al desgobierno y la oposición corrupta, también las saben esos enemigos; y a nuestro jefe, el pueblo venezolano, con demasiada frecuencia se deja de lado en estas consideraciones estratégicas, con informaciones que muchas veces la gente no conoce, y las decisiones respectivas. En guerra avisada no muere soldado. Y aquí vamos a avisar al soldado enemigo de nuestra estrategia, es cierto.
Pero no importa, repetimos, pues ellos ya saben lo que viene, y necesitamos alertar a nuestros propios “soldados” sobre lo mismo, para sacarlo de la exclusión, para que se prepare y se active para la batalla. Con esto decimos basta a los conciliábulos en la sombra, y buscamos “equilibrios de Nash”, en que incluso al enemigo le conviene jugar lo que está prescrito en el resultado, si nos organizamos bien y aprovechamos lo que ahora está planteado. Tanto a la oposición caza-renta, como al desgobierno. Porque no le queda otra salida, dado lo que vamos a jugar nosotros y prevemos que jugarán nuestros aliados.
Este anuncio público también motiva y emplaza a las demás fuerzas políticas del coraje para que pongamos de lado intereses subalternos, y nos unamos de una vez para aprovechar, en mutuo beneficio, las grandes oportunidades que se abren ahora ante nosotros, para así representar realmente la gran mayoría del pueblo venezolano, que es honesto y trabajador, que implora cambios que le permitan vivir y trabajar para forjar su destino económico y social, recuperando su país y reconstruyéndolo.
Con esta unidad tendremos un inmenso poder a nuestra disposición, la fuerza necesaria para no dejar otra salida a los enemigos que las jugadas esperadas de ellos en los equilibrios que estamos planteando. Por tanto, será un resultado robusto y previsible. Ese es nuestro aporte en este nuevo comunicado, para complementar el anterior.
2. Nuestro objetivo inmediato y el liderazgo que lo facilita
Es claro que el esfuerzo principal debemos hacerlo para la salida del desgobierno: el cese de la usurpación. A estas alturas la gran mayoría sabemos que estamos ante un conflicto de facto, más que de jure, y esa la salida tiene que ser por la fuerza, pues es la que el régimen ha escogido sin dejarnos otra opción. Como ciudadanos debemos tratar de convencer a los líderes políticos con capacidad de facilitación de la necesidad de apoyar dicha estrategia del coraje en todo sentido: el político, el diplomático y el logístico. Porque una acción de fuerza requiere fuerza: la militar. Nacional e internacional.
Nuestra propuesta es instrumental en ese sentido, de manera que quienes sabemos que se requiere una acción militar, y quienes sabemos que se requiere un liderazgo político que lo facilite, podemos y debemos converger en una misma estrategia con el mismo objetivo, como planteamos en el comunicado anterior para todos los del coraje cuando hablamos de la “fiesta de traje”, o potluck. Es lo que se plantea aquí analizando con algún cuidado el significado de esta convergencia.
La idea es que necesitamos contar con una dirigencia política que garantice el apoyo a ese objetivo. Para ponerlo en términos militares, un enemigo no nos va a favorecer en la guerra. Solo los aliados. Y lamentablemente la mayoría de los políticos “disponibles” han estado hasta ahora en el campo enemigo: del caza-rentismo con sus agentes, tanto en el desgobierno como en la oposición.
Es por eso que no podemos pedirle peras al olmo: no por casualidad la mayoría de los políticos opositores hasta ahora no han apoyado, más allá de las palabras, y eso solo algunos, la opción militar. Como hemos dicho, algunos lo han hecho, y debemos aumentar esa cantidad y su gestión práctica en ese sentido. Por ejemplo, el Movimiento Libertadores ha tratado de hablar con Juan Guaidó para lo mismo. Pero no ha sido posible a pesar de los grandes esfuerzos al respecto. Se sabe que en su momento hizo gestiones para apoyar la acción armada. Pero que fueron desbaratadas por la parte opositora que se perjudicaría de una salida de ese tipo, porque le conviene más la cohabitación con el sistema caza-renta.
