Por Alfredo Serra11 de Diciembre de 2016
El papa Francisco, en su encuentro con su antecesor, Benedicto XVI (AP)
En la tercera y última película de la saga del "El Padrino", Al Pacino baja, furioso, las escalintas del Palacio Vaticano:
–¡Volvieron los Borgia! (alusión a la más poderosa y corrupta familia del Renacimiento)
Pacino no es un santo varón. Es un mafioso y un criminal.
Sin embargo, su furia obedece a que, pese a la fortuna que ha donado al Vaticano para lavar su pasado, aun tiene opositores.
En la tercera y última película de la saga del "El Padrino", Al Pacino baja, furioso, las escalintas del Palacio Vaticano:
–¡Volvieron los Borgia! (alusión a la más poderosa y corrupta familia del Renacimiento)
Pacino no es un santo varón. Es un mafioso y un criminal.
Sin embargo, su furia obedece a que, pese a la fortuna que ha donado al Vaticano para lavar su pasado, aun tiene opositores.