Cuando Mahatma Gandhi escribió, los siete pecados capitales, puntualizo en primer orden; política sin principios, no hace falta debatir y/o hurgar a profundidad a que se refería, en este país sudamericano somos víctimas fatalistas de la acentuación de esta característica, con grandes esfuerzos por arrebatar todo valor existente en la sociedad Venezolana y convertirla en una sociedad envilecida, trastornada por la delincuencia, la inmoralidad, la ausencia de ética en todo proyecto, en toda empresa, Venezuela ha tocado fondo, a través de un guion perverso, que nos ha sumergido en prácticas de brujería, anti cristianas, y diabólicas, que han destrozado a todo el país, con el solo fin de perpetuar en el poder la dictadura criminal, represiva, que nos ubica en un gran abismo de tinieblas, sin esperanzas, de tribulaciones y muerte que hace todo por someternos en un torbellino de oscurantismo.Así es como hablar de política en el contexto venezolano, es hablar de un oficio de descredito, de
odio, quedando dramáticamente reducido este concepto al termino proselitista, a la búsqueda del voto, a la participación meramente electoral, en ese sentido la Conferencia Episcopal Venezolana, (CEV), se pronuncio con un llamado a votar en las Elecciones parlamentarias, convocadas arbitraria y fraudulentamente por el régimen a través del TSJ, dándole la espalda a la creciente y desgarradora realidad del pueblo venezolano, quien fallece miserablemente sin, comida, agua potable, medicina, golpeado por la inclemencia del alto costo de la vida y la inflación en un país, puñaleado por la corrupción abismal que se cernió en toda institución del Estado, de la mano de los propios jefes de gobierno, de complemento a toda la maldad, las ruinas de lo que fue una república hoy son azotadas por la pandemia, COVID-19, virus chino que nos asesina sin parar y que el régimen intenta desdibujar también, para no manchar sus pretensiones electoralistas.
Esta decisión de acompañar al régimen en su ánimo de perpetuarse en el poder, no solo es confabularse con todo el entramado corrupto y satánico que han dispuesto para darle continuidad al dolor de todo un pueblo, también significa, echar por tierra postulados como los de Aristóteles, quien definía a la política, como la felicidad, como el instrumento de la búsqueda del bien común. Pregunto ¿podríamos hablar de bien común en este momento en Venezuela? estamos lejos de ese concepto, o podemos apelar al Libertador Simón Bolívar, tan nombrado y a la vez tan mancillado por los líderes de la dictadura, en su cita; el mejor sistema es aquel que le brinda la mayor suma de felicidad a su pueblo, sin dudas Bolívar estaba guiado por el pensamiento de Aristóteles. Y el régimen venezolano es totalmente opuesto a estos postulados, porque su existencia significa, desesperanza, muerte e infelicidad.
Profundizando un poco más sobre el papel de la iglesia, en la historia, desde el viejo testamento ha sido; profetizar, denunciar las injusticias que se comentan, y ayudar hacer las leyes para guiar al hombre, con la esencia siempre de determinar políticas públicas dentro de marcos democráticos, y así construir gobiernos basados en razones y no en la fuerza o en el poder despótico. En consecuencia, la CEV, se contradice en su razón histórica del mundo cristiano, la iglesia está facultada para emitir posiciones moralistas, decir que la única alternativa es votar en las fraudulentas parlamentarias es un aspecto sin duda inmoral, ya que las elecciones de este tipo no resuelven la dura crisis Venezolana, por el contrario, la agravan, desde este punto de vista el acto de la Conferencia Episcopal no es más que un gran pecado.
Cuanta diferencia existe entre está pastoral, con la de 1.957, de Monseñor Arias Blanco, quien alentó al pueblo Venezolano y lo guio espiritualmente para deponer la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, desde esta perspectiva histórica, con razones fundadas en la conducta mostrada, partiendo desde del comunicado CEV, está no es la iglesia de nuestro Dios Jesucristo, porque nuestro Dios, es bueno, es amor, es sensato y justo, nuestro Dios del pueblo Venezolano, rechaza el pecado y está junta pastoral lo practica cuando sensibiliza el mal de quienes destruyen una nación.
Entre otras variables de la política sin principios que tenemos hoy vigente en Venezuela, también se debe reconocer la ausencia de una oposición, sensata, honesta, equilibrada, donde hay un elevado porcentaje inmerso en acuerdos con el propio régimen, y otros aprovechando las articulaciones internacionales para lucrarse personalmente, ambos sectores con el ánimo de preservar el poder por encima del bien común de la población, la corrupción se ha sembrado en su alma, y trabajan para construir riqueza sin trabajo, sin importarles todo el sufrimiento que padece su pueblo.
Nuestro país requiere urgentemente la participación de nuevos actores políticos, que adecenten el oficio, por el bien del país, y el rescate de los valores y principios, para echar andar mecanismos democráticos y así construir un sistema prospero de libertades.
Juan Francisco García Escalona.
@jufraga12.
Jufraga12@gmail.com
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