La buena noticia es que, con lo que ha pasado, se presenta una tremenda oportunidad para que incluso políticos no confiables hasta ahora puedan consentir, por lo menos de manera oportunista, con un nuevo liderazgo y un desenlace como el deseado. Hablemos entonces de los incentivos que se han generado ahora, para poder predecir, no solo impulsar, lo que va a pasar y debe pasar.
3. Los hechos desencadenantes, interpretación y las oportunidades
En efecto, el TSJ ilegítimo acaba de juramentar un CNE gatopardiano, como lo habíamos previsto en el comunicado anterior. Con esto, señaliza a la oposición cohabitadora que se ha radicalizado a tal punto que no aceptará la propuesta de una Junta Gatopardiana tipo Elliott Abrams, en que tanto Maduro como Guaidó se hubieran puesto de lado, y se llegaba a un acuerdo paritario entre los corruptos de la cuarta y los corruptos de ella quinta.
No solo Maduro, ni Diosdado, El Aissami, etc, no quieren salir, sino que quieren la cabeza tanto de Guaidó, como de la oposición cohabitadora que no se pliegue completamente a sus términos de sometimiento: esclavitud domesticada, con elecciones tipo Cuba. Esa actitud soberbia del desgobierno es una radicalización que muestra que se siente envalentonado por su presunto triunfo sobre Gedeón: quiere mantenerse en la mina inacabable que significa el poder en Venezuela, con los inmensos recursos naturales con que cuenta, no importa que el pueblo se muera. En alianza con Cuba y con Irán, y apoyo subyacente de Rusia, China, y la guerrilla colombiana y Hezbolá. Han decidido retar a Estados Unidos y a nosotros los del coraje.
Este acto de soberbia los ha cegado a tal punto, que no se dan cuenta de que la reacción en contra será devastadora, en un contexto en que realmente están más débiles y acorralados que nunca, y que Gedeón, como explicamos antes, significó un gran avance, en neto, para nuestra causa.
Juan Guaidó, quien ha guabineado bastante, como lo sabemos, y es uno de los políticos “objetivo” de nuestra propuesta, ha tenido una reacción natural al rechazar tal radicalización. Y ha reafirmado que el CNE legítimo debe ser nombrado, como lo manda la Constitución, por la AN.
Sabemos que algunos políticos, como Ramos Allup y su partido, están jugando “gallo tapao” en todo esto, y quieren jugar a dos bandas. Pero el conflicto interno a la oposición habitadora, y al interior de sus partidos que se ha generado por la acción del desgobierno es real. La MUD-FA está en una disyuntiva, y se está dividiendo. Unos quieren ir a la sumisión total con el desgobierno (como Berenabé Gutiérrez y compañía, que se suman a la mesita). Otros quieren dar la pelea, y no les queda otro remedio que radicalizarse frente al desgobierno. En particular porque el desgobierno quiere hacer caída y mesa limpia, con las amenazas de robar las tarjetas electorales a los partidos de la MUD. Es la conveniente decantación de fuerzas, catalizada por el radicalismo delincuencial, de que hemos hablado en torno al principal juego: el de facto. Eso nos favorece, según describimos aquí.
Es de hacer notar que esa parte de la MUD-FA que se quiere radicalizar tienen que saber que si optan por confrontar al desgobierno, el único aliado interno en esas contienda alternativa son los del coraje, y el externo es EEUU. Y también tienen que saber que si hacen una alianza con los del coraje, nacional e internacionalmente, aunque saldrán mejor parados que si se someten totalmente al desgobierno, no pueden aspirar a un poder político que les permita ser los líderes de la oposición, como hasta ahora: deben pasar a ser seguidores, como lo explicamos abajo. Y está en su mejor interés asumir ese papel, como están las cosas, pensando que en un futuro quizá puedan retomar el liderazgo, pero con las reglas democráticas, en las que todos podrán aspirar a lograr la primacía.
