Tal vez recordar su Olvidada Puerta de Caracas…“LA Biblia habla largamente de la ciudad. En la primera página, es verdad, está ausente; el paraíso es un parque situado en un campo, podríamos casi decir, un vergel. Pero la última página de la Biblia es la visión de la ciudad nueva, universal y eterna. Se encuentra en ella el paraíso, pero en esta ocasión, situado en la ciudad. Del campo a la ciudad, de un parque del campo a un parque de la ciudad, como si la Biblia nos describiese un largo viaje de la humanidad; este viaje se parece muchísimo al movimiento que
nos descubre las historia de la humanidad de los últimos milenios”. (José Combin,
Teología de la Ciudad, Colección Reserva, Nun. 009/ Julio 2009).
Acotación necesaria…
Hablar de la ciudad implica, también, hablar de la Puerta de Caracas, como la Puerta de Alcalá, para Madrid, que sigue luciendo imponente. De la Puerta de Caracas apenas nos quedan vestigios de lo que fue en el próximo pasado, su conexión con el Guaraira Repano, puede ser reconstruido solo por la imaginación, pero acotada en su conurbación urbana y rescatar sus raíces históricas, hay que referirse también al hoyo de la puerta, a la puerta de la carretera vieja, a la puerta que es la autopista que nos articula al frente marítimo caribeño, a la puerta que nos conecta con los altos mirandinos y la puerta amplia que nos enlaza con el Miranda profundo de sus pobladores originarios que nos permite recordar el gesto solitario, auténtico, pleno de honor de Alonso Andrea de Ledesma, quien tenía 58 años y murió en mayo de 1595 en una Caracas apenas poblada y sitiada por piratas ingleses, cómplices del célebre Walter Raleigh, que azotaban el Caribe. Las referencias históricas señalan que De Ledesma, intentó él solo una desesperada resistencia contra la tropa de saqueadores, montado en un rocín, protegido con una armadura oxidada, un bacinete (casco) y armado con una lanza. Los relatos también indican que los piratas, al ver el sorprendente reto del solitario defensor, le dieron muerte de un tiro de arcabuz, pero su resistencia generó tal sentimiento de respeto entre los asaltantes que su jefe, Amyas Preston, ordenó que lo cargaran sobre su escudo y le rindieran honores de héroe antes de sepultarlo. Ante estos datos, el escritor e investigador venezolano Eduardo Casanova se pregunta si la imagen del viejo jinete, con una armadura oxidada y una lanza cargando solitario contra la horda de corsarios, no es demasiado familiar para el mundo contemporáneo, buena falta que le ha hecho a la ciudad desolada por sus nuevos conquistadores, un viejo hidalgo, Quijote caraqueño, símbolo y espíritu de la resistencia mito enterrado en el hondón de nuestra patria que nos novelara Mario Briceño Iragorri. Es así en otras latitudes otras puertas, como el río Rubicón, límite entre Roma y la Galia Cisalpina, que fue franqueada por César, dejando para la historia una frase, tomada del comediógrafo Menandro, su autor favorito, que textualmente expresada Alea jacta est., “la suerte está echada”. Una puerta detenida es como un carruaje sin ruedas. Pero si está entreabierta, es misteriosamente invitadora. En una entrega generosa de su espacio ha intentando una y otra vez yamar nuestra atención. El hijo mestizo de español e india cacica, o del blanco español y negra africana. Hasta ahora no le hemos resuelto sus carencias. Aunque hijos del mestizaje o del blanco español, la tierra es la América Morena; la que parió una camada de todo un mantuanaje comprometido y lúcido que logró instaurar la libertad allende de montañas y ríos. Caracas fue el norte que libertó al sur sin, apropiárselo, como la historia nos ha evidenciado que todo norte esclaviza al sur. Caso insólito, pero aleccionador. Y hoy intima al nuevo mantuanaje del saber y del poder, del hombre yano que se le salve, pero de verdad, como agradecida recuerda el hermoso gesto de un ayer, de uno de tantos, de aquel anciano presto a defenderla de piratas y corsarios que le asolaban. Pide que se le lave para liberarse del olor nauseabundo. Que el aroma de sus flores en Galipán se esparzan en sus confines. Porque ella no es cordillera y ríos solamente. Ella es serranía, ríos, y laderas. Quién intente separar la ciudad de su Ávila, su condición de sultana, la está empalando para conducirla a la muerte. Los que la conocen tal cual es, sabe que ella es su Ávila su concreto y sus quebradas, como las extremidades superiores e inferiores forman un solo cuerpo integral.

