Europa está apretando sus controles. A éllo ayuda, sin duda alguna la conducta de algunos.
Las actitudes de migrantes islamistas radicales a ese conducen, así como de otros que se dedican a actividades delictivas, perjudicando con éllo a la gran mayoría de gente de bien que, por la situación de sus respectivos países, se ve obligado a salir de los propios, casi siempre en la inopia.
Mientras eso pasa, el Presidente Trump hace lo propio en su país, respecto de personas que en él se encuentran en condición migratoria irregular, con permanencia inferior a dos años. Así, esta semana que acaba de concluir, respecto de éllos, se han adoptado decisiones que les complican su estancia.
La excepción, de ese escenario es la América Latina y en especial Colombia.
Este país, impactado grandemente por la migración venezolana, continúa recibiendo a quienes de nuestra tierra vienen, anunciando para éllos políticas públicas que permitirán la identificación de los que aquí arriban, lo cual redundará en beneficio general.
Así, cada vez más uno observa que las autoridades encargadas por el gobierno del señor Presidente Duque del tema fronterizo y migratorio, están más persuadidos de las ventajas que implica para Colombia la migración, recogiendo en no pocas ocasiones la expresión de que ésta no es un problema sino una oportunidad, tal como por estas barras lo hemos afirmado desde hace no menos de tres años.
Colombia debe avanzar –como afirma lo está haciendo- no solo en el tema identificación, sino también en el cuello de botella que es el asunto convalidación de títulos. Las medidas que al respecto se hagan efectivas -las cuales aparentemente avanzan- redundarán más aún en beneficios recíprocos. Así las cosas, obvio es que incorporar a talento humano preparado, que no le ha costado al país ni un peso, es una ganancia que difícilmente debería rechazarse.
Por lo pronto, en lo que a nosotros concierne, si alguna ventaja trae para Venezuela la situación migratoria que impacta a otros países, es que quienes afuera estamos, hemos aprendido a valorar en mayor medida nuestro país, ante la imposibilidad de retornar a él, bien por condiciones económicas o políticas.
Las experiencias obtenidas por quienes afuera estamos, las pondremos a su servicio cuando corresponda y éllo, a no dudarlo, será un valor agregado de importancia cuando las cosas cambien.
Quienes al tema migratorio nos hemos dedicado, algunas cosas hemos aprendido que en su momento habremos de proponer aplicar en nuestro país pues este será –que nadie lo dude- receptor de migrantes al retorno de la democracia, ante la necesidad cierta de mano de obra necesaria para reconstruir nuestra tierra.
Gonzalo Oliveros Navarro
@barraplural

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