La oposición hasta ahora cohabitadora, al negarse a reconocer al CNE ilegítimo, tratan de evadir el golpe del desprestigio ante el pueblo y la comunidad internacional en que hubieran incurrido en el caso de haber avalado abiertamente el entuerto mencionado. Por otro lado, muestran que es posible que puedan jugar un juego que conviene a los del coraje: hacer una elección paralela a la del CNE gatopardiano, sabiendo que no pueden aspirar a mayoría en el resultado. Por supuesto que saben que el desgobierno los trataría extremadamente mal si prorrogan su mandato. Con una AN “legítima” según el CNE ilegítimo, la atacarían a muerte, literalmente hablando. De manera que los incentivos son claros también por eso.
El nuevo liderazgo así electo, en que tendrían minoría y los del coraje mayoría, confrontaría unido al desgobierno en el juego de facto en que los han arrinconado. El desgobierno les ha dado un golpe fuerte. No les queda otro remedio que que asimilarlo lo mejor que puedan, y conformarse con lo que les toca en el nuevo escenario, pues no tienen la opción de seguir de líderes de la oposición, realmente.
Nombrar un CNE desde la AN, siempre y cuando sea verdaderamente amplio, y permita una elección transparente y democrática, sería coherente con el llamado que hicimos a Juan Guaidó para hacer una elección en Consulta tipo 16J, pues sería una elección paralela a la del CNE gatopardiano que el desgobierno llamaría una simple primaria, y no reconocería.
Lo ideal es que todos los rectores del CNE legítimo sean realmente independientes y preparados, como lo dice la Constitución. Pero incluso podemos admitir en ese CNE, en el peor de los casos, una relación paritaria entre cohabitadores y los del coraje. Lo que sí no podemos admitir ahí a ningún miembro del PSUV, por principio: ellos ya tienen su elección, con el CNE ilegítimo, y no hay razón política para admitirlos aquí.
El punto es que si va a haber una elección en que nos midamos los hasta ahora cohabitadores y nosotros los del coraje, es de esperarse que ellos aspiren a tener rectores en un CNE de la AN. No habría problema, y es cuesta arriba impedir eso, pues aquí sí se puede decir que los votos serían los que deciden lo que ocurre al final, que es lo que se quiere, aunque no hay que ser ingenuos, y hay que tener en cuenta que en este camino presuntamente legal y transparente, los corruptos son unos zorros en determinar el resultado también. Pero nosotros también jugamos, ¿no?.
Aunque lo que proponemos aquí implica ganar la guerra antes de desplegarse en batalla (Sun Tzu), la acción tiene sus incertidumbres, y sus esfuerzos adicionales. Así es como debemos estar planificando y previendo respuestas adecuadas con respuestas tácticas coherentes con la estrategia, incluyendo las cosas que decimos aquí: un plan estratégico del coraje que contingente y dinámico, con tácticas apropiadas. Por tanto, es imprescindible la alianza inmediata de los del coraje para encarar todas estas cosas de una vez.
4. Los tres jugadores y los tres juegos: la elección, la coordinación y la gallina
Ahora. ¿Nos preocupa que el desgobierno no la acataría, como no acató ele mandato del 16J? No importa. Eso es de prever, y no sería un retroceso, pues tampoco reconoce en la práctica ni a Juan Guaidó, ni a la AN, ni al TSJ legítimo. Lo importante es que sería un paso hacia adelante partiendo del estatus quo, pues una elección de este tipo sería propicia para que participemos la gran mayoría de los venezolanos. Los de aquí y los de la diáspora. Y se designaría un nuevo liderazgo político, en el que los del coraje, para como están las cosas, sacaríamos la gran mayoría de diputados: el pueblo, como jugador adicional en la contienda, haría la diferencia para contribuir a destrancar de manera determinante el juego vigente.
La idea es que con los cohabitadores juguemos el juego democrático, el de las elecciones. Y el pueblo, el jugador excluido hasta ahora, sea quien determine el resultado en la repartición de los cargos. Con el desgobierno, jugaríamos, coordinados, el juego de facto en que nos metió desde el robo del revocatorio: el del halcón y la gallina. Para este juego sumamos, con la elección nuestra, a los hasta ahora cohabitadores, al ser ahora “seguidores” de liderazgo del coraje, como resultado de la elección. Y, al darse el juego de confrontación (del halcón y la gallina), en el que logramos sumar al lado correcto a los hasta ahora cohabitadores, jugamos con mucha más fuerza frente al desgobierno y todas las huestes que lo apoyan, debilitados aún más de lo dicho en el comunicado anterior por el asunto de la detención de Alex Saab.
