25 JULIO, 2017
Toda construcción política de una realidad nacional, compromete una serie de consideraciones que en su conjunto puedan traducir los cimientos filosóficos sobre los cuales se deparara la noción de “Estado” que tan trascendental propósito requiere. Sin embargo, dicha construcción política debe sujetarse a un proyecto ideológico cuyo fundamento se ajusta, de inexorable forma, a conceptos derivados no sólo de la Ciencia Política. También de las ciencias sociales, tanto como de las ciencias económicas. En su ligazón se hace posible articular las razones necesarias y suficientes para formalizar las dimensiones sociopolíticas y socioeconómicas del ordenamiento jurídico del cual emana la concepción del Estado-Objetivo-
Situación.
La dinámica política venezolana ha venido esforzándose por allanar el camino por el cual habrán de transitar los eventos que definirán el discurrir nacional. De hecho, el ideario sobre el cual el actual régimen político ha pretendido establecer su proyecto ideológico (Socialismo del siglo XXI), comprende estructuras comunitarias de base. Cuyo propósito está dirigido a la formalización del Estado Comunal “Bolivariano”. O sea, a la conjugación de distintos mecanismos de poder en manos de instancias de participación ciudadana cuyo valor político estriba en la capacidad orgánica de colocar al individuo como ente colectivo. Y a la sociedad, como estamento referencial. Así que, valiéndose del concepto e importancia que envuelve la condición política de sociedad, esta concepción de Estado Comunal busca infundirle capacidad estructural al estamento social. De esa manera busca proceder a su movilización en nombre de un pensamiento colectivo apegado al sentimiento bolivariano.
Si bien esa figura de Estado Comunal “Bolivariano” no es contemplada por la Constitución Nacional sancionada en Diciembre de 1999, así como tampoco la noción de “socialismo” o de “revolución”, mucho menos la implicación de “Bolivariana”. Ésta, además, groseramente añadida a la definición de Fuerzas Armadas. Asimismo, la de componentes militares, para lo cual apela a la arbitrariedad que ha distinguido sus decisiones. De esa manera, el alto gobierno se ha vale de órdenes impulsadas por vía de decreto para aprobar leyes que le permiten de forma inconstitucional, ilegal e ilegítima armar un cuerpo normativo con la intención de refundar otra “república”. La misma, a imagen y semejanza de un nuevo Estado impositivo y vertical. Es decir, el llamado Estado Comunal “Bolivariano”.
Opuesto a tan demagógico y populista ideal político, se erige el concepto de Estado Ciudadano. Éste, afincado en la presunta aplicación de una “democracia protagónica y revolucionaria”, de una “nueva ética socialista”, de una “nueva geopolítica nacional” o en la modificación de la estructura socio-territorial y de una “nueva geopolítica mundial”. Incluso, habla de la construcción de un mundo multipolar, Por cierto, apegado a la noción que honra la figura y condición de Estado Constitucional.
Así se tiene que Estado Ciudadano, es la apreciación de un nuevo ordenamiento jurídico que aclama la condición y ejercicio de la ciudadanía en un contexto precedido y presidido por la incidencia de valores morales. Ello, naturalmente, en el plano de un conjunto de políticas garantes de una óptima calidad de vida en correspondencia con la amplitud moral y cívica de un país rebosante en recursos geográficos, naturales, ecológicos, hídricos, culturales y espirituales, llamado Venezuela.
Su construcción política, demandaría allanar espacios dominados por variables supeditadas a dinámicas regidas por las potencialidades que sólo sus capacidades humanas son capaces de brindar. Particularmente, al momento de ser requeridas en función de condiciones y circunstancias. Aunque algunas veces críticas, con la disposición para encauzar objetivos de crecimiento y desarrollo integral.
En este sentido, sus energías podrán alinearse en consonancia con sus recursos a fin de estimular la articulación posible y necesaria entre la concepción de Estado, economía y sociedad. Mediante ésta habrá de mediarse y medirse implicaciones en la formación y realización del ciudadano. Habida cuenta de su condición de ser humano como sujeto activo de la ley.
Por consiguiente, el Estado Ciudadano reconoce como objetivo inmediato de su consolidación y desarrollo integral, aquellas consideraciones que arraiguen el respeto, la paz, y la dignidad del ciudadano. Todo, en el entendido que sólo así podrá alcanzarse la ciudadanía que inspiró la faena del Libertador. Tanto como por precursores y luchadores que en su momento coadyuvaron a forjar la República que hasta hoy ha podido cimentarse.
Podría alegarse además que la República de Venezuela, en tanto que nación libre y soberana, habrá de fundamentar sus estamentos de compromiso y acción en valores morales y políticos. Valores que apunten a dirigir las correspondientes decisiones, al establecimiento de realidades ante las cuales el ejercicio de ciudadanía evidenciaría plenamente la concepción de Estado Ciudadano.
A pesar de la brevedad de estas líneas, la explicación asomada ha intentado fijar algunas consideraciones que señalen la diferencia que bien debe tenerse en cuenta al momento de distinguir la concepción entre Estado Ciudadano vs. Estado Comunal
FUENTE: https://efectococuyo.com/opinion/estado-comunal-versus-estado-ciudadano/
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