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jueves, mayo 21, 2026

Una brújula en tiempos de crisis

Antonio José Monagas

Hay mucho que apuntar sobre cómo la ciencia política puede iluminar soluciones en contextos críticos. Y, aunque la jerga popular dice que “unas son de cal y otras de arena” para describir situaciones donde se alternan hechos positivos y negativos, la ciencia política actúa con la ecuanimidad que cada situación amerita. Encontrando salidas a los desafíos sociales que enrarecen realidades. 

Sobre todo, entendiendo que, generalmente, las realidades siguen comportamientos cambiantes. Inclusive, decisiones contradictorias que evidencian improvisación o carencia de constructos anclados sobre cálculos funcionales.

El rostro de la Ciencia Política

Ahí entra la politología pensando más allá del caos. Resolviendo problemas complejos que retratan crisis contemporáneas, que la teoría política es capaz de dilucidar. Razón propia para dedicar esta disertación a analizar la ciencia política como en efecto lo demuestra. Es decir: una brújula en tiempo de crisis.  

Las realidades han cambiado, y en poco o en nada se parecen a las anteriores, sus efectos son profundos. Tanto es así, que Peter Drucker en su libro: “Las nuevas realidades” (1989) se atrevió a asentir -para entonces- que (…) el próximo siglo ya está aquí. Y ya hemos avanzado en él un buen trecho. No conocemos las soluciones, pero sí los problemas y podemos precisar las líneas de conducta no menos que aquellas que, por populares que sean, serán inútiles, si no contraproducentes (…) Prueba convincente de esto es el profundo sentido de irrealidad que caracteriza gran parte de la política y de la teoría económica de nuestro tiempo.

No obstante, que gran parte de la política haya adquirido un “profundo sentido de irrealidad” no significa que la política sea el problema. Por lo contrario, es la solución. Más aún, toda vez que la política sea (hoy) la ciencia que apalanca el arte de gobernar ¿el desastre? O cualquier situación acogida por conflictos de cualquier índole. Bien sean de tipo administrativo, financiero, organizacional, sindical o institucional. 

Indistintamente del enfoque que marque la visión de la teoría política, el esfuerzo que adelanta la ciencia política, bien sea estructuralista o neoliberal, terminará destapando el albañal por donde -infructuosamente- buscan escapar las confusiones atragantadas en el centro del cuestionado y conocido sumidero de las crisis. 

Detalles expuestos al análisis 

Cada sociedad, cada realidad u organización al hundirse en la faz de cualquier crisis, cae en la desesperación que perturba su visión y disposición política, su compostura económica y textura social. Así que al sentir trastornadas sus capacidades, desorienta su recorrido. Al extremo que, ensordece y enceguece, extraviando objetivos y razones. Se traba su movilidad al obstruirse sus mecanismos de desplazamiento, rectificación y representación.

Este problema evidencia estar atorado en una encrucijada de poderes que pugnan por imponerse unos a otros. Y así, demostrar cuál es el más fuerte. Este problema configura la realidad que, a menudo, desata furias capaces de provocar no sólo la opacidad que ciega propósitos declarados como fases de ofrecidos programas de desarrollo económico y social. Sino también, el agudo filón que urde cualquier decisión de peligrosa violencia.

Es lo que comúnmente sucede alrededor de todo ejercicio de poder pues en el fondo del mismo, se esconden manifestaciones de poder encubiertas de gruesa demagogia que, al mantenerse solapadas, sirven como mecanismos de disuasión dirigidos a procurar la estabilidad que la coerción no siempre puede manejar. Habida cuenta que el daño más grave que ocurre, hace que sociedades enteras entren en crisis. Esto se refiere a “(…) la brecha entre la capacidad para gobernar sistemas sociales, y la complejidad creciente que estos ofrecen al ser conducidos hacia objetivos adoptados democráticamente” (Matus Romo, C. Planificación y Gobierno, Revista de la CEPAL 131, p.166). 

Esta brecha es creciente y sus efectos son devastadores política, económica, cultural y socialmente. Peor aún, ha seguido creciendo porque “(…) nos hemos preocupado más del avance de las ciencias naturales para ganar capacidad de gobierno sobre la naturaleza, y muy poco de la ciencia política y su efecto en el sistema social para conquistar nuevas fronteras de eficacia en el arte de gobernar nuestros países” (Ídem)

Algunas conclusiones

Problemas de este porte, su aprehensión los convierte en francos y atemorizantes instrumentos de disfrazada letalidad. Los mismos, permiten a gobiernos cerrados forjar la estabilidad que sus intereses exigen a fin de mantener la hegemonía que todo desfigurado poder político procura estructurar. 

La razón que bien explica la importancia de la ciencia política, la soporta la visión profunda que ofrece respecto del funcionamiento de los sistemas políticos. Tan hondo análisis, que sabe llevar adelante la ciencia política, permite teorizar sobre la realidad  en la que el problema adquiere fuerza para así afectar todo lo que su alcance pueda implicar. 

Es como la ciencia política comprende las prácticas y relaciones de la vida pública y de ámbitos gubernamentales. Lo cual es razón inmutable para destacar el papel de la ciencia política toda vez que es propio considerarla como una brújula en tiempos de crisis.

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FUENTE: >>https://www.analitica.com/opinion/una-brujula-en-tiempos-de-crisis/

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