En relación al tema de la mayoría prevista en la elección propuesta, es la idea del equilibrio de Stackelberg: tanto los del coraje como los corruptos opositores del caza-rentismo moderado vamos al mismo juego electoral; los del coraje obtienen la mayor parte de la torta (pero no toda, claro), con el fin posterior de confrontar con más fuerza a los caza-renta radicales (que incluye a la mesita y los del doble juego de los corruptos moderados). Los hasta ahora cohabitadores obtendrían una menor cuota de diputados en el resultado, pero como vimos, están dispuestos a aceptarlo. La elección paralela, pues, nos fortalecería de entrada frente al enemigo común de facto tanto de los cohabitadores ahora en alianza, como los del coraje. Esto de la elección significaría un equilibrio de coordinación táctica, temporal, entre dos contendientes en relación al caza-rentismo como sistema.
Los del coraje obtendrían más poder a la hora de determinar la directiva de la nueva AN en Enero, y excluimos por completo al PSUV de nuestra elección, por diseño, como dijimos. De esa manera, pues, frente a los caza-renta radicales acopiamos una inmensa fuerza adicional para preparar su salida definitiva y completa: en ese juego, el de la gallina (y de la soga, en cierto sentido), sí que el que gana se lo lleva todo. Como debe ser (o casi todo, como hemos dicho en el análisis del diálogo de Oslo).
En resumen, hay tres jugadores principales, y tres juegos. Uno, los del coraje. Otro, los caza-renta moderados hasta ahora cohabitadores, empujados por el desgobierno a tomar en serio la ruta del coraje. Y el último, los caza-renta radicales, que agrupan al desgobierno y a la oposición sumisa. Al interior de los del coraje, se juega una alianza de largo plazo: una colusión. Entre los del coraje y los caza-renta moderados, se juega la competencia electoral.
Es bueno explicar que en este juego electoral se llega a un equilibrio de Stackelberg, llamado de líderes y seguidores, que lo que significa es en realidad un equilibrio de Nash aplicado a la competencia entre factores de poder, como opuesto a la colusión de esos factores. Muy importante recalcar que para que pueda haber equilibrio, todos los jugadores están dispuestos a jugar lo que les toca, dado que los otros juegan su parte. En particular, la oposición caza-renta hasta ahora cohabitadora, estaría dispuesta a obtener menor cuota en la AN resultante y pasar de líderes, como lo han sido hasta ahora, a seguidores, por lo descrito.
Vale la pena repetirlo, par concluir esta parte: esos dos jugadores, los del coraje y los caza-renta moderados que ahora quieren jugar coraje, unidos entre sí en ese juego de coordinación táctico (de corto plazo), se enfrentarían a los caza-renta radicales, que es la alianza del desgobierno y la banda de los siete, con los caza-renta opositores que han aceptado la sumisión: mesita, Bernabé Gutiérrez, etc. El juego que juegan entre sí esos dos contendientes es el del halcón y la gallina, un juego de facto impuesto por el desgobierno. Lo bueno de esto es que el que tiene más fuerza relativa en el juego del halcón y la gallina, se lleva todo el territorio: sacaríamos de cuajo al desgobierno, según la predicción que hacemos al respecto.
5. La alianza del coraje ya es imperativa
Como vemos, se trata de una coyuntura propicia, además de apelativa, para que nos unamos los del coraje con el fin de ir como un solo bloque en este proceso, incluso antes de que se realice, para elaborar estrategias juntos y actuar juntos. Por ejemplo, aunque una directiva dominada por diputados del coraje puede designar a una Junta Patriótica del Coraje, la sociedad civil independiente, representando el sentir de la gran mayoría del pueblo venezolano, preferirá, por supuesto, que la Junta de Transición la elija directamente la ciudadanía.
