La anatomía del colapso vista en la radiografía es muy crítica, por cuánto nos revela la ilusión del "estado petrolero", de como quiebra la soberanía en Venezuela
Destaca el analista Pablo Hernández Parra que: a través de un contundente cuerpo de láminas sobre la geopolítica energética, desenmascara como la mayor estafa distributiva de la historia nacional, calificando la política actual como un remate colonial a favor del capital financiero internacional.
La crisis de la industria petrolera venezolana no es un accidente coyuntural, ni el mero resultado de sanciones externas, -acota Hernández Parra- sino la consecuencia lógica de un modelo de subordinación colonial y de una gestión de bonanza irresponsable que saqueó los recursos del país.
Al parecer, está sería la tesis central que se desprende de las láminas de la conferencia del investigador y analista energético: Pablo Hernández Parra, quien, además, ofrece una radiografía demoledora de cómo destruir tanto el mito del "nacionalismo energético" de las últimas décadas, como las promesas de una pronta recuperación de la producción.
*La farsa del "Nacionalismo Petrolero" y el saqueo de dos billones de dólares*
Señala Pablo qué el documento analítico expone con severidad el balance del período 1999–2015, afirmando que Venezuela administró la mayor masa de recursos financieros de su historia.
Asimismo destaca que -superando los dos billones de dólares entre exportaciones, emisión monetaria y endeudamiento desaforado— estuvo muy lejos de diversificar la economía o construir una industria soberana, por cuánto éste flujo gigantesco, vino fue a alimentar esquemas institucionales de fuga de divisas como: CADIVI y SITME, y al mismo tiempo comprometió el patrimonio nacional mediante mecanismos oscuros de financiamiento como del Fondo Chino.
Hernández Parra califica éste proceso como una flagrante estafa distributiva, mientras qué él discurso oficial pregonaba independencia, en la infraestructura operativa de PDVSA, la cual se destruía por falta de inversión y corrupción, llevando a la nación con las mayores reservas del planeta, a la humillación histórica de importar combustibles para sostener su mercado interno.
*La falacia de la "Nacionalización" de 1976 y el enclave extranjero*
El análisis va más allá de la coyuntura reciente -afirmó el declarante- pero ataca las bases de la política petrolera venezolana de los últimos 50 años.
En su denuncia Pablo Hernández, habla de la referencias de la teoría crítica económica, por cuánto el material demuestra que la mentada "nacionalización" de 1976 jamás otorgó una soberanía real, sino que preservó la atadura tecnológica, comercial y financiera con las corporaciones transnacionales.
La industria funcionó históricamente como un enclave, alienado dentro del propio territorio, una "provincia extranjera", qué sirvió al consumo desmedido del Norte global, mientras la población local asumía los costos ecológicos y sociales.
*Privatización de facto*
Destacó además que, el mito de los 3 millones de barriles frente a las promesas del Ejecutivo y de sectores políticos sobre una reactivación expedita que eleve la producción a 3 millones de barriles diarios (MBD), el informe de Hernández Parra tilda estas metas de irrealizables y engañosas.
Alcanzar dicho volumen exigiría -afirma- inyecciones de capital superiores a los miles de millones de dólares anuales durante más de una década.
Ante la quiebra financiera del Estado, la actual política gubernamental ha optado por un remate o privatización de facto mediante licencias, cesión de campos y swaps, aseguro.
Asimismo esta estratégia, -según el analista-, lejos de salvar al país, entrega el control operativo de los yacimientos al capital financiero e hipoteca los ingresos petroleros futuros mediante la cobertura de deudas y litigios internacionales.
*Destaca cifras críticas sobre el espejismo del boom*
Refiere Pablo que más de $2.000.000.000.000 (dos billones de dólares) ingresaron y desaparecieron del circuito nacional entre 1999 y 2015.
Mientras que el pico e Involución: de los 3,7 MBD producidos en 1970, el país cayó a niveles de extracción de mediados del siglo XX, pulverizando el parque refinador interno.
*Subordinación Estratégica*
Las corporaciones petroleras privadas operan con un horizonte de reservas probadas de solo 9 años, forzando la apertura sobre los yacimientos de las empresas estatales del Sur global, aseguro Pablo Hernández.
Mientras qué la política petrolera actual actúa cómo una hipoteca financiera donde los campos petroleros y el Arco Minero quedan a merced de acreedores y de fondos internacionales.
Aseguro Pablo Hernández Parra.
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FUENTE: >>R/S/W
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