El vocabulario político es muy pobre. Carece de palabras precisas para designar los nuevos comportamientos del público y de los agentes públicos. En realidad, los idiomas europeos no estaban hechos para nombrar y clasificar la variedad de especies y actos sociales que surgieron de la revolución de la libertad.En un primer momento, las palabras antiguas se agrandaron de significado para nominar nuevas realidades o conatos de acción colectiva. Y de las viejas voces se derivaron otras que expresaban más de lo que decían. Era lo que el mundo moderno necesitaba. Ver sustituida, con palabras, la resignación por la esperanza, el estado social por el contrato, el hábito por la opinión, el concepto por la idea y la idea por la ideología. La economía