Por eso debemos solicitar que en la votación tipo 16J que estamos estar empujando juntos, se elija de una vez una Junta de Transición. Y los candidatos nuestros, de los del coraje, deben ser comunes, idealmente, pues en la unión está la fuerza. Y ahí sí es previsible que los candidatos de la oposición corrupta del caza-rentismo moderado, antes cohabitadores, no llegarían a ser parte de la Junta de Transición de cinco miembros: el que gana se lo lleva todo en esta elección, que en esto se asemeja, como debe ser, a la presidencial.
Una Junta del Coraje así electa sí que actuaría correctamente, por supuesto, y solicitaría la ayuda militar externa sin titubeos. Apoyaría logísticamente, políticamente, jurídicamente y diplomáticamente a los militares patriotas, como no se ha logrado hasta ahora. De hecho, la elección misma sería un detonante para la acción de facto definitiva frente al desgobierno, como lo hemos dicho.
Algo importante de hacer notar es que la alianza de los del coraje supone jugadores egoístas entre quienes la conforman: ahí hay actores con distinta ideología, por ejemplo de derecha, centro e izquierda, y se sabe que la van a perseguir a lo largo del camino, como en el Pacto de Punto Fijo. Pero deben tener cierto grado de visión ínter-temporal: no pueden ser demasiado miopes, sino que deben valorar el futuro suficientemente, para no caer en el dilema del prisionero, que les impide cooperar con los demás miembros de la alianza. En otras palabras: los aliados persiguen sus propios intereses al llegar al acuerdo. Pero esos intereses deben incluir el futuro de manera importantes en sus preferencias egoístas.
6. Los incentivos de Juan Guaidó, un jugador importante
Recalquemos que Juan Guaidó es un líder político que podemos, y debemos, traer para este lado, el del coraje, con la táctica facilitadora de la elección tipo 16J. Está en una posición clave que ayudaría enormemente en lo político institucional y lo diplomático, pero solo hasta enero, muy probablemente. Y tiene, especialmente en esta nueva coyuntura, incentivos claros para ponerse del lado correcto de la soga.
En ese sentido de los incentivos, hay la ventaja, para impulsar esta propuesta, de que Juan Guaidó estaría en una disyuntiva en que la elección propuesta sería una muy buena opción para él, pues así saldría con la frente en alto de cara a su futuro como joven político con mucho potencial, de la situación en la que está metido en este momento, luego de la gran baja de popularidad que ha experimentado, y de los ataques arteros que le están proviniendo hasta del G4. Sería recordado como el líder que facilitó las cosas para un detonante definitivo para la salida del régimen de Maduro. Su período está por cumplirse, como diputado, y como presidente interino. Sería cuesta arriba justificar su continuación como tal. Tanto frente a los demás aspirantes del G4, si se prorroga la AN, como frente al país y la comunidad internacional.
La alternativa disponible para los cohabitadores, en vez de la elección, en efecto, es decretar la permanencia de la AN por un año más. Ramos Allup ya adelantó que la reacción de la AN ante el entuerto del Tribunal Supremo de Injusticia puede ser esa. Pero una opción de este tipo no favorecería a Juan Guadió por lo dicho.
Esta opción podría ser conveniente para él solo si piensa invocar él mismo, antes de que su período caduque, el principio de necessitas, y pedir ayuda militar externa, usando el artículo 187.11. Aunque el G4 no se lo pondría fácil a Guaidó, creemos que eso podría ser perfectamente posible como escenario alternativo, con el antecedente de su juramentación el 23E. Esto se conecta con lo que hemos dicho de la participación de Donald Trump y sus intereses políticos internos en EEUU, y la geopolítica: le llamaría el botón a Guaidó a la hora de las chiquitas. Esta opción también le permitiría a Juan Guaidó salir con la frente en alto de esta crisis.
La mejor opción para los del coraje, que representan en teoría a la mayoría del pueblo venezolano, es la de la elección para elegir un nuevo liderazgo, por todo lo dicho. En particular porque se incorpora el pueblo en la lucha política de manera determinante. En un acto constituyente originario que daría conclusión a lo que se comenzó el 16J y no se ejecutó por fallas en el liderazgo político. Vemos este escenario con buenas probabilidades. Y depende mucho de que nos organicemos los del coraje cuanto antes, y nos activemos para impulsar esa opción.
