Señores: ¡todo pinta que la ecuación del asunto Venezuela comienza a despejarse! ¡Tocará ahora resolverla!
Primero: Resulta que nos pretenden obligar a dar por cierto que la asamblea de 2015 sí, repito sí, resultó ser eterna: ¡como Roma! O al menos para la Norteamérica de Donald Trump.
El experimento arreglado por los rufianes del siglo XXI para oxigenar al chavismo de 2015, en donde finalmente aceptaron el voto rechazo en contra de Maduro y de sus maleantes bajo el “arreglo” del CNE de la trampa, pretende ser dado por “bueno” y por
“legítimo” en estos días que corren.
Estamos hablando, claro está, según la doctrina del Departamento de Estado para el caso Venezuela. Recordemos que a la asamblea de 2015, el régimen decidió montarle un paralelo legislativo en forma de una supuesta constituyente en su momento. De ahí salieron Julio Borges, Henry Ramos, María Corina Machado y, muy en particular, el “vamos bien” de Juan Guaidó. ¡Puras joyitas!
Luego de años manteniéndola en estado criogénico y permitiéndole manejar plata de la república, los norteamericanos ponen a Dinorah Figuera como presidenta de la asamblea de 2015 hace un par de años.
Y ahora resulta que es esa asamblea la que será la encargada por el señor Marco Rubio para darle una manito de democracia a la transición en Venezuela. ¿Qué tal? ¡Eso es un hecho!
Por cierto: Jorge Rodríguez, quien se acaba de enterar prácticamente ayer que el Palacio Federal Legislativo resultó seriamente agrietado por los terremotos, comienza a la carrera a preparar un “sitio de encuentro” en donde puedan convivir la asamblea
nacional MADE IN CNE, que él preside, con la de 2015, que ha sido legitimada por el Departamento de Estado de Estados Unidos.
O sea, Donald Trump “echa” mano a una asamblea nacional vencida para mezclarla con otra asamblea nacional ilegítima, y así darle un empujoncito de democracia a la Venezuela de la transición. En buen criollo: ¡nos tratan de vender un pote de chicha con
medio litro de limonada!
Entre tanto, si el Departamento de Estado de Estados Unidos hizo valer y dio por “buena” a la asamblea de 2015, la cual todos preferimos a la porquería que maneja Jorge Rodríguez, entonces bajo esa misma lógica: ¿aquello que tenga legitimidad de origen en nuestro país es “bueno” para avanzar en la recuperación de las libertades y de la democracia en Venezuela? ¿O no?
Segundo: Por eso, en el uso de esta “doctrina”: ¿Dónde quedan Edmundo González Urrutia y las elecciones que se robó el régimen de «Narcolás» en julio de 2024?
¡Tranquilos, déjenme continuar por favor!
Sabemos que Edmundo y nada es lo mismo; ¡quizás, hasta peor! ¡Pero ganó los comicios limpiamente! A través de él, el país se alzó con más de un 75% de las preferencias electorales en contra del NARCO-RÉGIMEN.
¡Nunca se habrá juramentado, seguro! Así que, que “nuestro” Tío Edmundo efectivamente no es legal, pero sí que es legítimo. Es decir, proviene de un auténtico y masivo acto electoral ejercido por el pueblo venezolano en contra del régimen de Maduro que le hizo fraude.
El asunto es que quien realmente ganó en esas elecciones, porque el régimen no le permitió postularse, fue María Corina Machado. Edmundo resultó ser un “tonto útil”, aunque ya sabemos que de “tonto” no tiene ni un solo pelo…
Entonces: ¿Qué flauta va a tocar María Corina en este sarao que comienza el primero de agosto?
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FUENTE: >>https://venezuelaredinformativa.us/los-comodines/
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