Poema homenaje a la ciudad de Caracas.
Nubarrones en mi ciudad
Amenazadores e inmensos nubarrones nos cercan, y en nuestras pupilas hay relámpagos de espantos. abre tu balcón abre tu puerta, mira como nos acosan como empatadas en la yuvia de nuestro yanto
Observa como pasa en caravana sombría como señales de un tiempo ya marchito, son las sombras que disipan la alegría, y sus tragedias avanzan, con un rumbo expedito.
Abramos nuestras puertas y ventanas,
no quiero sentirme encerrado, no es hora de yanto, no es hora de ruego; necesitamos atravesar el espeso nublado, con paso seguro y alejados del miedo
Para los falsos profetas, hay que preparar la hoguera, donde han de suplir, por engañar a los débiles con sus perturbados embelesos, y los que fortaleza hemos observado en esta corta primavera nos permita, darles una mano a todos, no solo a esos.
¿Qué hay en mi herida ciudad? Sueños, esperanzas, dolores, nexos, amistad, pasiones, y pensamientos escritos; versos de los poetas de la capital y sus pasados amores, y los todavía hermosos tonos de sus colores benditos.
Abramos nuestras ventanas y puertas dejemos que circule el viento; en un nuevo lapso ya veremos como se calma; los que no sacian su avidez, solo dejaran sufrimiento; no podrán colmar su codicia, todo el dinero no es un alma;
En ella están nuestros pensamientos, nuestras vidas entreabiertas; atrás quedó el guaire y su cauces infestados, lejos van sueños y lazos; distantes marchan viejos goces, como tierras yertas; aquí mi ciudad maltratada y fragmentada en mil pedazos.
¡Qué extravío! Pero aun así nuestro corazón aún vibra como yama inflamada de quienes no aceptamos el precio a los que con soberbia trataron de arrancarnos fibra por fibra, mi sangre arde y no quiero que sea mi último verso.
El dolor pronto pasa y en nuestra alma no hay vacío, para que todo se consuma; no hace falta un holocausto el moho y la yuvia rasguean el cielo sombrío, solo las suaves sonrisas de Rafael, Nicole, Sarat, Paula, y el recuerdo de Ligia, mitigan mi sobresalto.
Como expresiones extrañas de mi angustia y de mis iras, añoro de mi ciudad los vientos avileños, que acariciaban mis oídos, y fraseaba juramento, verdades y mentiras, Añoro tiernos besos y engañadores gemidos.
quiero partir hacia donde ella siempre quiso, al mar, quiero estar con él a solas, aspiro hablarle de mis gozos, mis afectos y mis penas, mientras escuche el ruido de sus encrespadas olas, que me recuerdan inquietantes caraqueñas, de profusas melenas.
El ruido de mi ciudad es el salmo de mis esperanzas rotas juntar los rompientes con mis ideas; quiero ser uno y el mismo mis lastimadas ilusiones son: como esas blancas gaviotas
Que hacen su nido en lo más alto de las rocas…
y se los traga… el abismo… Autor: Pedro R García
A todos los dirigentes de la metrópolis, especialmente a los detentan mandatos producto de los votos de el noble pueblo caraqueño, y a los pretendientes a tales les toca tomar en sus manos el reto de hoy. Si lo hacen sus nombres estarán labrados en el monumento de sus bienhechores. Si ello no ocurre, seguirá en la esperanza hasta que alguien con lucidez y sensibilidad marche en su encuentro. En su 492 aniversario, nada que celebrar. Todos saben de la complejización de los problemas y de los pésimos servicios públicos en todos lo niveles. Y quizá, como Clinton con la economía de su país en su tiempo, se apresten a resolverlo. Ese es nuestra reafirmación y deseos en su cumpleaños, y poder decirle en un futuro cercano a sus habitantes, a todos sus habitantes, especialmente los de que batallan por sobrevivir el laderas y alcantarillas, y al mundo que por fin despejamos la incógnita del Libertador manifestada a su tío Esteban Palacios en 1828: cuando observándola ruinosa le interpeló ¿tío donde está Caracas? y así poder responder no solamente al Libertador si no a todos nuestros hijos en un futuro cercano. ¡Aquí está Caracas!
“La inmortalidad solo abre media hoja de su puerta estrecha y deslumbrante”
pedrorafaelgarciamolina@yahoo.com
FUENTE: https://www.costadelsolfm.org/2020/07/25/pedro-r-garcia-la-devastada-ciudad-en-su-453-aniversario-nada-que-celebrar/
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