En pro de esta opción está también el hecho de que una ayuda militar norteamericana es mucho más probable si aquí hay una oposición organizada, unida y representativa, como la que resultaría de dicha elección, que una dividida y sin rumbo, como lo está en este momento, a merced del desgobierno. Como dijimos, no es cuestión de pedir la pizza y ya: es una “fiesta de traje”, o potluck, en que cada participante tiene que aportar algo para los demás. EEUU tiene experiencias negativas cuando se pone a un tirano y el gobierno posterior no tiene éxito, porque internamente no hay la contrapartida adecuada y preparada. Creemos que Juan Guaidó y el G4 van a tomar eso en cuenta a la hora de una decisión: les conviene más la opción correcta, aunque la otra esté disponible. Y convine más al país. Se alinean así los intereses de los políticos, y del pueblo venezolano. Gracias, de nuevo, a la soberbia del desgobierno.
Una última nota antes de resumir y concluir, sobre el tema de la seguridad del evento. Recordemos que esta movida del desgobierno es un intento ya clarísimo de convertir a Venezuela, ya sin tapujos, en una “democracia tipo Cuba”, en que hay elecciones y no cambia nada. Es un reto a Estados Unidos, y los que no querremos eso en nuestro país. Ni la sociedad civil, ni los militares patriotas, ni los partidos consecuentes, sean del coraje o no. Convertir a Venezuela en un “safe heaven” (un paraíso) para las mafias delincuenciales de la droga, el terrorismo, la guerrilla, la subversión de occidente, no es aceptable, sencillamente, para EEUU ni para nosotros. Por tanto, las elecciones que planteamos debe ser el resultado de un acuerdo político-militar que incluya Estados Unidos. Así como ese país estuvo pendiente de las elecciones parlamentarias del 6D en el 2015 y le exigió a Maduro y Padrino acatar, y así como no se permite al desgobierno apresar a Guaidó, pues pasa la línea roja, así tampoco se permitiría el saboteo de este evento civil, pacífico, democrático, de votación.
Y nosotros, la sociedad civil, los partidos en coalición ahora del coraje,los militares patriotas, harían su parte en este acuerdo para este resultado. El desgobierno sabe que es parte de la guerra, claro. Y nosotros también. Un saboteo del desgobierno es como evitar que el contrincante en el choque de carros (juego del halcón y la gallina) se monte en el carro. Nosotros lo impediríamos con esa alianza. Lo del choque de carros viene después, pues una vez montados en nuestro Hummer, iríamos a la confrontación final contra el Volkswagen sin escape y con dientes de tigre pintados en el capó. Al final se pondrían de lado, pues saldrían destrozados: pedirían cacao, con un salvoconducto. Quizá con algunas escaramuzas de calibración final. Y nosotros lo concederíamos. Esa ese la salida prevista con todo esto, si nos activamos.
7. Resumen, salida a la vista, mantener las opciones, y comentarios finales
En cualquiera de los dos escenarios, de elección o prórroga, contemplados ya en nuestra propuesta, es altamente probable una solución definitiva a nuestros problemas, la ocupación de nuestro territorio de este régimen delincuencial usurpador y sus aliados internacionales, en un período perentorio, de no más de siete meses, según estimamos: no pasaría de Enero. La alternativa de la elección paralela la debemos impulsar como reacción natural y óptima a la crisis política adicional del entuerto del desgobierno, que, en su avaricia, lo quiere todo para sí, cuando no puede con nada de lo que tiene: Sadim, Midas al revés convierte todo lo que toca en caca, como en este caso.
La acción de Sadim, como rata acorralada, como hemos dicho, produce una reacción en contra, que abre todas estas posibilidades positivas adicionales determinantes para el desenlace. Desde este punto de vista es que hay que ver la avaricia de Sadim: un error; un auto-gol que hay que aprovechar al máximo para determinar quien gana el juego al final.
