Por: Vladimir Villegas
El diálogo tiene mala prensa, es una mala palabra sobre todo en las redes sociales. Lo estigmatizan quienes hacen culto del inmediatismo, una tendencia que atenta contra el desarrollo de una política exitosa para cualquier fuerza, del signo ideológico que sea.
Los políticos criollos saben lo que significa enfrentarse a la jauría que ataca vía Facebook, Twitter o por Instagram. En esos escenarios hay de todo: ciudadanos real y honestamente preocupados porque no le ven el queso a la tostada y sienten que la oposición pierde su tiempo con el gobierno y éste gana tiempo a costa de ella, de sus ingenuidades e incluso de sus contradicciones. Pero también entran en juego los radicales de siempre, tanto los auténticos que, por ejemplo, sí irían a Miraflores a dar una