Menu

TRADUCTOR / TRANSLATE

miércoles, octubre 04, 2023

Desasosiego. Por: Gonzalo Oliveros Navarro

Hay preocupación en algunas personas en Colombia por lo que creen es la construcción de una política de intrusión del estamento político en el Poder Judicial del país.

Ven ellos  con recelo lo que ocurre en nuestro país –Venezuela- pero también en otras partes del mundo como Argentina, Guatemala, México, El Salvador y España, gobiernos todos ellos de distinto espectro ideológico y algunas expresiones que, a su juicio, harían pensar que una situación como la venezolana, por ejemplo, puede repetirse en este país.

Creo que es natural a la razón humana el que quien gobierna aspire que el que habrá de decidir las controversias sea lo más afín posible a sus intereses. De hecho, si se observa con detenimiento, lo mismo ocurre -por ejemplo- en Estados Unidos, cuando el presidente del país designa a los magistrados de la Corte Suprema. Allí, sin embargo, todo el sistema no permite que ocurra lo que está sucediendo en otros lares.

Ocurre en algunos de los países inicialmente citados que, desde los órganos a los que corresponde hacer la designación, controlados normalmente por el ejecutivo, se nombran –a veces sin cumplir los requisitos de ley- personas afines a los intereses del gobernante de turno con la aspiración, quizás fundada, que los mismos decidan las controversias a su cargo con apego a las instrucciones que se reciban desde el nominador.

Venezuela, en ese tema tiene sin duda experiencia. 

Desde el inicio del proceso que dirige el país desde el 2 de febrero de 1999, fue obvia la decisión de los gobernantes de ejercer el control. Lo iniciaron con una intervención en toda la estructura judicial, a pesar de lo cual sea prudente recordar, iniciaron concursos de oposición para designar jueces, luego paralizados a partir de los sucesos de abril del año 2002 que condujeron a la salida temporal del poder del señor Chávez

El cambio radical ocurrió, sin embargo, como consecuencia de la sentencia que declaró que lo ocurrido ese año no había sido un golpe de estado sino un vacío de poder. Ello trajo como consecuencia una modificación de la ley del máximo tribunal del país y la declaración del diputado que dirigió la operación en representación del gobierno en el sentido que con los nuevos los designados, no correrían el mismo riesgo.

Esa política permeó hacia la base de la pirámide judicial originando que la gran mayoría de los jueces venezolanos no tengan estabilidad en su carrera, lo que origina, obviamente, que esta última  se encuentran sujeta a las decisiones del poder de turno. La evidencia palmaria de esa situación es que, como consecuencia del accionar actual del poder judicial del país, en la Corte Penal Internacional se esté adelantando una investigación respecto de crímenes acaecidos en el país que, por una parte, en condiciones de normalidad nunca debieron ocurrir pero que si acaecieron, los debían juzgar nuestros tribunales conforme a derecho y si la investigación existe es porque no lo están haciendo.

Admito que no observo en Colombia lo que vimos pasar en Venezuela. No discuto que en el entramado judicial de esta tierra de Nariño y Caldas  existan dificultades y que el sistema  no sea tan eficiente  como la mayoría aspira, pero sí reconozco que, a diferencia de lo que ocurre en Venezuela, en este país hay un sistema de pesos y contrapesos, institucionales y mediáticos, que a mi juicio, respetuosamente lo creo, funciona y de lo cual creo los colombianos deben estar orgullosos. 

He sostenido en otras ocasiones y hoy lo reitero, que los jueces son los árbitros de los conflictos; que en ellos debe existir absoluta confianza; que cuando este no importa, el país se convierte en vocero de una de las partes, dejó de tener aquella condición y que en tal situación debe declararse impedido. Que no puede él recibir instrucciones de nadie; que decide él en derecho conforme a su conciencia y que cuando lo hace, quien perdió debe ocurrir con la misma confianza que lo hizo inicialmente ante el superior respectivo en ejercicio de los recursos que le otorga la ley, pues cierto es que, la verdad, finalmente, solo corresponderá a quien el juez en su sentencia se la asigne.

La tarea venezolana en materia judicial será absolutamente hercúlea. En Colombia, con esa misma fuerza, les corresponde a los ciudadanos del país, cuidar su sistema para que no tengan en el futuro que pasar por lo que en nuestra tierra estamos viendo. A quienes aquí vivimos y con los colombianos compartimos el dia a dia, nos queda observar y de ser el caso, con el mayor respeto, alertar tomando siempre como referencia, el país del cual somos originario y las experiencias que en el mismo tuvimos. 

@barraplural
@fundacion2pais1

Deja tu opinión en la caja de comentarios

FUENTE: >>https://www.gacetaregional.com/sitegr/desasosiego/

Si quieres recibir en tu celular esta y otras noticias de Venezuela y el mundo, descarga Telegram, ingresa al link Https://t.me/NoticiaSigatokaVenezuela.

REDES: Twitter: @SigatokaNegra1 ; Instagram: @sigatokanegra ; Canal Telegram: @NoticiaSigatokaVenezuela ; Email: sigatoka.negra@yandex.com ; Tumblr: sigatokanegra

No hay comentarios:

Publicar un comentario

GRACIAS POR EMITIR TU OPINIÓN

Todos los contenidos publicados en este sitio web son propiedad de sus respectivos autores. Al utilizar este sitio web afirmas tu aceptación sobre las Condiciones de uso, la Política de privacidad, uso de cookies y el Deslinde de responsabilidades legales.

Responsabilidad

Noticias Sigatoka Venezuela, no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, ni de los comentarios emitidos por nuestros lectores, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.