Por eso debemos actuar en consecuencia en función del objetivo planteado que permite muchas convergencias positivas, antes inesperadas para muchos: ahora sí que se produciría la “unidad de la oposición” que tanto se ha reclamado: para confrontar al régimen, aunque el conflicto interno siga, y es dirimido por lo pronto mediante los comicios propuestos.
La elección paralela sería validada por los países que apoyan a Guaidó, sin duda, en particular por EEUU. Y sería el detonante final para una acción militar coordinada, tanto de EEUU en operaciones quirúrgicas, como de los militares patriotas, para sacar la satrapía de una vez por todas. Con las alternativas que los sátrapas escojan: o irse para minimizar muertos, o exponerse a la muerte o a la cárcel de por vida. Como cobardes que son, creemos que optarían por lo primero. Pero de que salen, salen, por supuesto, aunque sea con las patas por delante: en un cajón.
Como vemos, la mano de Dios está en lo que está ocurriendo, pues se nos presentan grandes oportunidades para avanzar. Y es la providencia divina la que seguramente está conduciendo, al fin y al cabo, estos los eventos. Y nosotros estamos alineándonos, cada quien por su parte, para producir la montaña de la profecía auto-cumplida que motiva nuestra fe y nuestro amor por Venezuela. Y estamos abiertos a lo que ocurre, y a lo que nos inspire Dios, a medida que se vayan dando los acontecimientos, que siempre pueden arrojar sorpresas.
Por eso mismo debemos estar unidos los del coraje, tanto parar el análisis y la estrategia y táctica, como para la acción: civiles independientes, militares patriotas, políticos consecuentes, y comunidad internacional.
Finalmente, haciendo nuestra la frase del Sargento Nagasaki, de Gedeón,
“Nadie nos paga. Luchamos por nuestra familia y nuestra patria”
Por fin vemos una luz al final del túnel. Y esta lucha, en que nos uniremos todos, cada vez más, tendrá éxito.
La acción de Sadim, como rata acorralada, como hemos dicho, produce una reacción en contra, que abre todas estas posibilidades positivas adicionales determinantes para el desenlace. Desde este punto de vista es que hay que ver la avaricia de Sadim: un error; un auto-gol que hay que aprovechar al máximo para determinar quien gana el juego al final.
Por eso debemos actuar en consecuencia en función del objetivo planteado que permite muchas convergencias positivas, antes inesperadas para muchos: ahora sí que se produciría la “unidad de la oposición” que tanto se ha reclamado: para confrontar al régimen, aunque el conflicto interno siga, y es dirimido por lo pronto mediante los comicios propuestos.
La elección paralela sería validada por los países que apoyan a Guaidó, sin duda, en particular por EEUU. Y sería el detonante final para una acción militar coordinada, tanto de EEUU en operaciones quirúrgicas, como de los militares patriotas, para sacar la satrapía de una vez por todas. Con las alternativas que los sátrapas escojan: o irse para minimizar muertos, o exponerse a la muerte o a la cárcel de por vida. Como cobardes que son, creemos que optarían por lo primero. Pero de que salen, salen, por supuesto, aunque sea con las patas por delante: en un cajón.
Como vemos, la mano de Dios está en lo que está ocurriendo, pues se nos presentan grandes oportunidades para avanzar. Y es la providencia divina la que seguramente está conduciendo, al fin y al cabo, estos los eventos. Y nosotros estamos alineándonos, cada quien por su parte, para producir la montaña de la profecía auto-cumplida que motiva nuestra fe y nuestro amor por Venezuela. Y estamos abiertos a lo que ocurre, y a lo que nos inspire Dios, a medida que se vayan dando los acontecimientos, que siempre pueden arrojar sorpresas.
Por eso mismo debemos estar unidos los del coraje, tanto parar el análisis y la estrategia y táctica, como para la acción: civiles independientes, militares patriotas, políticos consecuentes, y comunidad internacional.
Finalmente, haciendo nuestra la frase del Sargento Nagasaki, de Gedeón,
“Nadie nos paga. Luchamos por nuestra familia y nuestra patria”
Por fin vemos una luz al final del túnel. Y esta lucha, en que nos uniremos todos, cada vez más, tendrá éxito.
La primavera venezolana está cerca
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FUENTE: R/S/W
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