Así está la comunidad internacional por el resultado de las elecciones americanas que se celebrarán en dos martes.
Consecuencia de la segunda guerra mundial y el liderazgo que esa gran nación realizó en el mundo todo el siglo 20, los integrantes de aquélla sabían a que atenerse con sus gobernantes. Eso ha cambiado estos cuatro años y, según muchos observan, no para bien.
La manera como el señor Presidente Trump maneja los temas internacionales a buena parte de los miembros de la comunidad preocupa, más aún teniendo el posibilidad cierta de reelegirse por lo que en las encuestas denominan el “voto oculto”.
Ciertamente que, para el momento que esta barra se escribe -19 de Octubre- según quienes a esa actividad se dedican, la diferencia en su contra es promedio de ocho puntos, pero el temor señalado en el párrafo precedente, tal como se recoge en un trabajo dominical de un periódico bogotano, lleva a los demócratas a no celebrar por adelantado.
Pero el problema respiratorio no es solo de la comunidad internacional en general. Los venezolanos políticamente motivados están en similar situación.
Para algunos, en binaria ecuación –buenos y malos- mr. Trump es el garante de la intervención militar americana en nuestra tierra la cual hará efectiva en cualquier momento, en tanto que su contrario –mr. Biden- es el representante del chavismo en el gran país del norte, por lo que con él es imposible contar para ayudar a que nuestro conflicto tenga fin. Para otros, es este último el que permitirá consensuar estrategias con la Unión Europea para dar así una sola voz a la comunidad internacional respecto de nuestra situación, obligando a los factores internos a alinearse en una única estrategia.
La binaria ecuación olvida, no sé si adrede, que por lo que respecta a mr. Trump ha demostrado que no tiene ningún inconveniente en sentarse a negociar lo que sea con quien sea y en relación con ese país como tal, una potencia lo es –entre otras cosas- porque para élla siempre todas las opciones están sobre la mesa.
A todo evento, quizás lo que origina la expectativa mundial que sobre su reelección existe, es la impredecibilidad del actual presidente.
Lo cierto es que el juego electoral americano no terminará ese martes que menciono. Las previas declaraciones de quien hoy ocupa el Salón Oval –de perder las elecciones- parecieren augurar tiempos tormentosos hasta el mismo dia de la toma de posesión de un eventual nuevo ocupante de aquél. A la espera estamos todos.
Gonzalo Oliveros Navarro
@barraplural

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