Entender lo hondo y lo asombrosamente importante del concepto de la persona como fin absoluto del orden social y político, conduce, necesariamente, a pesar en la personal realización del hombre y su consecuente derecho a una digna calidad de vida y al bienestar, tanto espiritual como
material. De esa forma se potenciaría la vocación moral y rectitud de intención de todos los que interactuamos en esa esfera llamada sociedad civil que, desde abajo hacia arriba, garantizaría una tensión permanente del poder público hacia el bien común. Así sí es posible hablar de un proyecto de nación que le dé a lo público un carácter consistente, históricamente continuo, y de largo plazo, desde luego en una nación verdaderamente libre y democrática Humanista y Republicana.
¡Qué es, entonces, un proyecto de nación?. Me parece que una buena definición puede ser la siguiente:"Un conjunto de políticas públicas básicas que articulan el corto, el mediano y el largo plazo, con las que el mayor consenso posible de una nación se compromete, aceptandolas como convenientes y necesarias para alcanzar un ideal compartido de país ".
Según esa definición, el proyecto de nación o como dicen, proyecto de país, no es plan de gobierno ni tampoco un programa de desarrollo, sino un conjunto de propósitos elaborada por algún grupo social o político con intención de que el resto de la nación se adhiera y la sienta como propia. Lo procedente es que cada sector someta al debate público su propuesta de país y las ideas que conciban como necesarias y convenientes. Eso enriquecería un debate público del cual irán surgiendo, entonces, principios y bases de consenso, de conciliación, y hasta de negociación, todo esto repito en un país donde la Libertad y la Justicia, la democracia y el estado de derecho este garantizado.
A este respecto, el recordado profesor Luis Castro Leiva, en su afanosa prédica por una mejor comprensión del sentido de república, urgió a la sociedad venezolana, incluyendose a sí mismo; para reconciliarse con lo público mediante el ejercicio responsable de la propia Libertad y, asimismo, al estamento político (o políticos de oficio), para propiciar "... un pacto político nacional, análogo en cuanto a sus bondades de aquello que, en su momento, representara para la nación el Pacto de Punto Fijo. Defínanse allí consensualmente el conjunto de las políticas públicas más importantes que puedan garantizar sin demagogia, el futuro de la democracia en la República de Venezuela".
Pero... ¿y cómo se concreta el proyecto de nación? Muy simple, a través de un Nuevo Pacto Social o Constitución Nacional surgida de un proceso constituyente auténticamente consensuado y enmarcado dentro de un proceso de Transformacion Política o de sistema, que se plantee, como primera y máxima exigencia, la elaboración de una Ley fundamental sencilla y muy básica para que sea viable por largo plazo. Como segunda y gran exigencia, que esa Ley fundamental sea un compromiso moral y radical con la persona y su inalienable Libertad, y que, por tanto, *promueva eficazmente el imperio de la verdad y de la ley*.
El más importante desafío que entraña la idea de promover un proyecto de nación es lograr que llegue a significar una visión de muy largo plazo, tendremos mayores posibilidades para políticas públicas coherentes en el corto y mediano plazo y, también, para que la nación tenga sentido de continuidad en sus políticas públicas más importantes. Esta congruencia entre el corto y el mediano con el largo plazo es lo que más contribuye a la consolidación de instituciones económicas, sociales y democráticas verdaderamente humanistas y republicanas.
Pero, así mismo, quiero enfatizar que este asunto de la continuidad y del largo plazo toca una de nuestras grandes deficiencias como nación, y es, muy probablemente, nuestra más grande limitación a nuestros anhelos de desarrollo y progreso. Se puede afirmar que la ausencia de sentido de continuidad, y de largo plazo, no ha permitido un desarrollo institucional que corresponda a nuestras posibilidades y nuestros sueños como nación. Esto se puede explicar a partir de una manía de ruptura que nos acompaña desde tiempos de la Colonia. "El afán de cambio, la necesidad de comenzar algo nuevo, resalta de esta manera como la única constante en la vida de una nación".
En efecto, la existencia de un proyecto de nación no se agota en su Feliz materialización mediante una Ley fundamental o Constitución, sino que exige un compromiso nacional, vigente y continuado, que se vaya nutriendo de los logros y de las metas que benefician sustantivamente a las personas. Para que ese proyecto de nación o de país, sea un compromiso moral y radical con la persona, con su dignidad y con su Libertad, ¡ya no tenemos alternativa!,, tiene que afirmar a la persona como fin absoluto de todo el orden Social y político.
Como comenté anteriormente, ya es hora de que nos demos cuenta de las grandes equivocaciones de las mentiras con las que hemos arruinado nuestras vidas. De manera que el rumbo que ha de señalar esa breve y sencilla, pero firme y clara, Transformacion Política o Nuevo Pacto Social a través de la Ley fundamental (Constitución en la que se materializa el proyecto de nación o país), tiene que consagrar, como principio moral del orden social y político, la preeminencia indiscutida de la persona con respecto al Estado y la sociedad.
*Rumbo a los tres propósitos* en mí próxima entrega.
Libertad y Justicia VENEZUELA ¡Viva la Libertad Muera la Tiranía en VENEZUELA y en la América Latina
FUENTE:
¿No estas conforme con la noticia? Déjalo saber en la caja de comentarios
ESTAMOS EN TELEGRAM: https://t.me/NoticiaSigatokaVenezuela
REDES: Twitter: @SigatokaNegra ; Instagram: @sigatokanegra ; Facebook: @sigatokavenezuela ; Email: sigatoka.negra@yandex.com ; Tumblr:sigatokanegra

No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR EMITIR TU OPINIÓN
Todos los contenidos publicados en este sitio web son propiedad de sus respectivos autores. Al utilizar este sitio web afirmas tu aceptación sobre las Condiciones de uso, la Política de privacidad, uso de cookies y el Deslinde de responsabilidades legales.